Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La nueva Lei de Residuos

La Xunta apuesta por el comercio de segunda mano

-Se darán ayudas para fomentar la comercialización de aparatos, muebles y ropa reutilizada - También se impulsará la puesta en marcha de centros que se dediquen a la reparación

Tienda de ropa de segunda mano de Cáritas. // Gustavo Santos

Tienda de ropa de segunda mano de Cáritas. // Gustavo Santos

Al año se generan en Galicia 14.400 toneladas de residuos electrónicos, el equivalente al peso de la Torre Eiffel. Se calcula que cada español desecha unos 12 kilos de ropa al año y los muebles tienen una vida cada vez más corta. Este consumismo también contamina y la Xunta quiere ponerle remedio. Su intención es impulsar la reutilización de estos enseres y fomentar la comercialización de productos de segunda mano. Para ello, concederá ayudas e impulsará acciones directas como talleres de reparación que permitan dar una segunda vida a todos eses aparatos, ropa o muebles que terminan en la basura.

Así lo recoge el proyecto de Lei de Residuos que se está tramitando en el Parlamento de Galicia y que contempla asimismo medidas para la reducción del desperdicio alimentario, como la obligación de ofrecer tápers con la comida sobrante a los clientes de los restaurantes, o la prohibición de vender plásticos de un solo uso.

Pero también busca atajar otro tipo de residuos mediante el fomento de la reutilización. Entre los objetivos que recoge la Xunta en esta nueva norma se incluye el de "impulsar el establecimiento de medidas de promoción de puesta en el mercado de productos de segunda mano, que fuesen preparados para ser reempleados".

Según aclara la Consellería de Medio Ambiente, se trata de reaprovechar aparatos eléctricos, electrónicos, enseres, muebles o ropa. La Xunta aclara que será en un posterior desarrollo normativo cuando se concreten las medidas para impulsar la comercialización de productos de segunda mano, pero aclara que se incluirán "ayudas" y también "acciones directas". A modo de ejemplo, el Gobierno gallego señala el proyecto piloto impulsado en el Concello de Valga por el cual el Centro Ocupacional de Discapacitados se dedicará a la reparación de muebles de madera, materiales textiles y pequeños electrodomésticos que irán destinados a un punto de intercambio gratuito de bienes de todo tipo.

Tal y como contempla la nueva ley que se está tramitando en la Cámara, la Xunta colaborará en la puesta en marcha de centros especializados en la preparación de residuos para su reutilización. Para ello, antes del 31 de diciembre de 2024 se tendrá que implantar la recogida separada de residuos textiles y de desperdicios peligrosos de origen doméstica.

La Consellería de Medio Ambiente ya ha dado los primeros pasos para el fomento de la reutilización. Además del proyecto de Valga, la Xunta ha contratado un servicio para convertir los puntos limpios en talleres de reparación.

Riesgos

No se trata solo de reducir el número de residuos sino también de minimizar el impacto sobre el medioambiente. Especialmente peligrosa es la basura electrónica, puesto que contiene elementos tóxicos que pueden ser peligrosos no solo para la naturaleza sino también para las personas.

En solo cinco años la chatarra tecnológica se ha disparado en Galicia un 50 por ciento. Cada gallego generó en 2018 unos cinco kilos de basura electrónica al año. Sumaron 14.400 toneladas.

A esto hay que sumar los residuos voluminosos (enseres domésticos) que se desechan cada año. Según los datos del Instituto Nacional de Estadítica en 2017, se tiraron a la basura 12.500 toneladas de basura de este tipo, un 40 por ciento más que hace un lustro.

Pero también se desecha mucha ropa. Un estudio de Greenpeace del 2016 aseguraba que cada año los ciudadanos compran un 60 por ciento más de prendas y se conservan la mitad de tiempo que hace 15 años. Según la Asociación Ibérica del Reciclaje Textil, Asirtex, cada español desecha 12 kilos de ropa al año.

Compartir el artículo

stats