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Elecciones en Madrid

La izquierda en Madrid: gobierno o catarsis

Si la izquierda arrebata el poder al PP, que la cúpula del PSOE ve posible, no tendrá dificultades para entenderse. Pero si pierde la oportunidad, se verá abocada a una reflexión y al cambio de liderazgo

Los candidatos de PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos el 4-M, Ángel Gabilondo, Mónica García y Pablo Iglesias, el pasado 21 de abril en el debate de Telemadrid.

Los candidatos de PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos el 4-M, Ángel Gabilondo, Mónica García y Pablo Iglesias, el pasado 21 de abril en el debate de Telemadrid.

El umbral ya se cruzó. La campaña del 4-M entra en el apagón demoscópico: ya no habrá más encuestas publicadas hasta las urnas, los últimos corrimientos de votos ya no serán perceptibles hasta el escrutinio. Pero, antes de entrar en ese túnel final, este miércoles, la práctica totalidad de los sondeos coincidieron en pronosticar una holgada victoria de Isabel Díaz Ayuso, que con Vox alcanzaría la mayoría absoluta. La izquierda, aunque más movilizada que semanas atrás, tendría menos a mano arrebatar al PP el poder regional después de 26 años. La convulsión vivida en los últimos días, con la sucesión de amenazas de muerte por carta, la polarización extrema y la cancelación de los debates, no habría provocado un vuelco en el electorado.

Pero el PSOE, primera fuerza en 2019 y al que los sondeos sitúan en descenso, e incluso amenazado por Más Madrid, cree que "hay partido", que hay "empate técnico" entre los bloques y que los números de sus 'trackings' internos arrojan un resultado más apretado. En Ferraz y en la Moncloa, se insiste en que las encuestas "son para generar opinión en favor de quien paga, y hay una campaña de desmovilización de la izquierda clara a la que los medios le ponen el altavoz". "Lo importante son los indecisos y sus preferencias, porque entre los indecisos el preferido es el PSOE. Nuestra percepción no es la negativa que proyectan los sondeos. Estos últimos días son muy importantes", señala otra responsable.

Sin embargo, si se pregunta a dirigentes más alejados del cuadro de mandos, el sentimiento es de honda "preocupación" y de "desánimo". Se percibe que el candidato, Ángel Gabilondo, no acaba de tirar, que se encuentra "incómodo" con un diseño de campaña visto como errático, que no ha sabido marcar agenda frente a Isabel Díaz Ayuso o Pablo Iglesias. Que le pesa, siguen distintos mandos consultados, no haberse enfrentado con dureza a la presidenta en los últimos dos años —de hecho, se le reforzó con el senador José Cepeda—, que no innove con un programa con medidas estrella y que se señalara que su destino, antes de la convocatoria del 4-M, era convertirse en defensor del pueblo. "En esta campaña tan extraña y crispada, un perfil como Gabilondo o triunfa por todo lo alto o nadie le entiende", valora un responsable con galones del círculo del presidente.

Gabilondo está echando el resto en esta recta final, y con él se están volcando día tras día Pedro Sánchez, miembros del Gobierno y altos cargos socialistas. Y en auxilio del candidato acudieron este miércoles el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y 26 de sus ministros, porque Madrid necesita el 4-M a quien "mejor defienda y represente los valores de la decencia política, de la democracia y de la convivencia, de quien más se aleje de la política entendida como confrontación", y ese es Gabilondo, argumentan en un manifiesto.

Es improbable que la izquierda conquiste la Puerta del Sol, sede del Ejecutivo regional, pero no imposible. El cabeza de cartel ha manifestado ya su voluntad de gobernar con Mónica García y ha pedido a Pablo Iglesias su apoyo. "Si la suma da, Gabilondo será presidente y habrá apoyos a la investidura y a los presupuestos", sostienen en el equipo de campaña, convencidos de que no habrá dificultad de entendimiento con las dos formaciones a su izquierda. En Más Madrid también tienen claro que no habrá problemas. Fuentes del entorno de García sostienen que la relación entre bambalinas con el PSOE y Unidas Podemos durante los dos años de legislatura pasados ha sido muy fluida. Ahora, no esperan que cambien y que, de darse el caso, la negociación se cierre rápido y sin aspavientos. 

La entrada en el Ejecutivo de UP

Los morados también están convencidos de que se llegaría a un acuerdo, aunque ponen más condiciones sobre la mesa. Iglesias, que ya ganó un pulso a Sánchez entrando en el Gobierno de coalición nacional, tiene claro que su entrada en el Ejecutivo autonómico es condición indispensable para empezar a dialogar. Fuentes de su candidatura sostienen que, además, pondrán sobre la mesa dos líneas rojas: la subida de impuestos a las grandes patrimonios y la regulación de los alquileres. Dos medidas que, por el momento, Gabilondo rechaza de plano.

