Francia

Macron compone un nuevo gobierno con una mayoría de ministros centristas y conservadores

El presidente francés apuesta por la continuidad en la configuración del Ejecutivo de su segundo mandato

Emmanuel Macron.

Emmanuel Macron. / EFE

Enric Bonet

El presidente francés, Emmanuel Macron, apuesta por una nueva capa de pintura y poco más. Pese a su promesa en la noche de su reelección el 24 de abril de “una nueva era” y de una “refundación” de su manera de gobernar, el continuismo se ha impuesto en la configuración del gobierno de su segundo mandato. Los ministros con un perfil conservador o de centro resultan mayoritarios en el flamante ejecutivo, anunciado este viernes por el Elíseo. Jarro de agua fría para aquellos que esperaban un “giro progresista” tras la designación de la nueva primera ministra, Élisabeth Borne, una tecnócrata que había trabajado en el pasado en gabinetes socialistas, pero sin militar en el partido de la rosa.

Pocas caras nuevas, aunque numerosos cambios de carteras. Es el principal titular de la lista del equipo gubernamental paritario presentada esta tarde por Alexis Kohler, el secretario general del Elíseo, también conocido como el “vicepresidente en la sombra” de Macron. De los 14 ministros designados, 8 de ellos integraron el Ejecutivo saliente. Solo dos de ellos forman parte del ala izquierda del macronismo. La composición gubernamental se caracteriza, asimismo, por la escasa presencia de figuras procedentes de la “sociedad civil”. Parecen cosa del pasado los famosos fichajes de dirigentes sin experiencia política, pero con una destacada trayectoria profesional, que marcaron los inicios del macronismo.

Continuidad en Economía e Interior

Dos de los hombres fuertes del anterior mandato continúan en el mismo cargo: el conservador Bruno Le Maire al frente de Economía y el sarkozista Gérald Darmanin en Interior. Además, repiten Clément Beaune como responsable de los Asuntos Europeos y Éric Dupond-Moretti, objeto de una investigación judicial, al frente de Justicia.

Dos mujeres de derechas se ocuparán de la urgencia climática —asunto central en el siglo XXI—: Amélie de Montchalin (hasta ahora al frente de la Función Pública) liderará el ministerio de la Planificación Ecológica y Agnès Pannier-Runacher pasa de Industria a la Transición Energética. Ambas se benefician de un claro ascenso en la pirámide gubernamental. También subirá varios escalones Sébastien Lecornu, que abandonará la cartera de Ultramar para convertirse en ministro de Defensa en plena guerra de Ucrania. Y asciende al frente de Sanidad la hasta ahora ministra delegada de la Dependencia, Brigitte Bourgignon (centro-izquierda).

Principales fichajes procedentes de la derecha republicana

Los principales fichajes proceden de la derecha republicana. La responsable de Exteriores será Catherine Colonna, ministra durante la presidencia de Jacques Chirac y que ejerció en los últimos años como embajadora en Reino Unido. Damien Abad, expresidente del grupo parlamentario de Los Republicanos (socios del PP en Francia), ha sido nombrado al frente del ministerio de la Solidaridad y la Dependencia.

Prácticamente, el único guiño a la izquierda ha sido la designación del titular de Educación: el historiador Pap Ndiaye, hermano de la premiada escritora Marie Ndiaye y director en los últimos años del Museo de la Inmigración. Su nombramiento supone la salida del ejecutivo de Jean-Michel Blanquer, muy criticado por los profesores y sindicatos educativos.

Con este anuncio, Macron concluye uno de los remaniements más lentos que se recuerdan en Francia. Ha tardado 26 días en designar a sus integrantes. Desde el general de Gaulle en 1969, un presidente francés no había necesitado tanto tiempo para formar su ejecutivo. ¿Esto se debe a un problema de recursos humanos? El dirigente centrista ya se había caracterizado en el pasado por su lentitud a la hora de escoger a sus ministros. ¿O una estrategia electoral? Esta cierta parálisis política le ha servido para adormecer la campaña de las legislativas, en que se enfrenta a la nueva alianza unitaria de la izquierda como principal adversario.

El flamante ejecutivo debe ser ratificado en los comicios del 12 y 19 de junio. Si el presidente lograra una mayoría afín, entonces continuarían los mismos ministros con algunos ligeros retoques. Pero si gana la izquierda —una opción poco probable, pero no imposible—, el insumiso Jean-Luc Mélenchon (socioecologista, líder de los socios de Podemos en Francia) se convertiría en el primer ministro y formaría un gobierno de cohabitación. Las urnas determinarán si el primer equipo gubernamental del binomio Macron-Borne tiene una fecha de caducidad precoz.