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El Vesteiro Torres más desconocido

En el Arquivo Municipal de Vigo se conserva un ejemplar manuscrito de la zarzuela “Desde el cielo”, obra inédita compuesta por el músico y escritor vigués Teodosio Vesteiro Torres a lo largo del año 1867

El alcalde con el manuscrito descubierto en el Arquivo Municipal de Vigo y el archivero e historiador Jorge Barrecheguren.   | // MARTA G. BREA

El alcalde con el manuscrito descubierto en el Arquivo Municipal de Vigo y el archivero e historiador Jorge Barrecheguren. | // MARTA G. BREA

Un archivo es la expresión tangible de la memoria de un pueblo, y ello no es menos cierto en el caso del Arquivo Municipal de Vigo, en cuyas instalaciones en la casa consistorial se custodian los registros que delinean la historia de la localidad. En los últimos meses esta institución viene desarrollando un proceso de clasificación, descripción y digitalización de sus fondos en un esfuerzo por poner a disposición de la ciudadanía su acervo, una actuación que ha propiciado además un efecto colateral tan inesperado como beneficioso: el descubrimiento de documentos cuya existencia se ignoraba.

Retrato de Teodosio Vesteiro Torres realizado por el artista José Cuevas. | // R.A.G.

Este es el caso de la zarzuela “Desde el cielo”. El hallazgo cobra además un valor especial pues Vesteiro Torres se encargó, horas antes de su muerte, de destruir la mayoría de sus obras inéditas, un hecho que ha dificultado sobremanera los estudios sobre sus composiciones musicales y literarias. “Desde el cielo” cuenta la historia de Marta, una adolescente que vive con su padre Pablo en Pontecesures, junto al río Ulla, en una Galicia villega bucólicamente idealizada. La joven está profundamente enamorada de Juanito, quien la corresponde, si bien pronto su relación se verá truncada al marchar él a vivir a Santiago de Compostela por motivos familiares. Aunque ambos amantes se prometen amor eterno la realidad es que Juanito se mudaba para contraer matrimonio con su prometida, por lo que muy pronto Marta deja de recibir respuesta a sus cartas y se sume en una profunda depresión.

Libreto de la zarzuela “Desde el cielo”. | // ARQUIVO MUNICIPAL DE VIGO

La zarzuela se conserva en un libreto de 72 páginas manuscrito y firmado por el propio Teodosio Vesteiro Torres, que contiene tanto los diálogos y canciones como las acotaciones que describen la escenografía o el desarrollo de los acontecimientos. No se conservan, sin embargo, las partituras de las distintas piezas musicales de la obra, que conocemos apenas por las referencias en el texto y en las notas finales. Así por ejemplo se interpretan composiciones corales realizadas por trabajadores y campesinos, una sinfonía o el aria “El aura embalsamada” que Marta entonará antes de quitarse la vida. Escrita en tres actos en 1867, “Desde el cielo” se basa en la novela homónima publicada por Manuel Murguía en los folletines del diario madrileño La Oliva en el año 1855.

Un autor malogrado

Al igual que la de sus personajes la vida de Teodosio Vesteiro Torres se encuentra marcada por la desgracia. Escritor, músico, compositor, periodista y poeta, nace en Vigo en el año 1848 en el seno de una familia de clase media, iniciando su formación intelectual en el Seminario de Tui. Su inteligencia y dedicación eran tales que pronto comenzó a despuntar entre sus compañeros, ejerciendo labores de responsabilidad. Así por ejemplo se encarga de la dirección de la Orquesta de la Catedral.

Inseguro del camino que estaba tomando, recién terminados los estudios de teología Vesteiro Torres abandona la ciudad episcopal antes de ordenarse sacerdote, marchando a Madrid. Como muchos hicieran en su tiempo el artista vigués había decidido dedicarse a la literatura y la música en la capital, donde trabó amistad con multitud de intelectuales, especialmente dentro de la órbita del galleguismo como Francisco Añón, los hermanos Andrés y Jesús Muruais Rodríguez, Curros Enríquez o Valentín Lamas Carbajal. Poco a poco afloran sus primeras obras de madurez, como el poemario “Versos”, donde compila su producción en verso hasta la fecha, aunque la obra que le consagra es la “Galería de Gallegos Ilustres”, donde reúne las biografías de los personajes más importantes de la historia de Galicia. El 20 de septiembre de 1875 fundará la Sociedad Galicia Literaria, cuyos fines son “contribuir a la prosperidad de Galicia, velando por sus intereses morales y materiales; y procurar el solaz y adelanto de sus individuos en el cultivo de las Bellas Letras.” En cuanto a su labor como músico y compositor apenas se conservan siete obras: la colección de melodías para canto y piano “Flores de la Soledad” así como las composiciones para piano “Inocencia” y “Un momento de inspiración”.

Pero Vesteiro Torres no era solamente un genio creativo. También una persona de tendencias depresivas, que nunca pudo superar acontecimientos como el fallecimiento de su padre y especialmente el de su madre, acaecido en 1872. En sus obras, de hecho, no son raras las menciones y referencias a la muerte y al cansancio vital que alberga dentro de sí.

A primeros de junio del año 1876 Vesteiro Torres destruye todas sus obras de juventud, salvando únicamente cuatro de ellas que aún no habían sido publicadas. La noche del día 11, y tras dedicar tiempo a leer a Goethe, se reúne en su pensión con varios amigos. Contaba Curros Enríquez, presente en la velada, que en aquella ocasión el literato vigués estuvo especialmente elocuente, reteniéndoles hasta la medianoche. Poco después de despedirles, a las tres de la madrugada, Vesteiro Torres abandonó la pensión en la que vivía y se dirigió hacia el Paseo del Prado. Llevaba consigo dos notas, en las que explicaba a su casera y a la autoridad judicial que lo que iba a suceder era únicamente responsabilidad suya.

Hacia las tres y media dos policías que patrullaban la zona escucharon el disparo que segó la vida del escritor. Cuando llegaron al lugar de los hechos el literato, ya exánime, aún sujetaba con firmeza en su mano derecha el revólver con que se había suicidado. Era el día de su vigesimoctavo cumpleaños. La última voluntad de Teodosio Vesteiro Torres nunca pudo cumplirse: ser olvidado para siempre.

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