30 de julio de 2019
30.07.2019
Tribuna libre

Carvalho Calero también fue un gran educador

30.07.2019 | 01:35

El 30 de octubre de 2010 se cumplían los cien años del nacimiento de Ricardo Carvalho Calero. Lo más lógico era que ese año de su centenario la RAG le dedicase la festividad de las Letras Galegas a nuestro filólogo más importante, y el primer catedrático de Lengua y Literatura Gallega que tuvo la Universidad de Compostela. Sin embargo, de forma inexplicable e injusta, hemos tenido que esperar diez años para que por fin sea homenajeado, como bien merece, y el año 2020 se ha declarado ya como el "Año Carvalho Calero". "Nunca es tarde si la dicha es buena", dice el proverbio popular.

En su momento el que fuera presidente de la Real Academia, Francisco Fernández del Riego, no entendía como habiendo sido académico y con tantos méritos, cuando propuso su nombre para dedicarle las Letras, solo contó con su voto, pues los demás académicos no apoyaron la propuesta. De alguna forma, a Carvalho no le dejaron ser el "Pompeu Fabra" gallego y así nos fue y nos va. Esperamos que con el inmenso programa de actos que se van a organizar alrededor de su vida, obra y figura, en el próximo año, en numerosos escenarios, recuperemos el tiempo perdido, y los gallegos lleguen a conocer la inmensidad de su obra y trabajo, en los campos de la literatura, la lingüística y la socio-lingüística a lo largo de su vida. Y también esperamos que, después de tomar tan acertada decisión, la RAG abra la puerta para dedicar las Letras en próximos años a Jenaro Marinhas del Valhe, que también fue académico, y a Ernesto Guerra da Cal. Entre los muchos investigadores sobre la vida y la obra de Carvalho Calero, merece la pena destacar muy especialmente los trabajos y publicaciones realizados por el que fue profesor de la Universidad de Vigo, hoy jubilado, José Martinho Montero Santalha, y también los de M.ª do Carmo Enríquez, José Luis Rodríguez, Antonio Gil Hernández, Carmen Blanco, Pilar Pallarés y los lucenses Araceli Herrero Figueroa y Ramón Reimunde Norenha.

Sobre sus facetas de filólogo, lingüista, socio-lingüista, literato y polígrafo importante, estamos seguros que se van a publicar numerosas obras, que se van a sumar a las que ya existen, y se darán a la luz numerosos artículos en diferentes publicaciones, además de las muchas conferencias que se dictarán a lo largo y ancho de nuestra tierra gallega, por diferentes especialistas, profesores e investigadores. Sin embargo, es posible que una vez más su importante faceta de educador, vuelva a quedar olvidada y escondida, lo que no sería justo. Por esta razón, queremos, con este nuestro artículo, dar a conocer su excelente trabajo de educador, y más tarde de docente en las aulas universitarias compostelanas, desde 1972, además de colaborar de forma totalmente desinteresada en las actividades de renovación pedagógica, organizadas fundamentalmente por la ASPG (desde 1983 denominada ASPGP, Associação Sócio-Pedagógica Galaico-Portuguesa), y en las "Jornadas do Ensino de Galiza e Portugal", muchas de cuyas ediciones se celebraron en Ourense.

El golpe de estado de Franco y sus secuaces del 18 de julio de 1936 le sorprendió en Madrid en el momento en el que estaba opositando para profesor de Instituto en Lengua y Literatura Castellana. Carvalho Calero se mantuvo fiel a la República, en el batallón Félix Bárzana de la FETE-UGT, el sindicato del que era afilado, con el grado de teniente y participó en la defensa de Madrid. Por este motivo, una vez terminada la guerra, fue condenado en consejo de guerra a 12 años por separatista y recluido en la cárcel de Jaén. En 1941 salió en libertad provisional y regresó a su ciudad natal de Ferrol. Imposibilitado para ejercer la función pública, el filántropo y empresario gallego Antonio Fernández López le ofreció la posibilidad de refugiarse en la educación privada (entre 1950 y 1965, durante quince años) en el Colegio Fingoi de Lugo, en el que ejerció como consejero delegado, pues no estaba autorizado para ser director. Aunque en la práctica fue el auténtico director de este centro educativo, verdaderamente pionero en la utilización de métodos didácticos avanzados, dentro de la vanguardia pedagógica europea, vinculada al movimiento de las Escuelas Nuevas.

