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Los 2.500 jóvenes de Ourense que emigraron a otro país: "Te valoran y es más fácil conciliar"

- En la década marcada por la crisis cayó el número de españoles de 20 a 39 años residiendo en la provincia -La inmigración evita el retroceso de esa franja de edad en la provincia con la edad media más alta de España

Los 2.500 jóvenes de Ourense que emigraron a otro país: "Te valoran y es más fácil conciliar"

Los 2.500 jóvenes de Ourense que emigraron a otro país: "Te valoran y es más fácil conciliar"

La tecnología acorta las distancias y reduce a un instante la larga espera que antaño exigían las cartas que llegaban a casa desde la diáspora. El Whatsapp, Skype y las videollamadas mantienen en contacto a los protagonistas de la nueva emigración, la que acentuaron la crisis y la falta de oportunidades para una generación inquieta y bien formada. Entre 2008 y 2018, un total de 2.550 españoles de 20 a 39 años que residían en la provincia de Ourense tomaron camino al extranjero. En el mismo periodo, solo retornaron 1.609 nacionales de esa franja de edad, lo que deja un saldo negativo. La inmigración ha evitado que el grupo de población que define el presente y el futuro haya retrocedido: 7.863 personas de 20 a 39 años y de todas las nacionalidades dejaron Ourense para mudarse a otro país entre 2008 y 2018. Se asentaron desde el extranjero un total de 8.299 de la misma franja, en una provincia donde el tercio de la población es mayor de 65 años y con la edad media más elevada de toda España.

Ricardo Vázquez (Cea, 1980) se instaló en Suiza en 2012 después de una estancia previa de año y medio, entre 2007 y 2008, en Austria. Desde 2017, este arquitecto ourensano trabaja para Ikea como 'concept developer' (desarrollador de concepto). Reside en Malmö, la tercera ciudad más grande de Suecia. La vida en tres países distintos en los últimos años le ha servido para ampliar sus horizontes. "Aprendes cosas que no son comunes a las de tu país, o que no es la manera en la que se hacen las cosas. También das más valor a cosas que hacías sin pensar mucho por qué. Cuando estás fuera te das cuenta de que ciertos aspectos de tu personalidad son culturales, te reafirmas y lo valoras". Hay un aspecto negativo en haberse acostumbrado a vivir lejos. "Te conviertes en un apátrida, nunca acabas de integrarte perfectamente y, cuando vuelves a casa, tampoco es el lugar en el que te sientes al 100%, como antes de irte".

Álex Mazaira (Ourense, 1986) vive su segunda etapa en China. Llegó en marzo de 2017 a Lianyungang y desde marzo de 2018 está en Shanghái. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, con experiencia como preparador de fútbol y árbitro, ejerce como coordinador de Deportes en la WLSA Shanghai Academy. También es entrenador en la Juventus Academy.

Mazaira se alegra del camino que eligió. "Emigrar ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. Me ha dado mucho. A nivel personal, cuando viajas a un lugar como Asia, tus prioridades cambian, te das cuenta de lo feliz que puedes ser con muy poco y de qué importantes son los valores. El respeto y la humildad aquí juegan un papel importante. A nivel laboral, hay muchas oportunidades dependiendo del sector y te valoran mucho. Además, es muy fácil conciliar la vida laboral y personal, y hay muchas opciones de promocionar y seguir creciendo".

Sandra Blanco (Ourense, 1990) vive en Londres desde noviembre de 2015. Su pareja David Lamas (Ourense, 1988) llegó en enero de 2016. Ella es enfermera y él trabaja como cortador de jamón. "Aquí estoy contratada como indefinida, no tengo que depender de que el Sergas me llame para trabajar o no un día. El sueldo es bueno y se fomenta mucho la formación. Además, desde Londres puedes viajar con facilidades. Lo negativo es estar lejos de la familia", dice ella.

David ha constatado grandes diferencias entre las condiciones de la hostelería en Reino Unido y las que él sufrió en España durante años. "Tienes muchas facilidades para los días de descanso, a diferencia de España, donde hay 6 días laborables de 8 horas para arriba y con un sueldo precario. También hay posibilidad de ir subiendo cada vez un peldaño más si eres bueno en tu oficio. He trabajado desde los 16 años en España y nunca me he sentido tan cómodo como durante los años que llevo aquí trabajando. Soy feliz, me apasiona mi trabajo, voy a trabajar contento y llego a casa animado. En España entraba amargado y me marchaba quemado. Aquí te sientes valorado".

Su pareja coincide: "Es una pena tener que marcharte a otro país para poder trabajar de lo que quieres, pero estoy contenta de haber tomado la decisión de venir. No me arrepiento para nada, volvería a hacerlo".

