Parece que esta tercera guerra mundial está llegando a su fin. El COVID-19 nos ha confinado y paralizado casi año y medio.

Aparte de las vidas que se ha llevado, lo que sí ha hecho es llevarnos a una crisis económica sin precedentes.

Hay que volver a empezar y, los que tenemos años, hemos vivido las crisis del final de nuestra Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial. Se fueron superando a base de mucho trabajo y sacrificio; recuerdo que muchos empleados trabajaban doce horas diarias. En aquel momento no había paro.

El volver a empezar en este momento es más difícil. El paro es alarmante y no digamos la dificultad para conseguir trabajo en la gente joven.

Las grandes empresas emplean al menos del diez por ciento de los ciudadanos y con sus fusiones se prevé eliminar miles de puestos de trabajo.

Esos fondos europeos para la recuperación deben de estar dirigidos a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos. Estos son los que pueden crecer y arreglar esta lacra tan nefasta que es el paro. Hay signos esperanzadores. La construcción de viviendas y naves industriales que estaban paralizadas está volviendo a ponerse en marcha. Según dicen los economistas, el efecto multiplicador de la construcción es de cinco.

También es esperanzadora la victoria del PP en Madrid, liderado por Isabel Diaz-Ayuso. Estoy convencido de que traerá una gran repercusión a medio plazo.

Hay que echar a este Gobierno socialista de Pedro Sánchez, que está asociado con los comunistas y separatistas con tal de estar en la Moncloa.

El desafío es enorme. En nuestro país pasa todo lo contrario de lo que pasa en Europa. Allí crece la extrema derecha porque el llamado centro no satisface a la mayor parte de los ciudadanos.

En estas circunstancias hay que repetir aquella frase de Winston Churchill dirigidas a los ingleses en la Segunda Guerra Mundial: “Nos costará sangre, sudor y lágrimas conseguir la victoria”. No hay que desanimarse. Luchando y trabajando se consigue todo.

Es muy importante para la recuperación que este verano esté vacunado el ochenta por ciento de los españoles.

Tenemos una parte de la juventud sobreprotegida que no está preparada para este momento, pero conozco a otra parte de esta juventud formada y audaz, capaz de dar la medida para este momento histórico que nos toca vivir.

Adelante, juntos superaremos esta crisis en la que nos encontramos. Crisis significa oportunidad. Hay que aprovecharla para que nuestro país llamado España vuelva al lugar que le corresponde.

*Miembro Club 55