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OPINIÓn

Priorizar los problemas cotidianos

No es de recibo que los políticos dediquen más tiempo a sus cuitas personales que a resolver los verdaderos problemas de los ciudadanos. Y mientras muchas calles de la ciudad, algunas con letrero engañoso de peatonalidad, se llenan de terrazas sin permisos y copando espacios destinados para la ciudadanía, la clase política se enfrasca en declaraciones de bienes, esas de formulismo en las que no parecen cuentas en paraísos fiscales. Está bien la transparencia, cuanto más mejor, pero no se puede perder la perspectiva de que a los contribuyente les preocupa, y mucho, que los representantes políticos sean capaces de dar respuesta a problemas cotidianos, como esa ordenanza de veladores que no llega, mientras el caos y el desmadre se apodera de la ciudad.

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