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Enrique López Veiga

Enrique César López Veiga

Exconselleiro de Pesca

Premio al Dr. Pauly, un demagogo que injuria a la pesca española y europea

Vivimos en el mundo de las redes sociales donde parece que predomina el lenguaje y las opiniones “guay” sobre las reflexiones serias y fundadas. En materia de opinión e incluso de política parece que lo que predomina es lanzar un slogan atractivo, como objetivo y luego vemos cómo se alcanza o cómo se define. La fundación BBVA ha decidido premiar al Dr. Pauly por sus trabajos en pro del medio ambiente. Reconozco los méritos de esta persona por sus contribuciones en el campo de los modelos matemáticos complejos para describir la dinámica de las poblaciones, pero de ahí a reconocerlo como un experto en pesca va un abismo.

En una orquesta se puede ser un virtuoso del bombo, pero eso no le confiere a uno el estatus de director de esta ni de reconocer autoridad alguna por parte del del bombo, por ejemplo, sobre los que tocan el violón. Al Dr. Pauly le pasa algo así; nadie le niega sus aportaciones en el campo concreto de la dinámica de poblaciones, pero me niego a reconocer que sea un experto en pesca y menos en economía pesquera.

No solo no le reconozco esta autoridad, sino que creo que siempre ha tenido ciertas ideas y prejuicios extravagantes contra la honorable profesión de pescador. Desgraciadamente esto se ha visto confirmado por una entrevista que este personaje ha concedido recientemente a un importante medio de comunicación español (El Mundo, 21 de septiembre). Este personaje se permite el lujo de decir que la pesca es un monstruo y un “lobby” que nos engaña y define como una carnicería esta actividad. ¡Vaya por Dios! Voy a tener que explicar a todos los patrones mayores de las cofradías de pescadores que son unos seres monstruosos y que hacen lo que quieren de los comisarios de Pesca de la Unión Europea que están a sus órdenes, según este ilustre personaje.

Pero no para este caballero en sus despropósitos y no se priva de opinar que la expansión de la pesca española se debió a la depredación sucesiva de los caladeros de nuestras costas, para pasar al “Golfo de Gascuña” y terminar en Canadá. ¡Voy a tener que pedir a nuestros pescadores costeros, de Ribeira por ejemplo, que le manden un ejemplar de merluza para demostrar que estos bichos todavía existen en nuestras costas! Esta visión del proceso de expansión de las pesquerías es una verdadera Tontería (¡así, con mayúscula!) desde el punto de vista económico y constituye además una burda una falsificación de la historia que daña y ha dañado mucho a la imagen de la pesca gallega y española.

Pero este señor no se priva de nada y afirma además que a los armadores les importa un comino que las tripulaciones se contagien de COVID. Lástima que la hemeroteca de los medios de comunicación gallegos muestre todo lo contrario. Pero no se queda ahí y afirma además que en la pesca industrial se trabaja en condiciones de esclavitud y en “buques obsoletos y oxidados” (sic). ¿Pero que han estado construyendo nuestros astilleros en los últimos años? Las opiniones del premiado Sr. Pauly son una sarta de disparates injuriosos para la pesca gallega y me voy a dejar de utilizar lenguaje políticamente correcto. Para reforzar lo que afirmo, valga el ejemplo que él mismo pone para “demostrar” que en las lonjas ya no hay pescado local: dice que visitó la lonja de Valencia y … ¡no encontró bacalao, pero sí pescado del Índico! Pero … ¿esta alma de cántaro no sabe que el bacalao nunca ha frecuentado las costas de la península Ibérica y mucho menos las del Mediterráneo? ¿No es biólogo? Esto basta para descalificarlo. Eso sí, mucho se abstiene de opinar contra la industria petrolera, ¿por qué será?

Por mi parte, váyase en buena hora a freír puñetas este caballero y quien premia a aquellos que injurian a los pescadores gallegos. Invito a todo el sector pesquero gallego a reaccionar contra esta premiada estupidez y a quienes lo apoyan. No podemos quedar callados ¡Basta ya! Tomemos muy buena nota de quienes facilitan la propagación de estas opiniones injuriosas mediante premios o de otra manera a la hora de tomar nuestras decisiones financieras. Los gallegos siempre hemos tenido claro que la profesión de pescador no sólo es honorable, sino que el mismo Jesucristo eligió pescadores para ser sus discípulos.

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