Carvalho Calero, en sus quince años de enseñanza en este famoso colegio lucense, fue un verdadero pionero pedagógico, un educador modélico que seguía los principios educativos de la ILE (Institución Libre de Enseñanza), creada por Francisco Giner de los Ríos y otros de sus colaboradores en 1876, y continuada por su discípulo Manuel Bartolomé Cossío, después de su fallecimiento. Este movimiento pedagógico está considerado como el más importante europeo y funcionó hasta mediados de los años treinta, momento en que el fascismo español lo prohibió. Carvalho Calero conocía perfectamente el pensamiento educativo de los pedagogos Giner y Cossío, y lo puso en práctica en el Fingoi lucense, hasta que en 1965 se le autorizó para ejercer la enseñanza pública como agregado de Instituto en el Rosalía de Castro de Compostela, al mismo tiempo que comenzó a impartir clases de lengua gallega en la universidad compostelana.

Llamado por el decano de la facultad de Filosofía y Letras, Abelardo Moralejo Laso, en 1972 accedió por oposición a la recién creada cátedra de Lingüística y Literatura Gallega. Donde ejerció su docencia de manera ejemplar hasta el año 1980 en que se jubiló como catedrático, dejando tras de si una gran aureola de buen profesor y formar a muchos discípulos que siguieron su ejemplo, como es el caso de José Luis Rodríguez y Araceli Herrero. Desarrollando estrategias didácticas renovadoras e institucionistas (de la ILE), fomentando entre todos el amor por nuestro idioma. Sin olvidar, que también había sido muy importante en su formación pedagógica el pertenecer al SEG (Seminario de Estudos Galegos) de 1927 a 1936, como miembro activo, y haber ocupado bastante tiempo su secretaría general. Los estudios de Carvalho se centraron fundamentalmente en el tema de la lengua gallega, su origen, su evolución y la unidad lingüística con el portugués y la historia de nuestra literatura. Recogiendo la herencia de los autores del primer Rexurdimento y los trabajos del profesor Rodrigues Lapa, Carvalho Calero, preocupado por la coherencia histórico-lingüística del gallego, a pesar de la férrea oposición que encontró en el camino, se mostró defensor de las tesis etimologistas que tendrían continuidad en el movimiento reintegracionista, hecho que le costaría ser marginado en los últimos años de su vida.

Durante los quince años que en la práctica dirigió el Fingoi lucense, sin poder ser el director titular por lo que ya se comentó, este colegio desarrolló un estupendo modelo pedagógico y didáctico, con actividades prácticas realmente modélicas, siguiendo los postulados más avanzados de la pedagogía europea de la época. El colegio se encontraba situado en medio del campo, dentro de un entorno natural, contando en su interior con parques e instalaciones de carácter botánico-agrícola, zoológico-ganadero, con talleres de carpintería, electricidad, metales y con motores de explosión adaptados para la enseñanza, además de laboratorios de ciencias, física y química, lo que favorecía inmensamente la realización de muchas prácticas en diferentes campos, y el cuidado del jardín y el huerto escolar. Favoreciendo enormemente la formación integral de los escolares en un sentido total y global, fomentando de forma muy hábil una educación gallega y galleguista, al trabajar nuestra literatura con estrategias adecuadas y motivadoras, como por ejemplo era la de las representaciones teatrales, los juegos dramáticos, las dramatizaciones y los recitales poéticos.

