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Faro de Vigo

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Pancho Varona Compositor y cantante

“Cuando Joaquín Sabina me llama, lo dejo todo”

La mano derecha del cantautor estrena gira en la Sala Rouge de Vigo con su nuevo grupo, la “Banda del Pirata Cojo”

Pancho Varona

Recuerda de forma nítida cuando empezó a venir a Vigo a tocar en las míticas salas de fiesta de los años 80 con Joaquín Sabina. Aquí conoció a Pablo Novoa, de Golpes Bajos y fueron épicas las noches que compartió con Siniestro Total en Castrelos. Confiesa que le encantaría grabar con Andrés Calamaro, aunque al que “le debe todo” es a su gran amigo Sabina, con el que solo ha tenido una discusión en su vida. Pancho Varona estrena gira y grupo, la “Banda del Pirata Cojo” con la que espera alcanzar el lleno absoluto el próximo sábado 22 en la Sala Rouge de la ciudad olívica.

–Una gira en solitario con una nueva banda. Muchos han creído que se separaba del Maestro Sabina...

–¡Para nada! Solamente que cuando Joaquín descansa yo hago mis cositas. Tengo mis proyectos y actuaciones mientras él hace parada técnica.

–¿Para cuándo nuevo disco con Sabina?

–No se sabe. Eso es un misterio insondable de la humanidad. Dice que se lo quiere tomar todo con mucha calma hasta que esto de la pandemia se tranquilice. No tiene prisa. Está en proceso de espera y por supuesto, empezando a escribir, eso sí.

–Componer una melodía ya es difícil , pero hacerlo para Joaquín Sabina, ¿lo es más?

–Tener al lado al mejor letrista en Lengua Castellana es una ventaja. Sé que lo que voy a tener en mis manos es una maravilla, e intento adaptarme e imaginarme como podría cantar eso que se va a materializar. Antes éramos más descarados a la hora de componer. Ahora quizá también Joaquín tiene otro registro de voz más grave hay que pensar más el tipo de melodía.

–En 40 años de relación, ¿nunca un roce o una discusión?

–Solo una. Fue por una disparidad de criterios por los conceptos de producción ejecutiva y artística. Yo decía que era una cosa y él otra diferente. Nos enzarzamos en un debate. Eso ha sido lo único. La verdad, hemos tenido una relación ejemplar.

–¿Siente que le debe algo a Joaquín Sabina?

–¡Todo! ¡Si yo iba para funcionario del estado! Y cuando le conocí, me dijo: “Déjalo todo y vente conmigo”, y así lo hice. Esta vida de giras, canciones, entrevistas... No sería posible sin él. Esto de viajar a Vigo el sábado, se lo debo a Joaquín. Estaría en otro mundo ahora mismo que no quiero ni imaginarme. Agradezco todos los días aquel bendito encuentro.

–¿Con qué otro artista le gustaría colaborar en el futuro?

–Tengo la asignatura pendiente de hacer una canción con Andrés Calamaro. Me encantaría. Me haría muy feliz.

– La “Banda del Pirata Cojo” va a estrenarse en Vigo al igual que la nueva propuesta musical, ¿qué nos vamos a encontrar el próximo sábado en la Sala Rouge?

–Pues va a ser una apuesta sin duda “sabinera” repasando las canciones que yo compuse con Joaquín pero con un trasfondo mucho más roquero. Se lo van a pasar muy bien. Este grupo es un bebé sano, gordo y feliz que echa a andar y lo hará por primera vez en Vigo.

–Los años 80, sin duda, han marcado a su generación, sobre todo, en una época en la que quedaban tantas cosas por hacer. No había tanta tecnología pero igual sí más magia a la hora de componer, ¿cómo era un día de trabajo entre el Maestro Sabina y usted?

–Es bonito recordarlo, la verdad. Siempre se partía de las letras, en ese caso, porque tienen más peso en el trabajo de Joaquín. Nos juntábamos con una letra alrededor de una mesa, dos guitarras, y nos podíamos tirar horas y horas intentando cosas diferentes. Eran tardes y noches muy hermosas. Nos gustaba tanto lo que hacíamos que podíamos estar 24 horas sin dormir en busca del acorde perfecto.

–¿Siguen siendo los mismos que tocaban en la década de los 80 en aquella famosa sala “La Mandrágora” que tantos y buenos artistas vio debutar?

–Han cambiado nuestras rutinas, pero no nosotros. A mí ahora me gusta madrugar, ver amanecer, escuchar la radio y leer el periódico. Menos cuando estoy de gira, me gusta meterme en la cama a las 11 de la noche. En eso he cambiado muchísimo. Soy madrugador vocacional ahora mismo.

–Imposible hablar con usted y que no salga Sabina, ¿eso le incomoda?

–Es normal. Él ha sido mi vida en casi todos los aspectos. No me incomoda, al contrario. Me lo ha dado todo. Me lo ha enseñado todo. No puedo más que traerlo a mis conversaciones cada vez que puedo. Qué menos.

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