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Combarro, referente arquitectónico de ayer y hoy

La rehabilitación de una vivienda en el casco urbano recibe el reconocimiento estatal a la Construcción Sostenible

La fachada de la casa, tras finalizar su rehabilitación // Gustavo Santos

La fachada de la casa, tras finalizar su rehabilitación // Gustavo Santos

"Combarro es la leche, con hacer algo que sea un poco discreto viste mucho". Quien suscribe esto es el arquitecto Rodrigo Currás, galardonado con el premio "Arquitectura en Positivo". Esta semana su proyecto de reforma de una vivienda en Combarro ha recibido el primer premio en la categoría Residencial Unifamiliar en los premios de Construcción Sostenible de Castilla y León. La actuación diseñada tiene como principal singularidad el hecho de un mejor aprovechamiento del espacio, logrando además con soluciones económicamente asumibles. "Sostenibilidad y, sobre todo, casar el entorno más tradicional con las principales mejoras del momento", señala Currás.

Y es que uno de los objetivos marcados por el autor era que fuese lo más sencilla y discreta y recuperar técnicas tradicionales. "Hubo un componente muy importante a la hora de hacer el proyecto y es el sentimental: se trata de una vivienda de 108 años que había pertenecido al bisabuelo de los actuales propietarios y, aunque llevaba más de 30 años sin ser habitable, querían que la casa tuviera ese espíritu familiar", explica Currás.

Además de ser un modelo de construcción, la vivienda consigue ser un referente para el entorno, una posible salida al progresivo deterioro al que se ve el casco urbano y ejemplo de que la rehabilitación puede ser positiva para el núcleo urbano. Precisamente una de las asociaciones más comprometidas con el patrimonio de Combarro, A Solaina, presentaba un informe en el que se pedía al gobierno local que lidere la defensa de los bienes arquitectónicos del pueblo e introduzca medidas como la eliminación del tendido de cables o la creación de ayudas económicas para la rehabilitación de hórreos.

"La restauración es una de las salidas, la gente empieza a animarse cada vez más a hacer este tipo de cosas, con el cuidado y atención de recuperar el espíritu de antes pero las ventajas de ahora", señala Currás. Aunque la fachada de la vivienda rehabilitada premiada es como la original, el arquitecto recuperó los soportales. "Ya existían, pero se habían perdido y fue duro porque hubo que modificar todo y esperar a las comisiones de Patrimonio", señala. Sí hubo otros arreglos más sencillos como el bajo. "Antiguamente eran cuadras y hoy en día no tenía sentido mantenerlas, además había mucha roca y profundizamos para ganar espacio", explica.

En el proyecto de Rodrigo Currás, el jurado valoró que su propuesta alcanza un nivel de diseño arquitectónico de importante atractivo en un entorno de marcado carácter tradicional. De igual manera, el jurado valoró las mejoras en la demanda energética, cubierta en su totalidad con energías renovables, así como el acierto en la selección de materiales locales, renovables y naturales que hacen de esta propuesta un buen ejemplo de un enfoque actual para la rehabilitación sostenible en arquitecturas de pequeña escala.

Lo cierto es que en Combarro queda muchos edificios por recuperar. "La dificultad está en aquellos que ya se perdieron, con tal de que no lleguen al suelo hay margen para hacer algo en el futuro", concluye.

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