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Joaquín Rábago.

360 grados

Joaquín Rábago

Bulgaria, corrupción y aspiración al euro

Bulgaria cumple al parecer todos los criterios formales –déficit presupuestario, nivel de endeudamiento y de inflación– para su entrada en el club de la moneda única europea.

Sin embargo, hay razones poderosas para impedir su entrada, de la que la fundamental es la corrupción reinante en ese país excomunista, denuncia el semanario alemán “Der Spiegel”.

Lo reconoce el propio ministro de Finanzas búlgaro, Assen Vassilev, según el cual su predecesor en el cargo se embolsó grandes cantidades de dinero a cambio de favores políticos a sus amigos.

Vassilev, economista educado en Harvard, habla de ausencia en el país de controles eficaces, de adjudicaciones sin concurso público y de blanqueo de dinero.

El ministro dice querer terminar mientras pueda con las consecuencias de las maquinaciones del Gobierno del ex primer ministro Bojko Borissov, quien dimitió la pasada primavera tras sufrir fuertes pérdidas en las elecciones generales.

Borissov está considerado como piedra angular de los excesos mafiosos de ese país, que bajo su mandato se convirtió en el peor clasificado de toda la UE por la organización Transparencia Internacional.

Según el politólogo Evgueni Dainov, Borissov “impuso la estructura federal de una banda de la que él era el jefe, rodeado de lugartenientes, algunos de los cuales tenían antecedentes penales” con el objetivo de “sacar provecho privado de los fondos públicos”.

Tras escuchar al actual ministro de Finanzas, escribe “Der Spiegel”, “hay que preguntarse si es buena idea la solicitud búlgara de ingresar en la moneda única europea” en enero de 2024, como es su aspiración y ello pese a cumplir, como parece, los criterios impuestos.

Bulgaria ingresó ya el año pasado junto a Croacia tanto en la Unión Bancaria como en el Mecanismo de Tipo de Cambio II, cuyo objetivo es mantener lo más estables posibles los tipos de cambio entre los países del euro y los que aspiran a adoptar la moneda única.

El Banco Central Europeo ya no presenta ninguna objeción a la entrada de Bulgaria en el club del euro aunque no se haya pronunciado sobre posibles fechas.

La pregunta que se hacen, sin embargo, muchos es si resulta sensato admitir a un país actualmente plagado por la corrupción y el blanqueo de dinero y en la que la supervisión financiera no funciona.

El eurodiputado alemán de Los Verdes Sven Giegold, que visitó el país balcánico junto a su correligionario Daniel Freund, considera que antes Bulgaria debe resolver los graves problemas de corrupción que tiene.

“Der Spiegel” se pregunta, sin embargo, si es posible parar el proceso una vez iniciado, y así la propia presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, aseguró ya antes del cambio de gobierno búlgaro que la UE seguiría apoyando al país en su camino hacia el euro.

Hay gente del propio país que cree que la UE debería pensárselo dos veces antes de admitir a Bulgaria en el euro. Así, Christian Ivanov, presidente del partido anticorrupción Sí, Bulgaria, señala que debería servir de advertencia lo ocurrido con Grecia.

“Con el Gobierno actualmente en el poder, Bulgaria parece haber tomado la dirección correcta, pero no se descarta que vuelva el corrupto Borissov”

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El Gobierno de Atenas ocultó, con ayuda internacional, por cierto, su nivel de endeudamiento y su déficit presupuestario y la amenaza de quiebra del país agravó la crisis del euro en 2010.

Los eurodiputados alemanes creen que con el Gobierno actualmente en el poder, Bulgaria parece haber tomado la dirección correcta, pero no se descarta que vuelva el corrupto Borissov, cuyo partido GERB (Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria) forma parte del Grupo Popular del Parlamento de Estrasburgo.

El Gobierno de Borissov erosionó la democracia, sometió a su voluntad a buena parte de la Justicia y concedió todo tipo de favores a sus amigos oligarcas.

Según Adela Katchaounova, del comité Helsinki, de Bulgaria, la influencia más perniciosa es la que ejerce el fiscal general del país, Ivan Geschev.

Mientras este siga bloqueando las investigaciones en torno a la corrupción de políticos y oligarcas, nada cambiará sustancialmente en el país.

Paradójicamente, Estados Unidos es mucho más duro con la corrupción búlgara que la propia UE: en junio, Washington incluyó a tres oligarcas y a sesenta y cuatro empresas de ese país en la lista de la ley Magnitsky.

Esta ley permite al presidente de EE UU prohibir la entrada en el país y congelar sus activos a cualquier extranjero, funcionario o particular, acusado de abusos de derechos humanos o actividades ilegales.

El actual ministro búlgaro de Finanzas se quejó a “Der Spiegel” de que, en lugar de actuar con celeridad, como hace Washington, Bruselas se limite siempre a publicar informes insulsos.

“Que el Gobierno búlgaro tenga que pedir ayuda a los norteamericanos, no dice nada bueno de la UE”, se lamenta también el eurodiputado Freund.

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