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Un lugar para encontrarse creando

La ganadora de Novos Valores Nuria Figueiredo abre su estudio de cerámica con lleno en sus talleres

Nuria Figueiredo enseñando a dos alumnas en uno de sus talleres en Casa Chamota. | // GUSTAVO SANTOS

Figueiredo

Cuando me pongo a construir trabajo con todo ello haciendo narrativas fragmentadas, cogiendo unas cosas con otras, me van sugiriendo una poética onírica”, resume.

Casa Chamota es algo más que el taller de creación de Nuria Figueiredo. Es un espacio acogedor que se abre a Pontevedra para que uno se encuentre a sí mismo moldeando con las manos. Figueiredo, trata a sus alumnos como compañeros de los que asume que aprende cada día un poco más del arte de la cerámica. La artista ourensana acaba de ganar una de las becas de Novos Valores con “Voltar”, una instalación cerámica que alude a la nostalgia de la infancia.

Se considera una persona nostálgica y buena parte de su obra gira en torno a ello. Hace unos meses que abrió su estudio al público para dar clases semanales y pequeños talleres de iniciación los fines de semana que hasta el momento han sido un éxito con todas las plazas cubiertas. “La verdad que esto no es algo que tuviera en mente, pero una cosa lleva a la otra. Tenía el taller y me apeteció abrirlo para dar clases. La gente está respondiendo muy bien y se ve que hay ganas de trabar con las manos, porque es muy satisfactorio”, comenta v, licenciada en Bellas Artes.

Cursos de iniciación

En septiembre comenzó a ofertar talleres de iniciación para hacer durante dos sábados que van ya por su cuarta edición, que se celebrará el 7 y 14 de noviembre , cuyas inscripciones pueden hacerse a través del mail casachamota@gmail.com. “El primer día modelan y el segundo le dan color y se llevan a casa varios objetos que ya pueden ser utilizados. Un plato, una jarra, jarrones... Para ellos es muy satisfactorio ver todo el proceso y hacer un objeto desde cero”, explica la artista.

Se sorprende que en su mayoría sus alumnas son mujeres, generalmente “personas inquietas a las que les gusta aprender cosas nuevas. La mayoría nunca hizo nada de cerámica, pero está muy interesada en otros tipos de trabajos manuales. Buscan conectar con el trabajo manual, porque cada vez se trabaja de un modo más automático con el ordenador, es muy diferente a crear una forma, un volumen, les hace reconectar con ellos mismos a través del material y les relaja mucho. También les atrae la magia de la cerámica, porque puedes estar pintando con negro y luego en el horno se transforma en azul cobalto”.

Pese a que no era algo que buscaba, enseñar el arte de la cerámica le ha aportado mucho a su obra. “Al final es hablar de lo que te gusta, te apasiona. Funciona más como un grupo de compañeras de taller, donde todas aprendemos de todas”, apunta. Figueiredo piensa en el día a día y avanzar paso a paso con Casa Chamota. Lo que sí tiene claro es que le gustaría que este taller único en la ciudad siguiera siendo un lugar acogedor para trabajar, “un refugio y poder recibir propuestas y se llenarla de vida”.

Con la beca de Novos Valores Nuria de 7.500 euros quiere seguir formándose en el arte de la cerámica a través del esmaltado y el torno. También está interesada en alquilar un horno más grande para poder hacer obras de gran formato y comenzar a preparar algunas cosas para la exposición del próximo año.

De la cerámica al fanzine pasando por el diseño

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