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¿Por qué no recordamos el futuro?

Stephen Hawking, autor de “Historia del tiempo”. | // FDV

¿Y en dónde él estaba ahora? ¿En una tarde de ahora?

¿Del futuro?

¿De otro tiempo anterior?...

El magnífico poeta ferrolano Miguel Carlos Vidal acaba de publicar su libro “Poesía (1956-2018)”. Es poesía pura. Se adentra en las sensaciones, en el juego del espacio y del tiempo. En la belleza en sí misma. Leer poesía para disfrutar de la poesía. Les recomiendo que lo lean. Llamé por teléfono a Miguel para felicitarle y como yo no soy experto en poesía, “soy de ciencias”, él lo sabe, y como a él le gusta la ciencia, el universo y la cosmología, derivó la conversación hacia esos temas y me recomendó la lectura del libro de Carlo Rovelli de título “¿Y si el tiempo no existiera?”.

Lo leí con sumo agrado y me pareció un maravilloso libro de divulgación científica. Entra a fondo tanto en la explicación de la relatividad general como de la mecánica cuántica. También explica la gravitación cuántica de una manera extraordinariamente clara. Conceptos dificilísimos, al menos para mí, pero tan bien explicados que creo que llegué a entenderlos.

Cuando se lo comenté a Vidal, me recomendó que leyera otro de los libros de Carlo Rovelli, titulado “El orden del tiempo”, porque, me dijo, reflexiona sobre otros conceptos, tales como por qué recordamos el pasado y no el futuro, y cosas por el estilo. Leí este otro libro de Rovelli Me entusiasmó nuevamente. Tal como me había comentado Miguel Carlos Vidal, Rovelli reflexiona y comenta el por qué recordamos el pasado y no el futuro. Me interesó mucho. Y seguí dándole vueltas a este tipo de preguntas.

Unas semanas más tarde, para aprovechar este tiempo que nos impone la pandemia, me compré el superclásico de Stephen Hawking “Historia del tiempo”. Increíble. Qué manera de explicar cosas dificilísimas de forma que pueden ser entendidas por cualquier lector interesado en los temas de relatividad, mecánica cuántica y cosmología.

Como en esos días me di de alta en “Galicia lé”, que es la plataforma de lectura electrónica del sistema de bibliotecas de Galicia, pedí en préstamo virtual otros libros de Stephen Hawking: “Breves respuestas a las grandes preguntas” y “La teoría del todo”. Los leí en línea. En una “tablet”.

En los tres libros, Stephen Hawking reflexiona sobre el concepto “por qué recordamos el pasado y no el futuro”. Me llamó mucho la atención que Carlo Rovelli mencionara el “recuerdo del futuro”, pero más todavía que no fuera el primero. Stephen Hawking lo había hecho antes. Pero Hawking comenta que esta reflexión la extrajo de la novela “El mensajero” de L.P. Hartley (1895-1972). Esa novela comienza diciendo: “El pasado es un país extraño. En él se hacen las cosas de otra forma; pero, ¿por qué el pasado es tan diferente del futuro? ¿Por qué recordamos el pasado, pero no el futuro?”. Recordé que sobre esa novela se hizo una película en 1971, con el mismo título, “El mensajero”. La dirigió Joseph Losey. Esa maravillosa película consiguió la Palma de Oro de Cannes en 1971, aunque no fue proyectada en España hasta 1972. Otro poeta, Miguel González Garcés, decía sobre esta película: “Los planos temporales están manejados de tal modo que lo que vivimos realmente es el recuerdo. Lo actual, lo que cuenta la ya vieja dama, es lejano, difuminado, borroso, casi indiferente…”. “Lo vivo es el recuerdo…”. Lo real es el pasado, el presente es lejano. A veces es difícil distinguir entre pasado, presente y futuro. ¿Cuál es más real? ¿Cuál es más vivido?

Por otro lado, Stephen Hawking afirma que las leyes de la ciencia no se modifican con el tiempo, así que, en principio, no distinguen entre el pasado y el futuro. De esta manera, “todo parece estar fuera del tiempo”. Sin embargo, nos explica que podemos llamar flecha del tiempo a algo que distingue el pasado del futuro dando una dirección y sentido al tiempo. Y nos habla de tres flechas.

En primer lugar está la flecha de la termodinámica. Es la flecha en la que la entropía, el desorden, aumenta. En segundo lugar está la flecha psicológica. Es la dirección y sentido en la que nosotros apreciamos que pasa el tiempo, la dirección y sentido en la que recordamos el pasado y no el futuro. Finalmente, está la flecha cosmológica, que es la dirección y sentido del tiempo en la que el universo se expande, tal como está ocurriendo ahora, en vez de contraerse.

La termodinámica, en su segunda ley, nos hacer ver un tiempo que va desde el pasado al futuro ya que con el paso del tiempo la entropía aumenta. Nuestro sentido subjetivo de la dirección y sentido del tiempo, la flecha psicológica del tiempo, está determinada por la flecha termodinámica, medimos el tiempo en la dirección y sentido en que la entropía aumenta. Las dos flechas, inevitablemente, coinciden en como marcarnos el tiempo.

Muy curiosamente, Hawking nos explica que la razón por la que observamos que la flecha termodinámica coincide con la flecha cosmológica es que los seres inteligentes solo pueden existir en una fase expansiva del universo. De esta forma nos hace ver por qué las tres flechas del tiempo van en la misma dirección y sentido y, en consecuencia, por qué recordamos el pasado y no el futuro. Pero, de todas formas, aún me queda una duda, “¿Y en dónde él estaba ahora?”.

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