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Faro de Vigo

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El chiringuito soy yo ( L´Etat c´est moi, según Toni Cantó)

Un retrato de Luis XIV retocado con la cara de Toni Cantó Antón Beiras Cal

Toni Cantó negó que se le hubiera creado un chiringuito a su medida con La Oficina Del Español en Madrid, sino que alegó que El Chiringuito Soy Yo. Hizo entonces sin saberlo una reflexión de hondo calado político, una reflexión que hunde sus raíces en el despotismo ilustrado.

Cuando Luis XIV, el Rey Sol, en el 13 de abril de 1655 y con 16 años, le espetó al Parlamento de París que El Estado Soy Yo, le recordaba a sus Cortes el origen divino de su poder absoluto y, por ende, la primacía de la autoridad real sobre el Parlamento. La poderosa exclamación política no estaba exenta de ternura humana: un rey adolescente no entendía a santo de qué había de consensuar con la cámara sus edictos reales. Y no era un rey cualquiera. El imperio español estaba en declive y nuestros tercios diezmados por los franceses en Rocroi. Faltaban siglos para que Inglaterra se convirtiera en gendarme del orbe. El monarca adolescente tenía al mundo por su juguete.

Los franceses guardan las formas. A Jean Paul Belmondo lo entierran con honores de Estado. A un Big Mac, según Tarantino, le dicen Le Big Mac. A tener un ligue le llaman avoir un affaire. Y al ejército, agárrense, le dicen La Force de Frappe. Por eso era impensable que el Rey Sol afirmara ante la cámara que El Chiringuito Soy Yo: eso solo sale de boca de un político español, pues somos gente sencilla.

Pero significa lo mismo. Es lo que sucedió cuando la Señora Ayuso le creó una oficina, para la defensa del español en Madrid, a quien los jueces impidieron que concurriera en las listas a diputado de la Asamblea de la Comunidad Autónoma. Toni Canto se quedó sin nómina y se creó para él la Oficina del Español. Ante la sorpresa de los periodistas, la Señora Ayuso aseguró nada más normal hay que “Crear un puesto en un organismo político para un político”, afirmación apodíctica que equivale a que solo rinde cuentas ante Dios, como Luis XIV, y en su virtud, resulta legítimo pagar favores políticos con dinero público: El Chiringuito Soy Yo.

Esta es una lacra democrática en nuestro sistema político que tiene sus días contados. Para la percepción de los fondos Next Generation de la Unión Europea, el ejecutivo tuvo que presentar ante la Comisión en Bruselas el del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que, en su componente 29, con el título “Mejora de la eficacia del Gasto Público”, se compromete ante Europa a “Aumentar la calidad del gasto público, mejorando su composición y reorientando su uso, para favorecer el crecimiento económico y la creación de empleo (…) para reforzar la gestión de las finanzas públicas y realizar revisiones del gasto, que conduzcan a una reorientación significativa del gasto hacia usos más productivos” .Asimismo, el Plan de Resiliencia se compromete en su componente 11 a la “Modernización de las Administraciones Públicas, incluyendo medidas dirigidas hacia la mejora en la gestión administrativa y financiera, reformas normativas en el ámbito del empleo público, (…) una reforma de la gobernanza económica”.

De manera que Europa nos va a revisar con lupa el gasto público y apuesto a que el pago generalizado de favores políticos con dinero público, va a ser fiscalizado por los hombres de negro.

Toni Cantó defiende su nuevo cargo: "Esto no es un chiringuito" Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: EFE

Las series históricas demuestran que los ingresos públicos tributarios crecieron entre los años 2011 y 2019 un 3,5% anual. De hecho lo recaudado en 2019 es exactamente el 132% de lo recaudado en 2011. Y sin embargo el déficit público no deja de crecer. Ello confirma que el principal principio del sistema tributario, el principio de suficiencia, que mide la eficacia del sistema para financiar el gasto público, se incumple en nuestro sistema impositivo. En otras palabras, el gasto público se ha desbocado.

Por ello no faltan economistas que, con razón, no solo hablan de reforma fiscal, sino también reforma del gasto público, en orden a terminar con el despilfarro de las administraciones. Los chiringuitos tienen sus días contados, porque son el paradigma del descontrol del gasto, del abuso del dinero público con fines partidistas y del nepotismo, detrayendo recursos de las necesidades públicas tales como la sanidad y la educación.

El caso de Toni Cantó saltó a la palestra no solo porque la lengua española no precisa de protección en Madrid. Saltó a la palestra porque durante años, en UPyD, fue auténtico ariete de los chiringuitos de los demás. Pero lo cierto es que los chiringuitos se multiplican alrededor de todo partido político que alcanza el poder. Dicen los politólogos que la política es como un gas: tiende a expandirse hasta ocupar todo el volumen posible del recipiente que lo contiene. De la misma manera que la naturaleza de las cosas es engordar y no adelgazar, salvo dieta, también está en la naturaleza del poder expandirse y no contraerse, salvo exigentes políticas de contención presupuestaria.

Porque no sólo se trata de chiringuitos. También se trata de la utilización de instituciones públicas para recolocar a políticos cesados, convirtiendo algunas instituciones, como el Senado, en un cementerio de elefantes. Así Susana Díaz, tras perder las primarias del PSOE en Andalucía, es gratificada con el puesto de senadora, mejorada con la presidencia de una de sus comisiones (4.650€/mes).

El caso de Koldo García, chófer y escolta del ex ministro de transportes Ábalos, es singular. Sin formación específica, fue nombrado consejero de la división de mercancías de Renfe por el entonces ministro de transportes. Ha sido cesado de modo fulminante por la actual ministra Raquel Sánchez.

El gobierno andaluz del PP y C’s afirma haber desmantelado hasta 101 chiringuitos creados durante la etapa de gobierno del PSOE.

Sin llegar a tal extremo, en Galicia se calcula que el 15% del presupuesto de la Xunta se gasta a través de entidades instrumentales. Y hablamos de la Xunta de Galicia, que presume tener el despilfarro en su punto de mira y que practicó severos recortes en educación o sanidad para cuadrar su presupuesto.

Así por ejemplo AHdR, Ingeniero, es recolocado en el Consello Económico e Social, tras fracasar como candidato a la Alcaldía de Santiago (77.463€/año). JDL, tras fracasar como candidato a la Alcaldía de Poio, preside Sogama (73.684€/año). RMA, médico, Exconselleira de Sanidad, preside Galaria, una sociedad instrumental incrustada en el Sergas cuyo cometido sigue siendo opaco (68.454€/año)... Y así hasta 14 políticos reciclados mediante puertas giratorias en organismos instrumentales, de dudosa eficiencia, cuando no chiringuitos inservibles.

La cuestión no es si sus méritos o su valía son suficientes para presidir esos organismos, que posiblemente así sea. La cuestión atañe a la eficacia de esos organismos y a la necesaria apariencia de idoneidad de sus titulares.

Que un ingeniero o una enfermera (y no un jurista) presida el Consello Económico e Social, no es una apariencia de capacidad y mérito. Que un chófer/guardaespaldas ingrese en el Consejo de Administración de RENFE, no es una apariencia de capacidad y mérito. Es una apariencia de nepotismo y clientelismo; la apariencia es la de pagar con dinero público favores políticos.

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