10 de febrero de 2019
10.02.2019

"Aprendí sola a hacer todas las cosas, no tuve a nadie que me diera consejo"

El trabajo en el campo fue su vida y adora pasear y ser activa

10.02.2019 | 03:30
donde reside. // M.G. Brea

La muerte de su madre cuando era una niña marcó su vida y sufrió por ello, ya que se quedó al cargo de su padre y sus dos hermanos y dedicó su vida al trabajo en el campo y al cuidado de las vacas en la localidad lucense de Ferreira de Pantón donde nació. Decidió no casarse "porque no le interesaba" y prefirió buscar más trabajos al margen de su dura labor en el campo y sus familiares cuentan que el exquisito cocido que hacía "debe ser el secreto de que conserve tanta vitalidad a sus 102 años".

"Aprendí sola a hacer todas las cosas, desgraciadamente no tuve nadie que me diera consejos. Tuve una vida muy dura, no pude ir al colegio y nunca aprendí a leer, ni siquiera a escribir mi nombre", comenta. A pesar de las dificultades, la anciana derrocha alegría de vivir por todos sus poros y la mueca más habitual en su cara es su gran sonrisa, que se amplía aún más cuando mira la fotografía de la celebración que sus familiares le hicieron en sus 101 años (con gorro en forma de tarta incluido). Su vida actual es tranquila, ya que vive en una casa en Matamá con su sobrina Josefa Fernández y su marido.

"No da ningún trabajó, solo tuvo un momento malo cuando se rompió la cadera y estuvo en el hospital. Ella ayuda a veces con lo que puede y no para quieta, le encanta andar fuera de casa paseando" , explica Fernández, a lo que su marido asiente y añade que "incluso pela patatas o colabora para algunas comidas". Su familia ya va por la cuarta generación, ya que tiene bisnietos, a los cuales no puede leerles un cuento pero sí mostrarles la capacidad de su memoria prodigiosa, ya que recita de cabeza palabra por palabra una carta que recibió su abuelo hace de años de parte de un vecino por un conflicto que tuvieron.

Una época triste fue cuando tuvo que abandonar su aldea y trasladarse a Vigo, una ciudad a la que ya se ha acostumbrado y las visitas puntuales a su pueblo le facilitaron la adaptación. A pesar de su carácter afable, sus familiares reconocen que "tiene genio" y que "su mente está muy bien", algo con lo que no deja de sorprenderles día a día.

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