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El tráfico en los viales lusos con Oporto cayó un 40% el primer mes de cierre de la "Raia"

La A-3 cerró marzo con 9.900 vehículos menos cada día y la A-28 perdió 11.900

Control de las autoridades lusas en Valença, al inicio del estado de alarma.

Control de las autoridades lusas en Valença, al inicio del estado de alarma. // Rui Manuel Fonseca (Global Imagens)

A mediados de marzo el Covid-19 logró que la Raia pasase de ser una frontera casi teórica, una línea divisoria entre España y Portugal que atravesaban a diario miles de personas para trabajar, realizar gestiones o visitar amigos y familiares, a convertirse en un "muro" bien vigilado. Para combatir la pandemia, el 17 de marzo España y Portugal acordaron cerrar su frontera y dejar solo nueve puntos de paso a lo largo de sus más de 1.200 kilómetros de longitud. En el sur de Pontevedra, el tramo con mayor tráfico transfronterizo y parte de una Eurorregión dinámica, se fijó uno solo, el de Tui-Valença. El impacto sobre la comarca fue tan negativo que los alcaldes de ambos lados de la frontera llegaron a lanzar un SOS a principios de junio -en plena desescalada- para reclamar que se flexibilizase el movimiento de trabajadores. Ahora el observatorio luso encargado de medir el tráfico en las carreteras del país, el IMT, pone una primera cifra mesurable al impacto del Covid-19 en la frontera. Según sus datos, solo en marzo la autovía A-28 y la autopista A-3 -los principales viales usados por los gallegos para moverse a Viana u Oporto, por ejemplo- anotaron una descenso en sus tráficos de casi el 40%.

Si en marzo de 2019 la A-3 anotó una media de 25.000 vehículos diarios, este año el dato se desplomó por debajo de los 15.200. Algo similar ocurrió en la autovía de pago A-28: de los 32.200 conductores que anotó el IMT cada 24 horas el año pasado se pasó, la pasada primavera, a 20.300. Juntos, ambos viales sumaron en marzo una medida de casi 35.500 vehículos diarios, 21.700 menos que el mismo mes del ejercicio pasado. El dato de marzo aporta solo una primera pincelada de cómo afectó el Covid-19 a los movimientos en la Raia. El cierre de fronteras no se adoptó hasta el 17 de marzo, pero la media calculada por el IMT se corresponde a todo el mes. El valor incluye también el tráfico doméstico registrado entre municipios del norte luso, como por ejemplo entre Viana y Oporto.

El Covid-19 cortó en seco el alza de tráfico con el que arrancaron 2020 ambos viales. En enero la A-28 anotó un repunte del 1,6% y en febrero del 2,7%; en el caso de la A-3 los incrementos fueron, respectivamente, del 2,4% y 1,5%. La autovía había logrado recuperar sus niveles de tráfico en los últimos años tras ver cómo su uso se desplomaba en octubre de 2010 con la incorporación de los polémicos telepeajes. Junto a la crisis, los gravámenes hundieron su flujo de vehículos extranjeros.

Para atajar la expansión de la pandemia el 16 de marzo por la noche se activó la restricción de movimiento entre España y Portugal, lo que supuso que únicamente se pudiese cruzar la frontera a través de nueve puntos vigilados por las autoridades. Un mes después Portugal desvelaba que había controlado en total a 169.600 personas, 70.400 de ellas en el trecho de Valença-Tui. Allí, en el punto situado más al norte, se había vetado a 472.

Una vez iniciada la desescalada, el 3 de junio, doce alcaldes de municipios fronterizos se manifestaron para exigir la apertura de más puntos de paso en la "Raia". "La economía se muere", alertaban. Semanas después, el 15 de junio, el Gobierno activaba tres accesos más en Arbo, Salvaterra y Tomiño, aunque aún con ciertas restricciones horarias. La reapertura de fronteras entre ambos países se producirá el día 1.

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