Ricardo considera que sería necesario "un cambio radical, de arriba a abajo" en el mercado laboral como para plantearse un regreso. "España no aguanta la más mínima comparación con Suecia o Suiza, desde el horario flexible a las relaciones profesionales y al salario". Después de varios años de experiencia en el extranjero sigue "abierto" a volver, aunque no cree que vaya a producirse.

Sandra y David tampoco barajan ahora un regreso. "Si piensas en un horizonte de aquí a 10 años, igual no me veo aquí, pero por ahora no me lo planteo y tampoco tenemos una fecha límite, digamos, para poder volver. Estamos bien y queremos seguir en el mismo trabajo", explica ella.

"Pensar siempre piensas en cuándo quieres volver, porque es tu tierra. Pero cada vez que voy y veo cómo está mi sector, aunque suene cruel decirlo, se me quitan las ganas porque me doy cuenta de que sería un paso atrás", asegura David, cuya especialidad de cortador de jamón está muy cotizada -y bien remunerada- en la hostelería británica. "A día de hoy mi deseo es seguir porque tengo unas condiciones que no lograría en España. Me podría permitir hasta 4 días sin trabajar a la semana, sin tener ningún problema. En España, si pides un segundo día libre a la semana, puedes tener hasta problemas de conservar el puesto de trabajo. La hostelería es un sector muy degradado".

La comparación entre las condiciones de trabajo deja una de las razones de muchos de los que se deciden a marcharse. "En mi caso, o espero a que salga una oposición, saco plaza y dejo esto, o no veo la opción de renunciar a mi trabajo indefinido aquí para ver si me llaman del Sergas o para ejercer en el sector privado, donde no creo que me ofrezcan mejores condiciones y un sueldo más alto", coincide Sandra Blanco.

Álex Mazaira también ve "complicado" regresar a corto o medio plazo, aunque "al final, Galicia y España es tu casa", matiza. "En mi sector, el mercado en España está muy saturado y las circunstancias no son las mas idóneas". Su estancia en China le resulta positiva en varios aspectos, cuenta. "Hay una mezcla de culturas en ciudades como Shanghái. Te encuentras con gente de todo el mundo y de todo tipo de perfiles. Eso supone un aprendizaje continuo. Además, por la flexibilidad laboral y la situación geográfica facilita viajar". Mazaira destaca el valor de sentirse realizado: "Poder dedicarte a lo que te gusta y de una forma profesional es sin duda un punto clave".

La vida en el extranjero aleja a la familia y los amigos, aunque la tecnología recorte distancias y los vuelos frecuentes y baratos ayuden. "La distancia, la contaminación y sobre todo tener ahí a la familia y a los amigos es, sin duda, lo mas difícil. Pero intento ir dos veces al año para mantener las relaciones", indica Álex.

"Echo de menos la vida social y las relaciones interpersonales, pero trato de adaptarme al lugar en el que vivo. En todos los lugares, si te adaptas, puedes ser feliz cuando las condiciones son adecuadas", opina Ricardo Vázquez. Con la comunicación digital a distancia el cable a tierra no se pierde. "Las relaciones familiares se mantienen porque el vínculo es fuerte, pero las sociales se debilitan y es imposible mantener algunas". David lo ve así: "La tecnología supone un gran paso, hay gente con la que ahora tengo más contacto que antes, cuando vivía en su ciudad. Sí es cierto que a veces entra un poco el bajón, pero son situaciones de la vida".

Un mejor horizonte laboral en el extranjero fue clave para que estos cuatro ourensanos, entre muchos otros, llevaran su vida a otro país. ¿Un hijo podría hacer que tomen el camino de vuelta? "Si queremos tener hijos, la verdad yo creo que la mejor opción es volverse a España", opina Sandra. "Esa sería la excusa, el motivo para volver. No hay nada como los abuelos para que te puedan echar una mano, o por si pasa algo y tú estás en el trabajo", comparte David.

Ricardo no tiene claro qué haría en esa situación de la vida. "Tener hijos sin el apoyo familiar es más difícil pero en Suecia es un paraíso, con 22 meses de baja paternal o maternal y ayudas del estado. Creo que no me plantearía volver, aunque he visto a compañeros que en el momento de tener hijos llegan a un punto de no retorno, porque cuando crecen en otro país se convierten ya en ciudadanos de ese país. La verdad es que no lo sé. Creo que en España no hay condiciones adecuadas. En el caso de tener familia y de plantearme volver, sería casi por egoísmo, por pensar que si no vuelves con cierta edad tal vez no vas a volver más".

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