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La UVigo certifica el buen estado físico de los alumnos de la Escuela Naval de Marín

Alumnos de prácticas en un mástil y en varios ejercicios.   | FOTOS: ESCUELA NAVAL DE MARÍN

Alumnos de prácticas en un mástil y en varios ejercicios. | FOTOS: ESCUELA NAVAL DE MARÍN

Investigadores de la UVigo han constatado la buena condición física de los alumnos de la Escuela Naval Militar de Marín dentro de un proyecto pionero que tiene una duración de, al menos, 4 años y que también incluye un estudio específico sobre la evolución y las necesidades de los estudiantes durante su periodo de formación a bordo del buque-escuela Juan Sebastián de Elcano.

Los expertos del grupo HealthyFit, de la Facultad de Ciencias de la Educación y del Deporte de Pontetevedra, desarrollan esta iniciativa en el marco de la Cátedra Almirante Álvarez-Ossorio de ambas instituciones. Y acaban de publicar sus primeras conclusiones junto con el responsable del departamento de Educación Física de Marín en la revista International Maritime Health.

“La Escuela Naval quería evaluar la condición física de sus alumnos, que es una parte importante de su formación y de su competencia profesional, y el proyecto surge a raíz de esta demanda. Los resultados de nuestra primera valoración en el curso2018/19 evidencian que su aptitud es buena y que mejora a medida que el alumno se encuentra en un curso más avanzado”, destaca Helena Vila, del grupo HealthyFit.

La UVigo certifica el buen estado físico de los alumnos de la Escuela Naval de Marín

Los expertos no han encontrado ninguna publicación relacionada con estudios similares en poblaciones militares españolas, así que tuvieron que comparar sus resultados con los de cuerpos navales militares de EE UU y Australia.

“No hemos encontrado ningún estudio aquí y solo hemos podido comparar algunas variables con los estudios de otros países porque las pruebas físicas que deben superar los alumnos para ser aptos están estipuladas por una orden del ministerio que tiene muchos años y ya no se usan. Aunque se valoren las mismas variables, como fuerza explosiva, resistencia o capacidad aeróbica, la tecnología ha evolucionado y ahora se hacen otro tipo de test, con lo cual no podemos comparar los resultados. Y por eso en el artículo señalamos la necesidad de reajustar las pruebas. Si en algún momento las autoridades responsables se lo plantean tienen esta información científica a su disposición”, explica Vila.

Los investigadores de la UVigo también se han encontrado con otro obstáculo, la pandemia, que el año pasado les impidió evaluar a los alumnos tras finalizar su periodo de formación en Elcano. “Nuestro objetivo era hacer un estudio longitudinal a lo largo de cuatro años y transversal, con los alumnos de los cuatro cursos, que son alrededor de 400. Arrancamos en 2019 con valoraciones en enero y mayo, pero el año pasado solo pudimos hacer la primera, a principios de curso. Volvimos a Marín el pasado diciembre y, si la situación lo permite, iremos otra vez en junio, cuando regrese el buque. La colaboración está ahí y pretendemos continuar”, sostiene.

La UVigo certifica el buen estado físico de los alumnos de la Escuela Naval de Marín

El seguimiento específico de los alumnos embarcados permitirá conocer “qué pasa con su condición física e identificar cuáles son sus demandas y proponer programas específicos si son necesarios”. El periodo en Elcano suele prolongarse durante seis meses y, aunque el buque dispone de zonas para el ejercicio físico, las oportunidades y el espacio se reducen.

Y estos resultados también serán novedosos, puesto que los investigadores no han encontrado ninguna referencia similar en la literatura científica.

Pruebas en el centro

Los investigadores de la UVigo se desplazan a Marín durante las pruebas de aptitud que deben superar los alumnos para hacer sus observaciones. Pero también realizaron un estudio en el primer año del proyecto con un grupo más pequeño, de 80 individuos, que se trasladaron al campus para realizar unos test más específicos y actuales.

El estudio permitirá además comprobar los efectos de las modificaciones que el COVID-19 ha obligado a introducir este curso en la preparación física diaria de los alumnos. El proyecto incluye a las alumnas de la escuela, pero la muestra es muy pequeña, porque entran muy pocas cada curso, por lo que los investigadores tardarán más tiempo en contar con una población representativa para poder extraer conclusiones.

El grupo HealthyFit ha abierto una nueva línea de estudio gracias a esta colaboración con la Escuela de Marín y espera que sus estudios sean útiles para el centro. “Tenemos su colaboración e interés. Ellos ya saben qué líneas o entrenamientos les dan resultado, pero esta información externa y objetiva les puede ayudar. Queremos ser su apoyo”, destaca Vila, que firma el artículo junto al responsable del equipo, José Mª Cancela, Iris Machado, y Francisco J. Burgos, de la Escuela Naval.

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