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La resistencia de las empresas ourensanas logra frenar las disoluciones pese al Covid

Este año bajan un 39% los cierres en la provincia - La pandemia tiene más efectos en la creación de sociedades, que cae un 15% en número y un 87% en aportación de capital

Vista aérea de Tecnópole, motor de constitución de empresas. // F.A.

Vista aérea de Tecnópole, motor de constitución de empresas. // F.A. Hugo Barreiro

En los actuales tiempos de incertidumbre del Covid-19 la resistencia de las empresas ourensanas hace posible que incluso baje el número de disoluciones de sociedades, pero la pandemia está poniendo freno a la creación de nuevas empresas. Las ya establecidas sobreviven en el mercado, a pesar de las restricciones, pero los proyectos que se estaban gestando han sido aparcados a la espera de mejores tiempos.

Es la doble realidad que se desprende de los últimos datos de constitución y de disolución de sociedades mercantiles en Ourense. Entre enero y septiembre se han disuelto 69, casi un 40% menos en comparación con las 113 que se habían producido a las mismas altura de año en 2019. En mayo pasado hubo una solitaria disolución y en junio, julio y agosto no se sobrepasaron las cinco.

Mientras, en estos tres trimestres se han creado 229 sociedades, frente a 269 en el mismo período del año anterior, con una reducción del 14,9%.El recorte en número de nuevas empresas no es alarmante, pero sí el descalabro en la aportación de capital social. Frente a una inyección de 61,15 millones de euros entre enero y septiembre de 2019, el importe acumulado en 2020 asciende solo a 7,84 millones. En términos relativos baja el 87,2%.

La estadística del capital social es muy variable, ya que una sola operación de envergadura puede disparar el importe de un semestre o año completo. Sin embargo, la alarma de los efectos del Covid-19 está en el cambio de tendencia tan radical que se detecta desde marzo. Como ejemplo, en mayo únicamente se registraron 5 constituciones de sociedades, y con un capital desembolsado de apenas 72.000 euros.

Sectores con cero altas

Al desgranar los sectores más afectados por la paralización de nuevos proyectos empresariales sorprende el nulo emprendimiento en actividades con peso y trayectoria en la economía ourensana.

Así, en los nueve primeros meses del año no ha nacido ni una sola empresa de fabricación de muebles, de vehículos de motor, metalurgia, ingeniería civil, material y equipamiento eléctrico, de producción de equipos informáticos, electrónicos y ópticos, ni tampoco ha habido altas en el grupo de otras industrias manufactureras, I+D, actividades veterinarias, seguros, audiovisual, energía eléctrica, reparación e instalación de maquinaria y equipamiento, en el ciclo del agua, el audiovisual y en actividades de seguridad e investigación, de servicios administrativos y auxiliares a empresas y de los relacionados con la búsqueda de empleo y con el personal de hogar.

Encaja más con la coyuntura actual y con la incertidumbre económica el vacío de proyectos en sectores espediamente castigados por la pandemia. Es el caso de la creación artística y espectáculos, de las actividades asociativas y de los juegos de azar y apuestas, en los que tampoco ha habido ninguna constitución en nueve meses.

La creatividad empresarial y el emprendimiento no brillan en Ourense en los tiempos del Covid-19. Los sectores tradicionales encabezan, un año más, la constitución de nuevas sociedades.

Entre enero y septiembre han comenzado a operar 22 comercios minoristas y 21 mayoristas, 15 constructoras de edificios (8 de ellas antes de la pandemia), 12 empresas de construcción especializada (7 antes de la pandemia), 12 de venta y reparación de vehículos, 13 de transporte por carretera y otras 13 dedicadas a actividades inmobiliarias, con la curiosidad de que 10 de ellas han abierto sus puertas en plena pandemia.

Los servicios de comidas y bebidas concentran el mayor número de constitución de sociedades, con 23, aunque cabe matizar que 17 de ellas se produjeron en los dos primeros meses del año, antes de la crisis del coronavirus. Y lo mismo ocurrió con las cuatro únicas aperturas de alojamientos en lo que llevamos de año, todas ellas anteriores a la pandemia.

Entre los sectores de peso provincial con muy bajo emprendimiento se encuentran la industria textil (una nueva empresa ourensana en 2020), la de la madera (1), la alimentaria (5), el sector primario (5), la sanidad (5), la educación (4) y la consultoría (6).

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