Pero si las encuestas se cumplen, la izquierda sufrirá una catarsis. Sobre todo en el PSOE y en UP. La Moncloa ha aprovechado el 4-M para testar banquillo, poner nombres en el escaparate, ya que con seguridad Gabilondo no repetiría como candidato en 2023, ni tal vez José Manuel Franco como secretario regional en el congreso autonómico de finales de este año.

Sánchez y su equipo han proyectado a Hana Jalloul y a Juan Lobato en la lista —números dos y cuatro— y también a Mónica Carazo, la coordinadora de campaña —la seis—. Y ha lanzado asimismo a la ministra de Industria, Reyes Maroto (señalada como vicepresidenta económica regional); a la nueva delegada del Gobierno, Mercedes González, y a la presidenta del Senado, Pilar Llop, nómina que se completaría con el titular de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes.

El número cuatro de la lista del PSOE-M el 4-M, Juan Lobato, y la ministra de Industria, Reyes Maroto, el pasado 21 de abril en Alcorcón.

Todo el proceso de sucesión será tutelado por el jefe del Ejecutivo. El PSOE-M es su federación, una pieza estratégica clave para su futuro y el del partido. El líder socialista controla plenamente sus filas, y nadie duda de que el futuro en Madrid será decidido por él. Además, hay otro eslabón por resolver: la candidatura a la alcaldía de la capital, en la que el partido lleva fracasando tres décadas, ya que se da por hecho que el extrenador de baloncesto Pepu Hernández, fichaje estrella de Sánchez en 2019, no repetirá.

En Más Madrid parecen tener claro que García repetirá como candidata dentro de dos años. La médica madrileña, prácticamente desconocida para el gran público al comienzo de la campaña, ha ido ganando popularidad día a día y las encuestas la sitúan con un mejor resultado al que obtuvieron en 2019. En su entorno consideran que dos años más en la oposición, aunque no es lo deseable, servirá para mostrar el trabajo diario de García ahora que ha ganado parte del foco mediático. 

Los pronósticos en Unidas Podemos tras el 4-M si no gana la izquierda son completamente distintos. Iglesias, que abandonó la Vicepresidencia Segunda para remontar los resultados de su partido y que ahora se disputa la cuarta posición con Vox según todas las encuestas, aseguró este miércoles en 'Al rojo vivo', en La Sexta, que con independencia de su resultado en las urnas seguirá en la Asamblea regional, aunque esta realidad sea difícil de creer tanto dentro como fuera del partido. Aun así, en la formación morada se abren a la difícil tarea (también a nivel nacional) de renovar sus filas y encontrar nuevos liderazgos que atraigan a la izquierda madrileña.

Zapatero y 26 de sus ministros firman un manifiesto para apoyar la candidatura de Gabilondo

"Porque las trayectorias cuentan, las convicciones generan confianza y la actitud determina la relación con los ciudadanos". Es el arranque del manifiesto de apoyo a Ángel Gabilondo que firman José Luis Rodríguez Zapatero y 26 de sus ministros. Todos ellos advierten de que el 4 de mayo los madrileños elegirán a quien lidere un tiempo que ha de ser "de convivencia, de respeto democrático, de moderación y de ejemplaridad", y quien mejor puede encarnarlo, creen, es el aspirante socialista, titular de Educación con Zapatero entre 2009 y 2011.


"Conocemos a Ángel Gabilondo, sabemos de su impecable ejecutoria personal, profesional y política", y todos aquellos que le conocen saben que "siempre hace de la palabra un llamamiento al diálogo, a las ideas y al trabajo útil", escriben. Por eso subrayan que él es la persona indicada para liderar "este nuevo tiempo de servicio público".


Los firmantes recalcan que el manifiesto de apoyo se expresa "sin descalificaciones y con afecto". "Con el tono que le es propio a Ángel, el de un demócrata que cree en la convivencia, en los derechos de todos y en la justicia social", concluyen, pidiendo su voto para él. El texto refleja claramente la impronta, el estilo del exlíder socialista.


Zapatero encabeza el listado de rúbricas, y le siguen ministros como Carmen Calvo,actual vicepresidenta primera del Ejecutivo; José Blanco, Rosa Aguilar, José Bono, Fran Caamaño, Jesús Caldera, Manuel Chaves, Beatriz Corredor, Ángeles González-Sinde, Ramón Jáuregui, Trinidad Jiménez, José Montilla, Miguel Ángel Moratinos, Miguel Sebastián, Jordi Sevilla, Pedro Solbes, María Antonia Trujillo, Juan Fernando López Aguilar, Joan Clos, Magdalena Álvarez, Valeriano Gómez, Mariano Fernández Bermejo o la actual presidenta del PSOE, Cristina Narbona. Además, se añade José Enrique Serrano, jefe de Gabinete de los expresidentes Zapatero y Felipe González.

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