Nodosa se asegura trabajo hasta 2026 con un “superarrastrero” de 79 metros para Nueva Zelanda

Talley’s Ltd encarga en Marín el primer buque de su renovación de flota | El buque también podrá hacer harina y aceite de pescado

Recreación del “Voyager”. |   // CEDIDA

Recreación del “Voyager”. | // CEDIDA / Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Nodosa Shipyard suma su tercer superarrastrero en poco más de un año. El astillero de Marín anunció ayer la contratación de un buque de casi 80 metros de eslora para uno de los principales armadores de Nueva Zelanda, Talley’s Limited, que iniciará con esta unidad su plan de renovación de flota. El pedido, que se llevaba negociando desde hace más de un año, supone la construcción número 307 de la atarazana, que para la ocasión se encargó de la definición y desarrollo íntegro del proyecto. El nuevo arrastrero congelador, que destacará por su alta eficiencia energética, hace que el astillero asegure carga de trabajo hasta el año 2026, cuando será entregado.

Talley’s Limited es una de las principales pesqueras del país de Oceanía. Según su página web, además de dedicarse a la pesca salvaje también produce mejillón de una variedad única, vegetales y helados, por lo que representa un grupo diversificado de alimentación. En total, cuenta con cuatro plantas de procesamiento diseminadas por la Isla Sur de Nueva Zelanda.

En los que se refiere a la flota, la compañía ha confiado en Nodosa para la que será su unidad más grande. Su flota se divide en dos grupos: los pesqueros de bajura, con 80 barcos costeros independientes, y los de altura, compuesta por 8 buques de mayores dimensiones y que operan bajo la marca Amaltal.

El nuevo arrastrero, bautizado como Voyager, tendrá en concreto un tamaño de 79 metros de eslora por 15,50 metros de manga y se destinará principalmente a la pesca y procesado de diferentes tipos de especies del caladero de Nueva Zelanda. Contará con una capacidad para 46 tripulantes.

Según indicó Nodosa, el barco será “un alarde eficiencia energética y sostenibilidad” y destacará por su “respeto por el medio ambiente, seguridad y confort para la tripulación”, además de por la calidad de los productos que capture.

En concreto, el barco utilizará corriente inversa generada durante el largado, en la reducción del consumo necesario para la generación de energía y en la ayuda a la propulsión, lo que supondrá un menor consumo y menos emisiones nocivas. Sobre esto, tendrá también un depurador de gases y catalizador selectivo para controlar las emisiones de NOx, además de

En cuanto al equipamiento pesquero, estará equipado con puertas semi-pelágicas que se acompañarán de redes diseñadas para reducir la resistencia y el contacto con el fondo marino durante el arrastre, un completo parque de pesca para elaborar filetes y una factoría completamente automatizada para la estiba paletizada del producto final, lo que optimizará tiempos de almacenamiento y descarga.

Además de los filetes, el Voyager también producirá harina de pescado y aceite a partir de los descartes, para lo que aprovechará el calor residual de los gases de escape y del agua de refrigeración del motor a través de un sistema que también contribuirá a la reducción de consumo de combustible.

El astillero llevaba meses negociando el encargo, como adelantó en su momento este medio. Aunque al principio el tamaño del barco era más modesto, a lo largo del tiempo fue evolucionando hasta llegar a las características actuales.

Con la contratación de este pedido, Nodosa Shipyard se consolida todavía más en la nueva construcción de grandes pesqueros. De hecho, en la actualidad está construyendo otros dos superarrastreros, aunque para aguas de Malvinas. Se trata del Prion, encargado hace poco más de un año por la joint venture de Pescapuerta en las Falkland, y del Argos Berbés, firmado también en 2022 con Orion Fishing Company, la sociedad mixta de Armadora Pereira y los malvinos Argos. En este caso, ambos tienen 85 metros de eslora.

De igual forma, Nodosa continúa profundizando en las grandes reparaciones. De hecho, en estos momentos está finalizando una de calado en el Eirado do Costal, arrastrero que será alargado en 15,5 metros de eslora en las instalaciones del astillero de Marín.

De igual forma, con este pedido el naval gallego consigue afianzar su posición en la construcción de grandes arrastreros con un total de cinco contratos en vigor. No en vano, recientemente Freire Shipyard confirmó el encargo de la armadora canadiense Qikiqtaaluk Fisheries, que firmó con el astillero vigués un buque de 79 metros de eslora por 17 de manga, mientras que Armón Vigo construye el barco para Copemar, bautizado como Hadassa Bay y que llegará a los 75 metros de eslora.