Suscríbete

Faro de Vigo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Partido Popular

El respaldo del PP nacional a la comida de Queipo con Cascos desata una tormenta

Génova cree "legítimo recoger las sugerencias del exvicepresidente para derrotar al PSOE", pero asegura descartar su recuperación para la política

La reunión que provocó el incendio del PP.

Una comida puede desatar un incendio. El pasado 4 de agosto, el secretario general del PP asturiano, Álvaro Queipo, y el exvicepresidente Francisco Álvarez-Cascos mantuvieron un encuentro en el restaurante castropolense Casa Vicente, tal como desveló el domingo La Nueva España. En cosa de veinticuatro horas, desde el PP han dado hasta tres explicaciones distintas a la comida. En un primer momento los protagonistas adujeron que el motivo era hablar de cuestiones ferroviarias, después Miguel Tellado, número tres del partido, señaló que se trataba de un acercamiento para "reunificar el centro-derecha" y, a última hora de este lunes, fuentes de la dirección nacional hablaban a este periódico de un encuentro "personal" y de índole privada.

Unas fotografías y un vídeo tomado a la salida del restaurante y ampliamente difundidos en redes sociales convirtieron en innegable la reunión. Cascos fue expulsado de Foro, partido que fundó al dejar el PP, está en espera de juicio al haber sido denunciado por apropiación indebida por sus antiguos compañeros foristas y nunca rompió vínculos con el actual líder de los populares, Alberto Núñez-Feijóo. En el germen de la polémica está la presunta debilidad de Teresa Mallada de cara a repetir como candidata y las voces que sugieren que Queipo podría estar maniobrando para sucederla o buscar un sustituto.

La comida reabrió viejas heridas a muchos militantes populares y despertó un profundo malestar entre los más cercanos a su presidenta. Algunos diputados incluso han llegado a pedir explicaciones a su secretario general por los canales internos. La líder asturiana desconocía la existencia de la comida, según las fuentes consultadas.

El cortafuegos desde la calle Génova de Madrid, donde tiene su sede nacional el PP, se desplegó en varios tiempos. Primero, Miguel Tellado, vicesecretario de Organización del PP, y hombre de máxima confianza de Núñez-Feijóo, defendió sin fisuras el encuentro y al diputado Queipo. Tellado, en declaraciones al diario El Comercio, aseguró que el almuerzo entre Queipo y Cascos respondía "al mandato de Alberto Núñez Feijóo para proceder a la apertura y reunificación del centro derecha en todo el país y en Asturias especialmente". También dejaba abierta la posibilidad de que en el PP asturiano pudiese tener lugar un cambio de liderazgo, dando un carácter estratégico y de profundo calado político a la cita.

Conforme avanzó la jornada de este lunes y según crecía la tormenta en Asturias, las explicaciones fueron llenándose de matices. Otro portavoz de la dirección nacional midió más las palabras para no herir "ninguna de las distintas sensibilidades" en Asturias. La última postura de Génova es que "ni avala, ni censura" las comidas privadas de sus diputados, máxime si se trata de una reunión informal con un antiguo alto cargo del partido y que mantiene vínculos con el actual líder desde su etapa en el Insalud y Correos.

Para refrendar que nada había que esconder aluden al carácter "público" del encuentro: "No tuvo nunca ninguna vocación de ser secreto". Tampoco hubo "pactos, ni estrategias". Pero Génova también deja un recado: "El problema surge cuando se utilizan unas fotografías con intención de mediatizarlo y hacer daño al partido". En Madrid no acusan directamente a la parte del PP asturiano más afín a Mallada de filtrar las imágenes, algo que sí hacen algunas fuentes del PP asturiano cercanas al secretario general.

El mandato de Madrid a las organizaciones territoriales, explican desde la dirección nacional, es "aglutinar fuerzas". Las mismas fuentes intentan explicar así que, en este contexto, es "legítimo recoger las sugerencias de Álvarez-Cascos para derrotar al PSOE en Asturias". Pero, aseguran, eso no significa que Feijóo pretenda recuperarlo para la política activa.

Mallada guarda silencio para no entrar en "polémicas estériles"

decoration

En el relato que hacen desde Madrid de lo sucedido tratan de contemporizar para no herir a ninguna facción, pero dejan claro que para ganar la presidencia del Principado hace falta darle un volantazo a los planteamientos seguidos hasta ahora. "Para perder con Barbón vale cualquiera", señalaba en la tarde de ayer un alto cargo de Génova. Al PP, decía, no le sobra "ningún voto" a la hora de vencer a los socialistas asturianos. "Tampoco el de Álvarez-Cascos", aseveraba con sorna.

En Madrid reconocen sin tapujos que todavía están buscando el candidato ideal para pelear contra el PSOE en las próximas elecciones. Desde Génova no dan un apoyo explícito a Mallada, pero reiteran que el modelo de liderazgo "del PP de Feijóo" es profundamente autonomista. No será la dirección nacional, señalan, quien decidirá al futuro candidato, sino el PP de Asturias.

En el aire está la celebración de un congreso para el que, sin estar todavía convocado, Teresa Mallada ya se ha postulado para repetir como presidenta. De momento no hay alternativa, aunque desde Madrid estén explorando opciones. Fuentes cercanas a Queipo niegan que esa sea su aspiración, al menos, para la próxima cita con las urnas.

La postura de la ejecutiva nacional de cara al futuro del partido en Asturias es "la unidad", aunque la comida en Castropol haya hecho aflorar tensiones internas latentes desde hace meses. Altos cargos del partido decían ayer "respetar estas diferencias" dentro de la organización asturiana, pero recalcan que exigirán esa unidad a la hora de configurar una lista que le dispute la presidencia a los socialistas.

Teresa Mallada rechazó hacer valoraciones sobre la polémica surgida tras la comida entre Queipo y Álvarez-Cascos y las declaraciones de Tellado. La líder de los populares asturianos no quiso entrar en "polémicas estériles", según señalaban desde su equipo. Su objetivo, al final, defienden sus más afines, es dar la batalla política contra el socialismo y no perderse en guerras internas que le hacen un "flaco favor al partido".

Desde el sector más crítico con la líder popular, por el contrario, señalan que Mallada no está siguiendo el mandato que el equipo de Núñez-Feijóo le habría trasladado en el mes de abril: trabajar por la reunificación del voto del centroderecha: Vox, Ciudadanos, Foro Asturias y los más descontentos con el partido socialista. Ese "vacío de poder" a la hora de operar los acercamientos para realizar esa reunificación sería el que estaba ocupando Queipo. La comida con Cascos, aducen, estaría dentro de esa estrategia. No para repescar al exvicepresidente para los populares, sino para tratar de acercar a aquellos que siguen siendo fieles al que fuese líder de Foro. Según fuentes de Ciudadanos, Queipo también habría contactado durante las últimas semanas con líderes del partido en Asturias.

El riesgo que corren ahora los populares es que el conflicto vaya a más justo cuando la "ola Feijóo" parecía impulsar sus expectativas electorales –la última encuesta encargada por el PP regional daba hasta 19 diputados a los de Mallada– y la debilidad de Ciudadanos les otorgaba la posibilidad de recuperar buena parte del voto fugado durante los últimos años.

Compartir el artículo

stats