Experiencia pedagógica

Preguntado en su día Carvalho Calero por su experiencia pedagógica en el Fingoi, indicó que se trataba claramente de un colegio experimental, creado gracias al apoyo económico del filántropo Antonio Fernández López, que inscribió a sus hijos y a los de sus amigos en el centro. Que en él se organizaban actividades relativas a danzas gallegas, música y audiciones, actividades dramáticas o teatrales, pues según él el teatro en la escuela era un método poderoso, un método muy eficaz para educar a niños y adolescentes. Además se quería dar una educación que tuviese una utilidad inmediata para la vida y prescindir de la erudición libresca y el memorismo. Por ello, no existían libros ºde texto, sino de consulta y de lectura, con biblioteca de aula. Se hacían breves esquemas y se tomaban apuntes, aprendiendo a consultar y documentarse. Se evitaba tener una disciplina impuesta desde el exterior y a la fuerza, teniendo una educación no represiva y sin castigos ni el ordeno y mando. Otro importante aspecto era que existía una mayor permanencia horaria de los alumnos en el centro, asistiendo a las salas de estudio, influyendo en los escolares en su voluntad por medio de la persuasión y motivación. Y, por supuesto, un elemento fundamental era la coeducación de niños y niñas, fomentando la igualdad y el respeto entre todos.

Entre otros muchos, al colegio Fingoi, estuvieron vinculados como docentes y/o alumnos Avelino Pousa Antelo, que más tarde dirigió la Granja-Escuela de Barreiros, y los artistas, literatos y docentes Méndez Ferrín, Bernardino Graña, Arcadio López Casanova, Ángelo Johan, Luis Gómez Pacios, Ana M.ª Pardo, Araceli Herrero, Victoria Carballo (hija de D. Ricardo), la pedagoga Ana F. Puentes y el que fue profesor de plástica y dibujo en el mismo, el cineasta Carlos Varela Veiga. Y algunos miembro de la familia Figueroa, a la que pertenece la profesora y escritora Adela Figueroa Panisse (conocida familiarmente como "Curra"). Todos los cuales recibieron una formación muy completa, gracias a la puesta en práctica en las aulas de los métodos y técnicas didácticas de la ILE, y las del gran pedagogo francés Celestin Freinet. Entre las que se pueden destacar el fomento de la expresión dramática, organizando diversas representaciones a lo largo del curso, para las que el propio Carvalho llegó a escribir varias piezas y farsas. También la investigación del entorno social, cultural y natural, por medio de trabajos en grupo, siguiendo el modelo de la "Biblioteca del Trabajo" freinetiana, elaborada por los propios estudiantes; la organización de excursiones e itinerarios artísticos y de la naturaleza ("roteiros"); el desarrollo de talleres variados para despertar aficiones positivas entre los alumnos y fomentar el aprecio por las artes y la artesanía. Lo que llevó a que de este magnífico centro que él dirigió, saliesen interesantes pintores, escultores, literatos y cineastas.

Con la organización periódica de salidas, excursiones educativas y paseos escolares, realizando diferentes itinerarios previamente programados, era la mejor forma de estudiar la geografía, la historia, el arte y el medio natural y social. A todo lo cual se le sumaba la alegría, la bondad y las palabras siempre agradables e ilusionantes de Don Ricardo, cuya obra pedagógica y de enseñanza fue sin duda la de un pionero de la escuela moderna.

Comentado todo lo anterior, no debe extrañar que por sus grandes merecimientos, a propuesta de la ASPGP, que formaba parte de la comisión organizadora, Don Ricardo Carvalho fuese invitado a participar en el 1º Congreso de Movimientos de Renovación Pedagógica del Estado español, celebrado en el Palacio de Congresos de Montjuïc en Barcelona, del 5 al 10 de diciembre de 1983, participando toda la semana en los diferentes actos celebrados. Igual que hubiese sido también invitado por esta asociación para dictar conferencias sobre temas de lengua y literatura, relacionados con la unidad lingüística del gallego y el portugués, las figuras de Rosalia de Castro, Castelao, Otero Pedrayo o Eduardo Pondal, o sobre el grupo "Nós" en diversas ediciones de las "Jornadas do Ensino" de los años 1981, 1982 y 1983, así como en seminarios, cursos, simposios y jornadas dedicadas a Biqueira, la problemática de las lenguas sin normalizar, el área literaria gallego-portuguesa-brasileña, las jornadas de didáctica de la lengua y literatura, etc. ya en los años 1978 y 1980, y más tarde en 1989. Es muy recomendable la lectura de la monografía escrita por el profesor Reimunde Norenha, con el título de Cautivério de Fingoi, que le publicó la Diputación de Lugo en 2010.

* Educador Social y Animador Cultural

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