La ejecución del proyecto de rehabilitación de la antigua Casa Consistorial ha resultado providencial para el Arquivo Municipal, en cuanto a darle esa oportunidad tantos años negada de conseguir otras dependencias mejores. Cuando menos, más apropiadas y conformes con su función de salvaguarda y custodia de la rica historia municipal de esta Boa Vila.

De no acometerse ahora la reforma del Concello que diseñó Sesmero, cualquiera sabe cuanto tiempo más habría pasado hasta que dicho servicio documental tuviera al fin la oportunidad de disponer de un local adecuado.

Desde su instalación en el bajo del viejo Ayuntamiento allá por 1984, unas cuantas corporaciones han mirado para otro lado y, en consecuencia, han obviado un acomodo decente. Una demanda cada vez más creciente en los últimos años, puesto que la huella del paso del tiempo no perdona.

Creo que en alguna ocasión he denunciado inútilmente que el Arquivo alojado en tan desabrido lugar no superaría hoy por hoy una inspección de Sanidad o de Trabajo. Suerte para el Concello de no tener que afrontar la sanción correspondiente y de pasar por semejante vergüenza.

Aunque huyo de la personalización como de la peste, no puedo dejar de testimoniar que nunca, nunca, he conocido un archivo municipal, provincial o estatal en peor estado de atención al público. Alguna gente que acudía a solicitar información urbanística, un servicio muy demandado, salía haciendo cruces de aquellas catacumbas. Solo la disponibilidad y la competencia de sus funcionarios han contribuido a afrontar semejante cruz, cuando se trata de pasar allí algunas horas o días de labor investigadora.

El traslado anunciado a la Casa de la Luz no resuelve en absoluto el problema de la provisionalidad que arrastra el fondo documental del Arquivo Municipal, dividido en dos lugares distintos -Colegio Froebel y Concello-, a los que ahora suma el bajo de Michelena 30, además del nuevo servicio al público en la referida Casa de la Luz. Todo un galimatías.

El gobierno municipal ha rogado a Santa Clara, ahora que está de su mano, que el Arquivo Municipal encuentre su acomodo definitivo y unificado en la antigua Delegación de Hacienda, junto al Archivo Histórico Provincial, su destinatario inicialmente previsto. Pero ese proyecto va para largo y ya veremos si su demanda resulta o no atendida. Ahí está El Meollo de la cuestión.