Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El alcalde de Vilaboa recibe el alta tras cinco días ingresado por COVID-19: “Esto no es una broma”

Poza insiste en la importancia de aislarse al menor síntoma: “Cualquiera puede ser transmisor”

César Poza, alcalde de Vilaboa.

César Poza, alcalde de Vilaboa.

El alcalde de Vilaboa, César Poza, es un ejemplo de la agresividad del COVID-19 incluso con los que, como él, no pertenecen a un grupo de riesgo. El regidor recibió el alta el pasado miércoles después de permanecer ingresado durante cinco días en Montecelo al agravarse la enfermedad tras dar positivo el 13 de noviembre. “Ahora ya estoy bien y, por suerte, mi situación no llegó a ser crítica, pero es un ejemplo de cómo es esta enfermedad, no es una broma”.

En su caso, Poza desconoce donde pudo contagiarse lo que le hace pensar en la transmisión comunitaria y en cómo cualquier persona, incluso sin síntomas, puede ser un vector del virus. En su caso, en cuanto detectó los primeros síntomas optó por el aislamiento y al poco tiempo la PCR confirmó el positivo. “En lo primero que piensas es en tu entorno, en tú familia y en los que te rodean y en quiénes has podido contagiar”, explica. “Afortunadamente en mi caso me aislé pronto y tan solo dio positivo otra persona cercana, un compañero de Corporación y eso es lo que más me tranquilizó”, explicaba ayer.

Por eso, Poza quiere aprovechar su caso para hacer pedagogía con la COVID-19: “Es importante no dejar pasar por alto cualquier pequeño malestar o síntoma y avisar al médico, podemos ser transmisores de la enfermedad sin saberlo”.

En su caso, la enfermedad apareció con dos primeros días de fiebre y dolor de cabeza. “Yo no llegué a perder ni el olfato ni el gusto”, explica el regidor, señalando dos de los síntomas más reconocibles del COVID-19. Tras una leve mejoría la fiebre volvió a aparecer y con más persistencia, así como dolor de pecho y molestias respiratorias. “Me iba realizando autochequeos, tomas de temperatura, etcétera, y como la situación persistía me puse en contacto con el teléfono permanente del COVID-19”. Los servicios sanitarios enviaron una ambulancia y se determinó su ingreso en Montecelo al detectarse que la enfermedad había derivado hacia un principio de neumonía.

Permaneció cinco días ingresado hasta que mejoró y el miércoles regresó al domicilio. Ahora ya da negativo en las pruebas, pero todavía sigue de baja, cansado y con las defensas bajas. Con todo, confía en que el lunes, si todo va bien, pueda retomar la actividad presencial en el Concello. Y es que los medios telemáticos sí permitieron que estuviera trabajando o en contacto con su equipo en el gobierno local incluso durante su ingreso hospitalario.

Poza insiste que “en mi caso la situación no fue grave pero podría haberlo sido”. “Hay que ser consciente de lo que es la enfermedad”, explica, “puede ir a mucho peor por dejadez, hay que tomar medidas cuando se sienten los más pequeños síntomas y no solo por uno mismo, sino por los que están a su alrededor”.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats