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La UCI, más cerca de librarse del virus, avisa: “Nadie está libre de pasar por aquí”

Personal sanitario atiende a un paciente ingresado en la UCI del CHUO. |   // BRAIS LORENZO

Personal sanitario atiende a un paciente ingresado en la UCI del CHUO. | // BRAIS LORENZO

“Nadie está libre de tener una enfermedad grave por COVID”. Pablo Vidal Cortés, médico intensivista que ha tratado a pacientes con poco más de 30 años en la Unidad de Cuidados Intensivos del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense avisa: “Si tienes problemas respiratorios previos lo vas a pasar peor, pero por aquí han pasado pacientes completamente sanos y muy jóvenes”.

Esta advertencia, cuando se cumple una semana del levantamiento del estado de alarma, tiene una clara finalidad: recordar que la pandemia no ha terminado y que el riesgo no solo de contagiarse, sino también de sufrir los peores efectos de la enfermedad, aún existe.

De hecho, en la UCI todavía están ingresados dos pacientes con coronavirus. La cuarta ola ha tenido menos impacto en Ourense del que se habría esperado pero la unidad de críticos llegó a tener 12 pacientes, casi tantos como los que había en planta. Una situación “anormal” y preocupante que ha revertido pero que ha dejado claro que el COVID-19 “no es una broma”, dice el intensivista. Además, las secuelas que deja el virus “persisten durante un largo tiempo”.

La vacunación se ha notado en el perfil del paciente que llega ahora a las unidades de críticos. La media de edad es más baja porque los mayores están inmunizados y si se contagian sufren menos el impacto del virus en su salud.

"A la UCI han llegado pacientes completamente sanos y jóvenes; no es una broma"

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“Ya había pacientes jóvenes en la primera ola y en las siguientes, la diferencia es que ahora los mayores ingresan menos. En esta última etapa hemos tenido pacientes entre 50 y 70 años, más tirando hacia los 60. Es gente joven que llega muy grave, con mucha afectación pulmonar y con insuficiencia respiratoria, por eso necesita ingresar en UCI”, explica Vidal.

Pablo Vidal Cortés, médico en la unidad de críticos del CHUO. FdV

Evitar la intubación

En más de un año de lucha contra el virus, los equipos sanitarios han aprendido mucho sobre la enfermedad, apunta, y cada vez se intenta recurrir menos a la intubación en casos de insuficiencia respiratoria aguda. La oxigenoterapia de alto flujo es la alternativa menos agresiva para el paciente y el tratamiento en críticos ha avanzado en este sentido. “Esta técnica se utilizó desde el principio pero si el paciente empeoraba pasábamos a la respiración mecánica, ahora con lo que conocemos de la enfermedad sabemos que podemos manejarlo de otra manera y en algunos casos sin necesidad de respirador”, indica.

Este soporte utiliza cánulas nasales y en determinados pacientes ha evitado la intubación, ahorrando la sedación y los efectos secundarios a largo plazo. “El 21% de lo que respiramos en el aire es oxígeno, lo que permite este sistema es dar al paciente el 100%, que todo lo que respire sea oxígeno. Y si con esto es suficiente, no es necesario el siguiente paso y el problema se resuelve con menos agresividad para el paciente”, señala.

Con todo, la estancia media del paciente en UCI se mantiene en tres semanas, y aunque la tendencia ahora parece encaminada a vaciarse de pacientes COVID, el personal sanitario está muy pendiente de la evolución epidemiológica ahora que ha decaído el estado de alarma y, con ello, ha aumentado la interacción social.

“Estamos a la expectativa de lo que pase ahora. En Ourense parece que la gente se está comportando de forma responsable pero al experiencia nos dice que cada vez que se relajan medidas suben los casos y esto repercute en ingresos en el hospital e ingresos en UCI, aunque cada vez parece que son menos”.

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