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Faro de Vigo

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“No tengo vocabulario para agradecer tanta ayuda”

Nelia se subió al bus de SOS Ternópil con sus cinco hijos de entre 10 meses y 9 años. | // IÑAKI OSORIO

Daria Rodionova (22 años) es de Kiev y tiene estudios en Traducción e Interpretación con especialidad en español e inglés. Dos días antes de la invasión rusa había encontrado un nuevo trabajo, pero no pudo incorporarse. Hace una semana llegó a Ourense en una de las numerosas expediciones humanitarias que ayudan a los ucranianos a escapar de un país en guerra, y ahora aporta su grano de arena actuando como intérprete para sus compatriotas.

Su necesidad de “hacer algo” es compartida por las decenas de mujeres que este domingo llegaron a Ourense, Trives y San Xoán de Río con la iniciativa SOS Ternópil Galitzia, a la que Daria se ha incorporado como traductora. “Todas quieren trabajar, piden que se les asigne alguna tarea, cocinar, ayudar con la limpieza, lo que sea”, dice en referencia al grupo alojado en el Seminario Menor de Ourense, donde se han instalado 58 de las 96 personas que llegaron la madrugada del domingo con esta expedición.

Cuando estalló el conflicto, Daria y su familia se refugiaron en su casa de campo, pero en menos de 48 horas la ocuparon los soldados rusos. “Estuvimos nueve días en el sótano, sin electricidad ni calefacción, los militares con sus armas miraban nuestros teléfonos, no teníamos comida... Cada segundo que pasaba pensábamos que algo malo iba a ocurrir”, relata. A salvo en España destaca la empatía que se ha encontrado aquí: “No tengo vocabulario para agradecer toda esta ayuda”, afirma.

Algunas de las madres con sus niños en la sala de talleres del Seminario Menor. | // IÑAKI OSORIO

Desde su llegada a Ourense, el grupo SOS Ternópil ha recibido la visita de personal médico y de pediatría, y la organización trabaja ya buscando casas de acogida. Hoy acudirán a la Comisaría para tramitar los permisos de protección temporal que autorizan su residencia y trabajo en España. “En cuanto pasen este trámite estarán más calmados”, señala Daria.

Desplazada con cinco hijos pequeños

En la búsqueda de viviendas de acogida, una de las prioridades es Nelia Iamniuk, que abandonó Ucrania con sus cinco hijos, dos mellizos de 10 meses, una de 3 años y dos de 5 y 9. La ayuda del grupo ha sido fundamental para poder afrontar la ruta de más de tres mil kilómetros con cinco niños. Nelia deja una familia dividida. Su hermana huyó a Alemania y sus padres se quedaron en Ucrania. Ahora espera poder reencontrarse con su marido, que trabaja desde hace dos meses en Valencia. “Vivía en un chalet en un pueblo tranquilo, pero ahora ningún lugar es seguro en Ucrania”, señala.

Cuatro horas bajo los bombardeos

Con este grupo viajó también Julia, procedente de la región de Mykolaiv, donde el 24 de febrero se registró el primer ataque a la base naval en el puerto de Ochakiv. Desde entonces su familia vivió con temor. “Nos aconsejaron no bajar a las bodegas, y ocultarnos en los cuartos de baño y en las habitaciones sin ventanas”, relata mientras muestra fotografías en su móvil. Entre las imágenes se cuela algún que otro recuerdo de su vida antes de la invasión y se emociona al relatar que huyó con sus dos hijos de 8 y 11 años, dejando al mayor, de 23, y a su marido “defendiendo el país”.

Su familia vivía en el centro administrativo de Mykolaiv y apenas tuvieron 10 minutos para meter la documentación en una maleta cuando llegó la orden de evacuación. “Pasamos cuatro horas debajo de un puente esperando a que parasen los bombardeos para salir”, relata.

Las mascotas de la expedición también se sometieron a revisión veterinaria en el Seminario Menor INAKI OSORIO

Con lo puesto

Documentación, comida y algo de ropa, pero muy poca, es lo que traen consigo. “Estamos gestionando los donativos y clasificando la ropa por tallas porque no tienen, vienen con lo puesto”, explica el rector del Seminario Menor, Segundo Fernández. “Hay mucha solidaridad y nosotros intentamos canalizarla”, añade.

Este centro los acogerá durante tres semanas, mientras la organización analiza las ofertas de acogimiento familiar y busca las más adecuadas para cada grupo. “Es importante que ahora se mantengan juntos en comunidad, para que el cambio de vida no resulte tan traumático”, apunta el rector.

Un camión con 23 toneladas

Por otro lado, un camión de Abanca y la asociación AGA-Ucraína partió ayer de Ourense hacia Przemysl, punto fronterizo entre Ucrania y Polonia. El transporte va cargado con 23 toneladas de donaciones realizadas en la provincia y gestionadas en colaboración con el Concello y la Diputación. El destino de son las municipalidades de Truskavets y Leópolis, en la zona oeste del país.

Grupo de amigos que idearon la iniciativa SOS Ternópil. INAKI OSORIO

Un proyecto de amigos que se convirtió en algo grande

La llegada de 96 madres y niños ucranianos a Ourense, San Xoán de Río y Trives es el fruto de “un proyecto de cinco amigos que se convirtió en algo grande”, define Amadino Pereira, portavoz de la iniciativa SOSTernópil que logró tejer una importante red de ayuda que comenzó con la idea de realizar un envió de ayuda humanitaria y acabó convertida en un convoy de dos autobuses y un camión que viajó cargado de material y regresó con el grupo de desplazados.

Ayer comparecieron Andoni Antruejo, Sara Gil, Eva González, Manuel Seguín y Amadino Pereira para hacer un resumen de esta aventura solidaria que viajó acompañada de personal sanitario (dos enfermeros ucistas, dos médicos), dos traductores, un comunicador y voluntarios para dar asistencia al grupo. “Todos y cada uno fueron muy necesarios, trabajaron muchísimo”, destacaron ya de regreso con la satisfacción de haber cumplido su objetivo.

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