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Un GPS marino "vigila" a las rayas de Cíes

Investigadores del IIM-CSIC estudian en Islas Atlánticas el movimiento espacial y temporal de varias especies de interés para la flota artesanal con un sistema de telemetría acústica

|  Los investigadores practican una pequeña cirugía para implantar los emisores en la cavidad visceral de los ejemplares, que también se marcan externamente, como se puede apreciar en la imagen de la primera raya del proyecto, para facilitar su localización y devolución al IIM en caso de captura. Gracias al proyecto ArteVigo, desarrollaron una metodología que garantiza la supervivencia de los peces y cualquier alteración de su comportamiento.

| Los investigadores practican una pequeña cirugía para implantar los emisores en la cavidad visceral de los ejemplares, que también se marcan externamente, como se puede apreciar en la imagen de la primera raya del proyecto, para facilitar su localización y devolución al IIM en caso de captura. Gracias al proyecto ArteVigo, desarrollaron una metodología que garantiza la supervivencia de los peces y cualquier alteración de su comportamiento.

La vida de las rayas en las aguas de Cíes todavía es "una incógnita", a igual que muchos aspectos del comportamiento del pinto y la maragota. Expertos del Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC han establecido una red de telemetría en los fondos del Parque Nacional Islas Atlánticas para conocer los movimientos de estas especies de gran importancia en la pesca artesanal y ayudar a los gestores en sus políticas de conservación.

El proyecto TAC arrancó en febrero y a lo largo de un año monitorizará ejemplares de ambas especies gracias a esta especie de GPS marino. "No hay muchos grupos que trabajen con estos métodos en España, pero aportan una información muy útil. Los equipos han evolucionado y permiten tener una idea bastante aproximada de los movimientos de los peces en el espacio y el tiempo durante el periodo de estudio", explica Alexandre Alonso, integrante del grupo de Ecología y Recursos Marinos del IIM y director de la investigación.

La iniciativa cuenta con el respaldo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa Pleamar, y está cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo y de Pesca. Y los trabajos se realizan en colaboración con el parque nacional.

Marcaje de la primera raya del proyecto. // Alexandre Alonso

El sistema se basa en receptores fondeados que actúan como antenas y localizan los emisores acústicos colocados en el interior de los peces: "Si el mismo ejemplar es detectado por más de un receptor es posible estimar su posición de forma precisa y testar hipótesis de cómo se mueven dentro del parque".

Test de rango acústico en las Islas Cíes (proyecto TAC, pleamar) from Fisheries Ecology on Vimeo.

Los expertos del IIM ya utilizaron esta metodología hace varios años en colaboración con Islas Atlánticas dentro del proyecto ArteVigo. El investigador David Villegas la utilizó para estudiar el pinto y la maragota, pero el proyecto TAC arrojará más luz sobre ellos.

"Actualmente se consideran la misma especie, todavía está bajo debate si sus diferencias biológicas de crecimiento y capacidad reproductiva son suficientes para determinar que se trata de dos en vez de una. Ahora podremos comparar patrones de movimiento y conocer si hay alguna diferencia más. En cuanto a la vida de la raya en Cíes es una incógnita. No sabemos si es una especie estacional o reside allí habitualmente", destaca Alonso.

Marcas utilizadas para identificar a los peces del proyecto

El equipo del proyecto -que completan Gonzalo Mucientes, Francisco Saborido, Sonia Rábade y Cristina Nine- ya ha fondeado en Cíes una veintena de receptores y marcado a 30 rayas y 15 pintos y maragotas, así como a algún ejemplar de otras especies para comprobar el buen funcionamiento de la red.

"La campaña para instalar emisores en los peces continuará todo el año, pero ahora hemos hecho un pequeño receso para poder estudiar todos los datos acumulados y comprobar que el diseño de la red es el adecuado", añade Alexandre Alonso.

Fondeo receptores acústicos (proyecto TAC) from Fisheries Ecology on Vimeo.

Los investigadores tienen que retirar los receptores del fondo para poder descargar la información registrada desde una embarcación o trasladarlos a la sede del IIM en Bouzas. Su previsión es empezar a contar con resultados concretos sobre las especies estudiadas a finales de este año. "Lo que sí sabemos ya es que los individuos están allí. Hemos hecho buceos exploratorios y hemos visto a ejemplares monitorizados", comenta.

Para poder localizar a los peces que tienen emisor les colocan una marca externa de color amarillo en la que también figura el teléfono del IIM para que si alguien los pesca se ponga en contactos con ellos.

"Lo ideal es que los devuelvan al mar para que continúen su ciclo vital, pero si no es posible les agradecemos que nos informen de la captura. El emisor, si todavía tiene batería, se puede reutilizar, y todos los datos que nos puedan facilitar son bienvenidos, porque lo han podido localizar en Bueu o cualquier otro punto de la Ría", explica Alonso sobre la importancia de la colaboración ciudadana.

La primera raya marcada del proyecto, ya devuelta al mar

La beneficiaria última será la biodiversidad del parque Islas Atlánticas: "La protección y las estrategias no son las mismas cuando se trata de una especie que pasa toda su vida en Cíes, que acude en ciertos meses del año o que solo está de paso. Se tienen que adaptar a los peces o estadíos que se quieren proteger y también a los espacios que ocupan, en aguas más someras o profundas. Estos estudios también ayudan a evaluar la efectividad de una reserva marina, ya que los patrones de manejo y gestión pueden influir en la vulnerabilidad de las poblaciones".

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