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El déficit de atención en el foco diagnóstico

El alumnado integrado en aulas gallegas con trastornos graves de conducta, en los que se engloba al TDAH, crece un 4% en un año | El protocolo de detección, entre las causas

Niños entrando en un colegio JESÚS HELLÍN

Galicia es la comunidad en la que más alumnado con necesidades de apoyo educativo (NEE) se integra en las aulas ordinarias: hasta 16.695 alumnos con discapacidades auditivas, motoras, intelectuales, visuales o trastornos graves estaban cursando clase en 2020-2021 –el último año del que el Ministerio de Educación cuenta con datos– y la mayoría, en centros públicos. Es decir, que los que necesitan apoyo extra asisten a clase junto a otros compañeros sin discapacidades o problemas de desarrollo. Destaca entre ellos el crecimiento de hasta un 3,6% el último año de los alumnos con “trastornos graves de la conducta” –pasaron de 8.937 en el curso de 2020 a 9.262 en 2021– y dentro de los que están incluidos (aunque no se considera “grave”) los diagnosticados con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). La Xunta sí los recoge de forma separada desde 2015. Y con respecto a su aumento, precisa: “El incremento en el número de casos puede estar explicado por el impulso en la atención a las necesidades específicas de ese alumnado, que requiere de un diagnóstico médico y puede suponer la obtención del certificado de minusvalía”. De hecho, miles de ellos han sido noticia este año, porque el Ministerio endureció los requisitos para obtener becas, exigiendo un certificado de discapacidad para este colectivo al que le falla la atención.

Y existe mucha mitología en relación a este trastorno: desde ideas erróneas (que “solo son niños nerviosos, o “movidos”) hasta el mito de que el TDAH no existe. El diagnóstico se realiza a veces por parte de un psicólogo clínico y luego por un médico –o por ambos–. Pero, ¿está sobrediagnosticado?

Simón Espinosa

Uno de los primeros en abrir la espita de la duda fue recientemente el psicólogo Rafa Guerrero, uno de los mayores referentes nacionales en el ámbito del desarrollo cerebral infantil y adolescente que aseguró en una entrevista “que el TDAH está sobrediagnosticado no es ningún mito”. “Es, desgraciadamente, una realidad muy preocupante. Nos encontramos con una gran cantidad de niños y de adolescentes que están diagnosticados de TDAH y que cuando les dedicas un poquito de tiempo y un poquito de cariño, te das cuenta de que aparentemente puede ser un TDAH, pero que no lo es. Y esto nos ocurre todos los días en consulta: recibimos familias de niños y adolescentes que vienen ya con la etiqueta o con la sospecha de TDAH porque en cuanto un niño es más movido de lo normal, o en cuanto es movido, inmediatamente se le pone la etiqueta”, aseguró recientemente en una entrevista. El también autor del libro “Trastorno por déficit de atención con hiperactividad”, cuya primera edición revisó para corregir aspectos de la intervención que ya no defiende hoy en día, aborda con mirada crítica el tratamiento de los últimos 30 años. Pero, ¿realmente existe sobrediagnóstico o una mayor atención a esta problemática?

“Habría que intervenir sobre el efecto del TDAH en el niño y en la familia, no medicar”

José Cardama - Gabinete psicológico

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“Yo creo que todos estamos con esta valoración”, explica el psicólogo y experto de un gabinete de Psicología especializado de Vigo, José Cardama. “Yo incidiría más en que, quizás, el problema no es tanto el sobrediagnóstico, sino la no aplicación de los protocolos de intervención en TDAH. Los protocolos de la Xunta, que edita el Sergas, por ejemplo, dejan claro que la primera medida nunca va a ser la medicación. Y ese es el gran problema: que la solución que toman los neuropediatras suele ser la medicación”, explica. Para el experto, “el handicap no es tanto el TDAH, sino los problemas que acarrea en la vida del niño y de la familia. Y es sobre esas consecuencias sobre las que habría que intervenir, sabiendo que cada niño va a ser diferente”, añade.

“En el diagnóstico se usan manuales avalados por la OMS y hasta una evaluación prenatal”

Mª Estela Portillo - Psicóloga Anhida

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La psicóloga de la Asociación de niños con hiperactividad y/o déficit de atención en Vigo (ANHIDA), María Estela Portillo, defiende los métodos diagnósticos. “Hay unos criterios que tienen que cumplir los afectados para poder hablar de TDAH; no se trata de que el niño se ‘mueva mucho’”, explica la profesional, que precisa la rigurosa valoración que realizan los psiquiatras o psicólogos que lo diagnostican. “Hay un manual avalado por la OMS y otro de la estadounidense APA, conocido como DCM-5, que se usan de forma protocolaria, al igual que la evaluación de la inteligencia, defiende. “Se hacen una serie de entrevistas con las familias, que cubren cuestionarios sobre cómo era desde el embarazo. Se evalúa toda la historia evolutiva del menor y se recoge una escala que evalúa síntomas que tienen que ver con atención o el déficit de atención e impulsividad. Según estos criterios y baremos, podríamos hablar de síntomas que ocasionan una dificultad real en la calidad de vida del niño o adulto”, matiza.

“Los síntomas están ahí y hay que trabajar en este trastorno del neurodesarrollo”

Paula Suárez - Pedagoga

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Una opinión distinta muestra la directora de un gabinete pedagógico, Paula Suárez, que también trabaja con la Asociación de TDAH del Salnés. “Quizás exista sobrediagnóstico o infradiagnóstico, pero tanto en este como en otros trastornos de aprendizaje. Pero los síntomas están ahí y hay que trabajar con ese niño, porque no creo que el hecho de que haya un diagnóstico o no haya elimine lo que pasa”, completa. Asimismo, añade que “no solo se mide la atención e hiperactividad”. Sin embargo, para Suárez es importante “buscar a profesionales expertos, porque hay muchas líneas que se cruzan: educación, normas, límites, la regulación emocional, las dificultades de aprendizaje...”, precisa. “Hay declaraciones que no ayudan al colectivo”, critica por la entrevista a Guerrero. “A las personas que realmente están bien diagnosticadas y llevan muchos años luchando por ayudas, recursos y apoyos, no les hacen ningún bien este tipo de declaraciones. Ya es un colectivo al que normalmente, se juzga”, valora.

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