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Faro de Vigo

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Bum de consultas psicológicas de jóvenes que se autolesionan e intentan suicidar

La psicóloga Estefanía Vieites, con consulta en Vigo.

La pandemia ha cambiado la vida a todas las personas. Hay colectivos más afectados que otros y mucho se ha escrito sobre la responsabilidad que tienen los jóvenes en la explosión de contagios de la quinta ola. Una responsabilidad no obstante que es real por las constantes imágenes que se han visto de botellones y fiestas ilegales sin medidas de prevención protagonizadas en su mayoría por chavales y que ha provocado una importante transmisión comunitaria del virus. Todo ello ha derivado en una cierta demonización del grupo de edad fundamentalmente entre 16 y 25 años. Pero hay que recordar que muchos jóvenes sí están cumpliendo las normas y han sido sometidos a un importante estrés por el hecho de no poder socializar como lo hacían antes. Este cóctel está provocando que las consultas psicológicas privadas de la ciudad se estén llenando de niños y jóvenes hasta el punto de que por lo general existe ya incluso una espera de varias semanas para poder ser atendido.

Y, precisamente, ese sentimiento de demonización y el estrés y la ansiedad derivados del cambio radical de vida que han tenido que llevar a cabo está generando que haya muchos chavales en Vigo que se estén autolesionando y estén llevando a cabo intentos de suicidio. Estefanía Vieites, psicóloga con consulta en la ciudad, atendía ayer precisamente a una chica menor de 18 años con un problema de autolesiones y dificultades para socializar. “Es un perfil habitual. Estos casos hay que estudiarlos en profundidad por su complejidad, y una de las alternativas que se barajan suele ser la terapia familiar”, explica esta profesional.

El asunto es difícil de abordar porque tiene múltiples aristas. Los psicólogos de Vigo se están encontrando con autolesiones de todo tipo, aunque especialmente con cortes y laceraciones en la piel. No solo eso, sino que posteriormente comparten en las redes sociales lo que han hecho para que tenga la mayor repercusión posible, generando un posible efecto llamada entre los jóvenes.

“Se está produciendo una demonización totalmente injusta de los jóvenes, es un error social que estamos percibiendo ahora. Todo ello unido a los factores de estrés derivados de la pandemia o la ansiedad que produce relacionarse solo por redes sociales lleva a lo que estamos viendo, una generalización de los casos de autolesiones e intentos de suicidio”, asegura el psicólogo Arturo Navarrete, que apunta además que para hacer frente a estas situaciones hay que apostar por inculcar en el paciente técnicas de autocontrol y valorar si no existe una patología de base previa que haya llevado al joven a esta situación límite. Precisamente la pandemia ha destapado un importante volumen de casos de depresión que hasta entonces no estaban diagnosticados.

La espera que está habiendo en las consultas privadas, agudizada en agosto por las vacaciones de algunos profesionales, se está convirtiendo en un problema real, teniendo en cuenta además las dificultades para acceder al sistema público, especialmente por las largas listas de espera para conseguir cita con los médicos de cabecera, que son los que posteriormente deben derivar al psicólogo o al psiquiatra de la Seguridad Social.

Las consultas privadas precisamente también están atendiendo a un importante volumen de profesionales sanitarios que llevan trabajando en primera línea de la batalla contra el COVID desde el inicio de la pandemia y que están sufriendo un importante desgaste emocional, con cuadros clínicos de estrés y ansiedad, por la exigencia y la presión a las que llevan sometidos prácticamente sin descanso desde marzo del año pasado.

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