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Faro de Vigo

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Estamos mal

Alternativas a las pastillas en tiempos hostiles

Estamos mal. No dormimos bien, nos cuesta conciliar el sueño (esa expresión tan bella) o nos despertamos a las cuatro y media de la madrugada con el corazón desbocado, sin reconocer dónde estamos o qué ha provocado el sobresalto que nos deja sin aliento y cansados antes de empezar el día. Estamos mal.

Saltamos a la mínima de cambio, nos gritamos, cualquier nimiedad nos parece un mundo. Si cogemos el coche, pitamos sin motivo o atravesamos las rotondas en línea recta, enfrascados en pensamientos cada vez más oscuros. Estamos mal. Lloramos sin saber por qué, comemos a deshora, nos damos atracones o nos quedamos sin hambre. Lo llaman fatiga pandémica, pero yo no creo que el coronavirus sea la causa, sino el detonante. Tampoco creo que la solución sea la desconexión informativa, sino la depuración de contenidos por parte de quienes los emiten. Y desde luego, las pastillas no son un anclaje a la realidad, sino todo lo contrario. El consumo de ansiolíticos se ha disparado y hay quienes los toman como gominolas.

“Saltamos a la mínima de cambio, nos gritamos, cualquier nimiedad nos parece un mundo”

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Del plan de salud mental no se sabe nada, ni se amplían las plantillas de atención primaria para poder prestar atención a ese paciente que viene destrozado y en busca de ayuda a una consulta que solo puede durar unos minutos. Pero estamos mal. Yo lo veo a diario. Todos lo vemos, y ninguno hacemos nada, salvo quizá la pequeña resistencia diaria de obligarse a valorar lo que se tiene, lo que se puede perder, tratar de disfrutar de cada día, saber que a pesar de todo, hay momentos felices, y personas buenas, y libros y música, y aún, por ahora, todavía, no nos ha pasado nada. Estamos mal, sí, pero si no hay plan de salud mental y la única solución que nos ofrece la sanidad saturada es atiborrarnos de pastillas, habrá que buscar otras vías, como nos recuerda Ángel González, hacer un inventario de lugares felices, ocasiones propicias, y levantarlas como barricadas, en este tiempo hostil, propicio al odio.

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