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Pedro de Silva.

Día mundial del horror

Resulta conveniente recordar que en tal día como hoy de 1945 acabó una era y comenzó otra, con un bello hongo nuclear cuya presencia terrible y a la vez icono de ella dejó unido para siempre lo bello y lo siniestro. Como fascismo, el de Japón era aún más compacto que el de Alemania, al arraigarse en una tradición milenaria; pero esto es otra cosa. Ese día tuvo lugar un exponencial redimensionamiento de la guerra, que de contarse a razón de uno o unos pocos muertos por disparo pasó a hacerlo a razón de muchas decenas de millares. También se expandieron en el tiempo sus efectos (la radioactividad): de por un tiempo a para siempre. Ese día, a la vez, un nuevo Imperio se cargó de razones “en última instancia” para seguir siéndolo, pues el poder reside siempre en lo que puede hacerse. Gracias a que nuestra mente no se ha redimensionado para abarcar ese horror podemos convivir con él.

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