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“Estos conciertos de verano son un subidón”

Los integrantes del Ateneo Musical de Bembrive destacan la apuesta por la música local del ciclo “Vigo, un mar de bandas”

El Ateneo Musicalde Bembrive, en el concierto de ayer en el paseo de Alfonso XII. Ricardo Grobas

La música. El sonido de los instrumentos en una tarde de verano con Vigo a sus pies. El público disfrutando de un concierto en directo. Y un grupo de 35 artistas dejándose el alma en la actuación. Esto todo, y más, fue el recital del Ateneo Musical de Bembrive, que brilló en el céntrico paseo de Alfonso XII. Y es que Vigo ha dedicado la temporada estival a teñir las calles de notas musicales, impregnando la ciudad de cultura y de arte.

“El volver a tocar en estos conciertos de verano es un subidón, porque con el COVID ha sido todo muy complicado”, explica Charo Otero, vicepresidenta del Ateneo Musical de Bembrive. “No pudimos ensayar todo lo que debiéramos, y estuvimos tocando sin haber apenas practicado juntos”. Otero habla de una situación común a todos los sectores de la sociedad, que se vieron sin un plan establecido y con la obligación de instaurar unas medidas de protección sanitaria que nunca antes se habían, siquiera, planteado. Grupos reducidos, distancia interpersonal, mascarillas, etc. Normas que, en una banda de música, “no es sencilla” su aplicación. “Yo me volví súper estricta, no les dejaba ni acercarse, y no tuvimos ni un susto”.

Ningún susto ha tenido tampoco la ciudad olívica, que lleva ofreciendo conciertos al público desde el pasado julio, y lo seguirá haciendo hasta septiembre. Así, esta semana se podrá disfrutar de los recitales de la Unión Musical de Valladares (hoy), Delicias do CCR de Cabral (mañana), Unión Musical de Coruxo (viernes), Unión Musical de Cabral (sábado) y Atlántida de Matamá (domingo). Todos serán a las 20:00 de la tarde y en el paseo de Alfonso XII.

En cuanto a las medidas sanitarias, el Ateneo sigue ensayando siempre al aire libre, para mantener las distancias. Esto se debe a que el local en el que actualmente practican no está adaptado a estas nuevas normas por su tamaño. Sin embargo, la vicepresidenta ya vislumbra la solución: “Tenemos apalabrado el edificio nuevo con el Concello de Vigo, y estamos ansiosos porque ya somos escuela oficial y necesitamos un espacio más grande.”

Un espacio donde poder incluir a sus cuatro bandas: la de iniciación, la infantil, la juvenil y la grande (que fue la protagonista de la tarde de ayer). Desde los 12 hasta los 58 años, así de amplio es el rango que esta agrupación ostenta, y la relación entre ellos es “envidiable”. Así, Otero recuerda que la matrícula “está abierta para todos los que quieran probar la experiencia”.

Una de las músicas que vive unida al Ateneo es María Teijeira, percusionista de 19 años. “Llevo 11 años metida en este mundo, y antes de la percusión, toqué el oboe”, cuenta. “Empecé yo, y ahora mi hermana, mi hermano y mi padre. Soy la predecesora de mi familia”. Así, en su casa no faltan las notas musicales, pero lo que sí falta, a veces, es el apoyo económico para poder estudiar, ya que “solo el oboe más básico costaba 3.000 euros”. Inversión que se torna esencial en los casos profesionales, en los que la calidad del instrumento crece sin frenos. Sin embargo, este no es el caso de Teijeira, que denuncia: “En España no se le da el valor que debería tener la música, y por eso no es mi plan de futuro.”

La música: evasión total

Quien se planteó (en alguna ocasión) dedicarse profesionalmente a este arte es Carlos Vázquez, vigués de 21 años. “Me cuadró el conservatorio con segundo de la carrera de Química, y tuve que elegir porque no llegaba a todo”, señala. Y es que, dedicarse a la música es algo sacrificado, tal como asegura Vázquez: “Mientras otras personas tienen planes, tú tienes que ir a ensayar”.

Asimismo, el director de la banda, Iván Carreira, sí siente que sus alumnos tienen vocación profesional y, sobre todo, ganas de aprender. “Muchos están estudiando para esto, y se nota la ilusión y ese afán por mejorar”.

Una época en la que muchos tuvieron tiempo de más para centrarse en tocar y practicar fue el confinamiento por el COVID-19. En ese momento en el que todo el mundo estaba en casa, para estos chicos y chicas supuso un parón para valorar lo importante, y la música fue lo esencial. “Hice vídeos tocando con una amiga y fue muy divertido, al final me despejaba mucho y hacía una actividad distinta. No pensaba todo el rato en el aislamiento”, rememora Carlos Vázquez.

Desde los seis años tocando

Antonio tiene trece años, y lleva siete en el Ateneo de Bembrive. “Empecé en la banda pequeña y ahora ya estoy en la grande”, señala el niño. “Toco el clarinete desde siempre, y me encanta”. Antonio, que destaca el “buen rollo” que hay en la banda, quiere dedicarse a la ingeniería, por lo que la música es una actividad de ocio para él. Además, la ve como una “compañera” ya que, afirma, cuando toca si siente “mejor, mucho más relajado”.

Con todo, el Ateneo lleva en pie desde el año 1994, cuando comenzó su andadura con tan solo 20 músicos en su cartel. Ahora, puede presumir de crecimiento, con cuatro grupos diferentes en su oferta.

CYPRIEN KATSARIS ABRE EL CONCURSO DE PIANO. El conocido pianista y compositor Cyprien Katsaris (5 de mayo de 1951, Marsella) inauguró el quinto Concurso Internacional de Piano Ciudad de Vigo-Galicia, con un recital que dejó la miel en los labios de los asistentes. El franco-chipriota, que forma parte del jurado del certamen, tiene más de 60 años de experiencia, ya que su formación musical empezó cuando tenía, solo, cuatro años. RICARDO GROBAS

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