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Juan José Millás.

El trasluz

Juan José Millás

Desoratoria

El prefijo des- sirve para negar lo que se afirma. Si se lo colocas a cuento, sale descuento. Cuando mis hijos eran pequeños, a la hora de irse a la cama, les preguntaba qué preferían, si un cuento o un descuento. Si elegían el descuento, les enumeraba la lista de la compra, con la que se dormían antes de llegar a la zona de las verduras en el supermercado imaginario que recorríamos juntos. Los pasillos del híper son hipnóticos, sobre todo cuando se transitan mentalmente, intentando visualizar cada uno de los productos que llenan sus estanterías. Intente usted mismo evocar en la cama el lineal de los lácteos, por poner un ejemplo, y comprenderá lo que le digo. Más eficaz que contar ovejitas.

Sigo con interés de ciudadano ejemplar las intervenciones sabatinas o dominicales, ahora no caigo, de Pedro Sánchez y he descubierto que es un desorador nato. Desconecto de él a los cinco minutos de que comience a explicarse como mis hijos a los cinco minutos de empezar a descontarles un descuento. Claro que, para entonces, él ya lleva un rato desconectado de sí mismo. Habla como en piloto automático. Un día, en un vuelo transatlántico, la azafata me invitó a entrar en la cabina de mando, donde el comandante dormía plácidamente (el segundo acababa de salir al baño). "¿Quién conduce esto?", pregunté. "El ordenador de a bordo", me dijo. Regresé a mi butaca un poco inquieto. Tenía que escribir un artículo con cuyo tono no lograba dar. Debería haber, pensé, un piloto automático para escribir artículos.

Pedro Sánchez habla para la tele en ausencia de sí mismo. No está ni se le espera. Yo, a veces, se lo digo telepáticamente: "Pedro, que te has ido". Pero no me escucha. Suelo conectar de nuevo con su perorata cuando ya está a punto de acabar en el convencimiento de que un día, sin darse cuenta, la rematará con un "Su tabaco, gracias". Al principio, cuando las máquinas automáticas comenzaron a hablarme, yo caía en la ingenuidad de responderlas. Todavía le agradezco a Siri que me avise de que me tome la pastilla para el colesterol. Ella ni se entera, por supuesto, o quizá sí, no sé, nunca se sabe si hay un algoritmo tomando nota al otro lado. Los asesores de Sánchez deberían tomar nota o desnota de los efectos devastadores de su desoratoria.

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