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Faro de Vigo

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Vigo despide el mes de enero más seco desde 2012

Hubo precipitaciones 8 días - El aire empeora tras 15 jornadas seguidas sin agua, pero los embalses mantienen niveles elevados

Vista panorámica de la ciudad tomada ayer desde Cangas

Ocho días de 31 y, en total, 70,1 litros por metro cuadrado (l/m2). Es la radiografía de la lluvia caída a lo largo del mes de enero que ya vemos por el retrovisor y que se despidió con 15 días seguidos sin una gota. Para observar datos tan bajos en la estadística, hay que quitar hojas del calendario hasta llegar a 2012, año en el que los vigueses tuvieron que abrir el paraguas el mismo número de días para librarse de los 39,2 l/m2. Cifras que sorprenden si se comparan con la de otros ejercicios: 26 días de lluvia y 322,7 l/m2 en 2014 o 24 y 306,7 l/m2 en 2016.

También fue atípico el mes de enero por la información del mercurio: se alcanzaron máximas por encima de los 20 grados –22,2 el 1 de enero y 20,6 el pasado sábado– y mínimas de dos dígitos varios días –de hasta 14,6 grados, el 1 de enero–.

El buen tiempo que reinó en el mes pasado y con el que damos la bienvenida a febrero –seguirán el sol y las temperaturas primaverales, al menos, hasta mañana– es motivo de sonrisa para muchos, sí, pero tiene su parte negativa en la calidad del aire: la falta de viento y lluvia, dos elementos meteorológicos determinantes para arrastrar la polución, junto con el incendio iniciado en Portugal y que alcanzó España días atrás, se traduce en un empeoramiento de los parámetros.

Según las cifras recogidas por la estación de Meteogalicia que hay en la avenida de Castelao para medir la calidad del aire, con datos actualizados a las 16.00 horas de ayer, Vigo suspendía en el dato de concentración de partículas PM2.5 (partículas respirables menores de 2,5 micras de diámetro que pueden penetrar hasta las zonas de intercambio de gases del pulmón): 36 microgramos por metro cúbico de aire (µg/m3) –la OMS (Organización Mundial de la Salud) considera peligroso el dato a partir de 15–. En la estación ubicada al nordeste del recinto de la Zona Franca en Balaídos, el parámetro marcado en rojo también era el de las partículas PM2,5: 43 µg/m3.

El dato preocupante de las partículas PM10 (partículas “torácicas” menores de 10 micras de diámetro que pueden penetrar hasta las vías respiratorias bajas) lo daba la estación ubicada en el recinto del CEIP Lope de Vega, en Emilia Pardo Bazán: 40 µg/m3 –la OMS lo considera peligroso desde 45–.

En dióxido de nitrógeno (NO2), Vigo suspende en las cuatro estaciones repartidas por la ciudad. En cambio, en dióxido de azufre (SO2), la ciudad saca buenas notas.

Donde no se deja notar la falta de lluvias es en los embalses. En el de Eiras, el nivel de ocupación roza el 80%; en el de Zamáns, el porcentaje sobrepasa el 85%.

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