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Santiago Lago Peñas.

Sobre “youtubers” y fiscalidad

La digitalización e internet son herramientas maravillosas. Abren el espacio de posibilidades culturales, formativas e informativas hasta mucho más allá de lo que uno podría aprovechar en muchas vidas con días de 96 horas. Sentado cómodamente en la cocina de tu casa, a primera hora de la mañana, puedes estar leyendo FARO DE VIGO en papel y el New York Times en tu tableta; y escuchando uno de los millones de discos disponibles en los repositorios de música digital, o un podcast con una entrevista a Barack Obama. Puedes descargarte en un dispositivo digital un libro antes incluso que alguien que viva en Tokio, Berlín o Los Ángeles. Lo mismo podemos decir del cine, documentales, festivales de cortometrajes… La digitalización democratiza el acceso a todo un universo maravilloso.

Aunque también están los “youtubers” y los “influencers”. Confieso que me cuesta entender su éxito y el acumulado de masas que mueven. Es como si a uno le invitan a comer a Culler de Pau y prefiere meterse en un establecimiento de una cadena de comida basura. En todo caso, hasta no hace mucho no le daba demasiada importancia a la elección. Allá cada uno con su tiempo y su vida.

Pero últimamente mi opinión ha cambiado. Empiezo a ver los riesgos. Miro vídeos y entradas de unos y otros, y me echo las manos a la cabeza. Escuchar las reflexiones sobre política, transexualidad, sistema educativo, fútbol o moral fiscal de esos ídolos juveniles hace que uno se los tome en serio. En serio por lo peligrosos que son; por básicos e influyentes.

No sé muy bien qué es lo que toca hacer. Pero no me cabe ninguna duda de que la Sociedad debe reaccionar para rearmarnos intelectualmente. Necesitamos ciudadanos formados e informados, vacunados ante doctrinas conspiratorias y populismos de taberna, con capacidad crítica. Nunca hemos tenido tantos medios para hacerlo como hoy.

*Director de GEN (Universidad de Vigo)

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