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"Volvemos a estar cansados. No aprendimos nada"

Los sanitarios critican la "falta de previsión" y la "frustración" al ver ciertas acciones sociales

José Antonio Ortigueira, Eva López, Pablo Soto y María Jesús Gil. // FdV

José Antonio Ortigueira, Eva López, Pablo Soto y María Jesús Gil. // FdV

María Jesús Gil acaba de salir del turno. Todavía tiene el cansancio en la piel y las emociones en carne viva. La celadora dice que "volvemos a estar cansados, nos sentimos cansados por la carga de trabajo que tenemos y también por la carga emocional al ver a los pacientes solos y muy asustados". Interrumpe su declaración con sollozos. La pandemia golpea fuerte a los profesionales que están en primera línea del frente. Aunque los celadores se consideran personal no sanitario, su función es directa en la movilidad de los pacientes con patologías ordinarias y de coronavirus. Coge aire para retomar la conversación. "Estoy decepcionada con la falta de previsión de la gerencia del área y los superiores porque estamos los mismos efectivos que hace un año, no tenemos refuerzos y en esta segunda ola tuvieron tiempo para poder protegernos de la carga de trabajo que estamos teniendo. No aprendimos nada".

La falta de previsión de más recursos materiales y humanos une el discurso de María Jesús y Nuria González que explica que "no puede recaer sobre nosotros las consecuencias de una mala gestión que se realizó de la pandemia, y más en esta segunda ola, ni los recortes sufridos durante más de 10 años en la sanidad pública gallega". La enfermera eventual describe la situación como "cansada", no solo por la alta carga asistencial de pacientes con coronavirus, sino por la "pelea constante" de la contratación del colectivo enfermeras eventuales.

Pablo Soto mantiene el argumento diciendo que "la gente ya vuelve a estar cansada y desanimada porque los números suben y suben pero no vemos un rayo de luz y de esperanza que frene la situación. Desgraciadamente, estamos desanimados. Hay un alto nivel de profesionalización en el hospital, pero esta línea de desánimo no solo viene por la situación epidemiológica que vive Ourense, sino que se ve que la gestión de la gerencia sigue siendo muy deficitaria, al igual que la contratación de enfermeras. Se vive con estrés, desánimo e impotencia".

A Paula Lopo la llamaron para trabajar en la UCI del CHUO durante todo este mes y es tajante al afirmar que "si la gente supiera lo que se ve y se vive en una Unidad de Cuidados Intensivos no saldría con tanta ligereza o no se relajaría con la pandemia. A la gente joven, sobre todo, que parece que se lo toman como un juego y no es un juego".

Para Eva López, enfermera del equipo de pruebas de coronavirus, la situación es de "cansancio, frustración y al límite de nuestra capacidad" con una atención asistencial de cuidados que califica de "mermada".

María Sande es la jefa de Servicio de Medicina Preventiva del CHUO y ve en las caras de los profesionales sanitarios "frustración". La experta en epidemiología admite que "no aprendimos suficiente de la primera ola y creo que falta concienciación e interiorización de las normas por parte de la población". Y va más allá alegando que "es necesario cumplir las cuarentenas y los aislamientos, además de erradicar los comportamientos inadecuados".

El director asistencial del hospital ourensano, José Antonio Ortigueira va en la misma línea, explicando que "la gente ve muy distante esto, hasta que le toca de cerca. Si la gente pudiera ver por una rendija cómo se está en las Unidades de Cuidados Intensivos, seguro que piensan que a mí no me va a tocar. Ese es un mecanismo psicológico que todos tenemos hasta que uno le toca y ahí es cuando se da cuenta". Y finaliza desvelando que "lo que nos descorazona un poco son las actitudes sociales que no son compatibles con la medidas que nosotros decimos que deben cometerse".

José Luis Muíños, jefe de servicio del centro de salud de A Cuña, arguye que "no aprendemos nada y ver que pones medidas y que alguna gente las incumple o las toma por la vía equivocada, a los profesionales sanitarios nos frustra mucho. Estamos en primera línea y creemos que la sociedad no es consciente del problema que tenemos entre nuestras manos". El responsables del centro médico señala que "la Atención Primaria está preparada pero hay que dotar de más recursos y potenciar la Atención Primaria porque somos los que estamos gestionando en mayor medida esta pandemia con pruebas y una asistencia sanitaria que aumentó de forma excepcional".

La pandemia les golpea directamente con más carga de trabajo, estrés e incertidumbre por estar en contacto con un virus que se dispara en Ourense. Y ellos, lo pagan.

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