¿Por qué no es bueno hablarles con imperativos?

Una madre con su hijo.

Una madre con su hijo. / Freepik.

M. Rodríguez

"El cerebro humano plantea resistencia a las órdenes. Por ello es tan importante la comunicación, en tono positivo, con los pequeños y pequeñas. Porque hablar con imperativos no funciona". Es una de las explicaciones que María Soto, especialista en disciplina positiva y responsable de Educa Bonito, nos contaba en el Foro de Educación de FARO.

"Hay que enseñarles a pensar; educar es sacar pensamiento. De la otra forma no estás educando porque no estás haciendo que aprendan a pensar por sí mismos. Solo les estás dando órdenes de lo que tienen hacer y lo que no", expresó la especialista. En lugar de decir: "¡Recoge la mochila!" o "¡Prepara la mochila!" es mejor plantearles: "¿Tienes todo preparado para salir mañana por la mañana con la mochila?" o "¿Te falta algo por meter en la mochila?".

Apunta la experta que en tono positivo es más fácil y los pequeños aprenden mejor, aprenden a pensar y se hacen responsables de cara el futuro, para aprender a tomar buenas decisiones producto de pensar, de reflexionar. Se trata de hablar siempre en positivo, según Soto. Cuando se ordena y se instala una relación de orden, premio, castigo, miedo... esta situación no favorece el aprendizaje, para nada, según la experta.

"Una relación de premio, castigo, miedo... no favorece el aprendizaje"

"Este proceso está basado en el conductismo. Es más fácil porque es más rápido. Yo te digo siempre lo que tienes que hacer, lo que está bien y lo que está mal. Con castigo o premio. Entonces tú ya no piensas porque solo funcionas con órdenes", describe Soto.

María Soto, de Educa Bonito, en un taller impartido en Vigo, en el Foro de Educación de FARO.

María Soto, de Educa Bonito, en un taller impartido en Vigo, en el Foro de Educación de FARO.

Dificultad para tomar decisiones

Y eso también es negativo a la larga, ya que a la persona le costará tomar decisiones por ella misma, ya que siempre tuvo a una persona (padre, madre, tutor, maestro...) que le decía cómo tenía que hacer.

"Muchos de los asistentes a mi taller son maestros y también madres o padres. Es que el tema de la disciplina positiva puede aplicarse en todos los ámbitos, en el aula y también en casa, claro, para la educación de los pequeños, en general", comenta la creadora de Educa Bonito.

Años 20 del siglo pasado

Los orígenes de la disciplina positiva se encuentra en los años 20 del pasado siglo. De la mano del psiquiatra infantil Adler. Se sistematizó en los 80 con Jane Nelsen.

"Pórtate bien" no funciona, según Soto. Si un niño pega a su hermana para llamar la atención hay que preguntarse por qué lo hace, intentar investigar. Y a partir de ahí intentar hacerles pensar para canalizar esos comportamientos. Y si tira algo al suelo puede ser porque ese niño en ese momento, en función de la etapa de desarrollo en la que se encuentre, necesita tirar algo al suelo. Para María, quizás en esta situación hay que dejarle hacer y brindarle un juguete o un objeto adecuado para que pueda arrojarlo al suelo sin problema. Pero no reñirle porque está tirando algo al suelo. No tendría sentido.

Funcionar con premios y castigos supone que la persona, una vez que está sola, no encuentra la guía y no sabe muy bien cómo comportarse o por dónde tirar.