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Los colegios ya distribuyen los test de saliva entre el alumnado para atajar la transmisión

Dos trabajadoras del CEIP O Couto revisan los test de saliva enviados por Sanidade. | // BRAIS LORENZO

La detección de infecciones en los centros de educación Primaria mediante test rápidos de antígenos en saliva es el enésimo protocolo para frenar la transmisión del coronavirus que afrontan los colegios. Esta vez queda en manos de los equipos directivos y coordinadores COVID del centro distribuir a las familias de los contactos estrechos de positivos confirmados los kits de autodiagnóstico que podrán realizar en su domicilio, siempre de manera voluntaria.

Esta medida se puso en marcha esta semana coincidiendo con la actualización del protocolo de vigilancia y control epidemiológico en el ámbito educativo no universitario en vigor desde este lunes que, entre otras novedades, pone fin a los cribados masivos, elimina la identificación de contactos estrechos y suprime las cuarentenas, salvo cuando exista una agrupación de cinco o más positivos en un aula, en cuyo caso habrá que notificar la situación a Sanidade para que la examine y adopte una decisión.

"Actuamos antes"

Así, ante un positivo esporádico en la clase, el centro identifica de manera inmediata a los contactos estrechos y entrega los test de autodiagnóstico al alumno para que, de manera voluntaria, este pueda hacerse el test de saliva en casa. “Puede ser una buena medida porque actuamos antes y se ataja la transmisión”, señala Juan Regal, director del CEIP Mestre Vide, que ayer mismo repartió 20 test entre todos los alumnos de una clase con cinco positivos: “Uno está confirmado por Sanidade y los otros cuatro los comunicaron las familias porque les hicieron la prueba en casa”, señala.

De la misma opinión es José Manuel García Lorenzo, director del CEIP Rosalía de Castro, de Xinzo, que ayer no había repartido ningún test, pero ya se preparaba para hacerlo “probablemente” hoy ante la posible confirmación de un positivo. Recuerda que antes, ante la apertura de un expediente, era la Consellería de Sanidade la que daba las pautas “y ahora, como no se cuarentena preventivamente, lo que hacemos es distribuir los test para que las familias que quieran puedan hacer la prueba en casa, y así detectar posibles nuevos casos y evitar la transmisión”.

Test rápidos de antígenos en saliva que distribuyen los centros educativos a los contactos estrechos de positivos. BRAIS LORENZO

Carga de trabajo

No obstante, adaptarse a este protocolo trae consigo una nueva carga de trabajo que cae sobre los responsables educativos en un momento en el que, como consecuencia también de esta sexta ola, se suceden las bajas entre el personal docente. Regal, del CEIP Mestre Vide, reconoce que estas nuevas medidas conllevan más trabajo. “Se acumula todo, ahora mismo tenemos tres docentes de baja y hay que tener en cuenta que mucho profesorado es mayor; sigue el miedo y por eso todas las precauciones son pocas”.

La jefa de estudios del CEIP Irmáns Villar, María Pilar López Fernández, incide en el trabajo que recae sobre el centro educativo: “Nos pasamos el día adaptándonos a la nueva situación, cada dos por tres cambian los protocolos, y eso supone trabajo. Si hay varios positivos tenemos que calcular si está afectado el 20% del aula porque los protocolos son diferentes y si hay más tenemos que comunicarlo para que decidan si se confina el aula”.

Más presencialidad

La supresión de las cuarentenas en los contactos estrechos favorece la presencialidad, fundamental en la educación, defienden todos. Aunque desde el CEIP Irmáns Villar recuerdan que tanto los positivos como los aislados por contacto en el entorno familiar, siguen generando una actividad extra de teledocencia para el profesorado, la realidad es que el nuevo protocolo reduce al mínimo esta situación. “Que ahora puedan venir al colegio y seguir un ritmo normal es un avance”, defiende María Perez, directora del CEIP O Couto, que reconoce la “responsabilidad” que han demostrado en todo momento las familias.

La sexta ola pierde velocidad en Ourense

La sexta ola empieza a perder velocidad en la provincia de Ourense, que ayer sumó 29 casos activos tras contabilizar 469 nuevos positivos y 440 altas. También baja levemente la hospitalización, con dos ingresos menos, uno en planta y otro en uci. En concreto, el área sanitaria suma 8.178 infecciones activas por COVID. La mayor parte de los positivos están aislados en su domicilio, pero 91 requieren cuidados asistenciales, 84 en cama convencional y 7 en la unidad de críticos. El Hospital Universitario de Ourense acoge a 67 pacientes, además de los 7 que se encuentran en la uci. Valdeorras sumó tres ingresos más en las últimas horas y son 11 los pacientes hospitalizados en la comarca, mientras que Verín se mantiene con seis.

La distribución de los casos activos afecta a toda la provincia, excepto el concello de A Teixeira, único sin positivos en la actualidad. Ourense ciudad suma 3.470, y le sigue en incidencia O Barco, que ayer contabilizaba 457 casos. A continuación se sitúan Verín, con 381; Barbadás, con 379; O Carballiño, que presenta 357 casos, y Xinzo de Limia, con 329. Ya por debajo de 200, pero con más de un centenar, están Allariz (198), Celanova (162), Ribadavia (148), A Rúa (112) y Pereiro (101).

Hoy se realizan cribados en O Carballiño, Xinzo y Maceda, y arranca la vacunación de la tercera dosis en el grupo de 30 a 39 años.

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