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La viguesa ACSM invierte casi 8 millones en su segundo buque multipropósito

Expande operaciones en el sector offshore con la compra del “Bourbon Opale” | Bautizado como “Ártabro”, se reforma en el astillero de Viana

El “Ártabro” en el astillero de Viana do Castelo tras su pintado y puesta a flote.   | // ACSM

El “Ártabro” en el astillero de Viana do Castelo tras su pintado y puesta a flote. | // ACSM

La compañía viguesa Advanced Crew and Ship Management (ACSM) continúa creciendo. La empresa especializada en trabajos offshore acaba de invertir cerca de 8 millones de euros en la compra y reforma un buque multipropósito, el segundo que incorpora a su flota tras la adquisición en 2018 del Nautilus. En esta ocasión el barco elegido es el Bourbon Opale, unidad de 90 metros de eslora que ha sido rebautizada como Ártabro y que en estos momentos se encuentra en el astillero de Viana do Castelo.

Según ha podido saber FARO, la empresa decidió dar este nuevo salto en su consolidación en el sector tras el aumento de la carga de trabajo en materia de instalación y control de cables submarinos y de survey (labores de investigación de los fondos marinos).

El Ártabro, que además de los 90 metros de largo también tiene casi 19 metros de manga, es de mayor tamaño en comparación con el Nautilus, de 74 metros. El anterior dueño, la firma Bourbon, empleaba el barco para labores relacionadas con la producción de petróleo mar adentro. Fue construido en el año 2004 en Noruega.

El astillero West Sea Shipyard, en la localidad lusa, ya ha pintado y puesto a flote el buque. Los trabajos se centran ahora en adaptar la cubierta e instalar los equipos necesarios para los trabajos desarrollados por ACSM. Está previsto que incorpore un vehículo operado de forma remota (ROV, Remoted Operated Vehicle) con capacidad para actuar a profundidades de 3.000 metros.

La inversión de ACSM supondrá también un aumento de la plantilla. En estos momentos el número de trabajadores de la empresa ronda los 150, pero con el Ártabro rozará los 200 al incorporar personal especializado para el buque.

ACSM, que este año celebra el vigésimo aniversario de la compañía, participa también en labores para el sector de las energía renovables, de la ciencia o incluso para búsqueda y rescate. El pasado año participó en la recuperación de los restos de una avioneta Piper PA – 34 Séneca, que sufrió un accidente cayendo al mar Mediterráneo, y recientemente también colaboró con uno de sus ROV en las labores de búsqueda de las niñas Anna y Olivia, de Tenerife, desaparecidas junto a su padre, Tomás Gimeno. Sobre este último caso, el buque oceanográfico con base en la ciudad olívica Ángeles Alvariño se encargó de rastrear los fondos, mientras que los especialistas de ACSM manejaban los equipos capaces de rastrear hasta los 2.000 metros de profundidad.

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