21 de mayo de 2019
21.05.2019
El inicio de la legislatura

La probable suspensión de los diputados presos allana la investidura de Sánchez

El Tribunal Supremo traslada a la Mesa del Congreso la decisión sobre los secesionistas., cuyo apartamiento permitiría al PSOE prescindir de Esquerra Republicana

21.05.2019 | 00:42
Los cuatro políticos independentistas presos tramitan su acreditación como diputados. // Efe

La Mesa del Congreso que hoy se constituye bajo la presidencia de la socialista Meritxell Batet tendrá en su mano allanar la investidura de Pedro Sánchez y permitir que se convierta en presidente sin necesidad de recurrir al apoyo, o a la abstención, de ERC. El órgano que rige la vida parlamentaria se enfrentará a su primera decisión de trascendencia al resolver sobre la suspensión de los cuatro diputados independentistas, que ayer se acreditaron en el Congreso, y que, de materializarse, reduciría de 176 a 174 los votos que el aspirante a encabezar el Ejecutivo necesitaría para ver satisfecha su aspiración.

Oriol Junqueras (ERC), Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull (JxCat) acudieron ayer al Congreso para acreditarse como diputados, mientras Raül Romeva (ERC) hacía lo mismo en el Senado. Acompañando al auto en el que autorizaba a los cinco a acudir a formalizar ese trámite, previo a la constitución hoy de las Cortes y a la apertura de la XIII Legislatura, figuraba un oficio en el que el Supremo deja en manos de la mesa resolver la suspensión de los nuevos parlamentarios. El tribunal que juzga a los acusados por la intentona secesionista evita así tomar una resolución que alteraría las mayorías en el Congreso, aunque en el Senado no tendría repercusión.

Como precedente, el juez Llarena acordó suspender a los acusados como miembros del Parlament en el momento en que cerró la instrucción de su causa, en aplicación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Aquella resolución tenía también fuertes implicaciones políticas, y alteraba la mayoría absoluta del secesionismo en la Cámara catalana. Para evitar esta circunstancia, el Supremo arbitró la posibilidad de que los diputados suspendidos delegaran su voto, lo que provocó el distanciamiento de ERC y JxCat, al acogerse los primeros a esa opción mientras los segundos la rechazaron.

En lugar de aplicar directamente la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ahora el Supremo opta por transferir la decisión a los órganos que rigen ambas cámaras. El reglamento del Congreso establece que "el diputado quedará suspendido en sus derechos y deberes" si, "concedida por la Cámara la autorización de un objeto de suplicatorio y firme el auto de procesamiento, se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure esta". En contra de la pretensión de los abogados de los diputados en prisión preventiva, el tribunal que preside Manuel Marchena rechazó la posibilidad de solicitar el suplicatorio por considerar que el proceso ya se encuentra avanzado y esa sería una medida previa al encausamiento. La Sala del Supremo argumentaba que "la exigencia de autorización legislativa para que el poder judicial culmine el proceso penal iniciado hace ya más de un año, cuando los procesados no eran diputados o senadores electos, supondría subordinar el ejercicio de la potestad jurisdiccional a una tutela parlamentaria ajena al equilibrio de poderes".

Al margen del suplicatorio, los diputados se encuentran en el supuesto en que el reglamento prevé su suspensión. Los letrados de la Cámara trabajan ya en un informe que oriente a la Mesa del Congreso sobre su decisión. A partir de hoy PSOE y Unidas Podemos tendrán mayoría en el órgano que rige la vida parlamentaria. Aunque la formación de Iglesias se inclinase, como anticipaban ayer en su entorno, por una interpretación garantista que evitase la suspensión, PP y Ciudadanos, con cuatro de los nueve miembros de la Mesa, anunciaron ya su propósito de pedir la inmediata suspensión de los diputados en prisión preventiva. De prosperar, lo que resulta muy probable, la mayoría absoluta del Congreso se rebaja a 174 votos, lo que facilita la combinatoria de fuerzas que permitirían a Pedro Sánchez salir presidente, incluso en la primera votación, sin necesidad de recurrir al apoyo de ERC o a su abstención, para conseguir la investidura al segundo intento. El PSOE se vería libre de una fuerza de la que rechaza depender, sobremanera después de su veto para hacer senador a Iceta. A modo de ejemplo, con los votos de Podemos, Compromís, PNV y Coalición Canaria el líder socialista volvería a estar al frente del Ejecutivo al primer intento.

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