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Una expansión a la venezolana

Escotet aplica en la península ibérica una estrategia de raudas absorciones, que ahora pasa por la compra de Liberbank, similar a la que llevó a cabo en el país caribeño

Sede central de Banesco, en Caracas (Venezuela). // Miguel Gutiérrez

El banquero Juan Carlos Escotet, dueño de Abanca y del grupo financiero internacional Banesco, está llevando a cabo una rauda expansión en la península ibérica similar a la que protagonizó en Venezuela. Allí, mediante sucesivas absorciones, fusiones y adquisiciones de entidades, su grupo Banesco fue creciendo hasta convertirse en la principal institución financiera privada de Venezuela. En España, de momento, aspira a conformar el sexto banco nacional con la absorción de Liberbank por parte de Abanca.

Tanto la expansión en Venezuela como en la península ibérica se iniciaron a partir de bancos muy pequeños. Con 33 años, y después de trabajar en banca y hacer fortuna como operador bursátil, el economista Juan Carlos Escotet adquirió en 1992 Bancentro, que entonces ocupaba el puesto 38º de 41 en el ranking del sector venezolano. Escotet fusionó esa entidad con su sociedad de Bolsa y creó Banesco Grupo Financiero, que desde entonces no ha perdido el apetito comprador. En 1995, aprovechando la privatización de entidades de ahorro y préstamo (equivalente a las cajas de ahorros en España), adquirió siete de esas entidades venezolanas, algunas de ellas en apuros, que fusionó creando Caja Familia. Luego esa entidad se fusionó a su vez con Banco Unión Banco Comercial, creándose así Unibanca Banco Universal. Todo ese conglomerado se aglutinó bajo Banesco Banco Universal y se aupó al primer lugar del sistema bancario privado venezolano hasta que el Gobierno de Nicolás Maduro lo intervino en mayo del pasado año.

Escotet, hijo de una asturiana y de un leonés emigrados a Venezuela, desembarcó en el negocio bancario español en diciembre de 2012 y lo hizo con la adquisición de una participación mayoritaria en el Banco Etcheverría, fundado en Betanzos (La Coruña) en 1717 y, pese a su antigüedad, uno de los más pequeños de España. El inicio fue similar al emprendido en Venezuela dos décadas antes y en la expansión volvieron a tener protagonismo las cajas de ahorros. Escotet utilizó el pequeño Etxeberría y la fortaleza de Banesco para pujar por NCG Banco, que era resultado de la fusión de las cajas Caixa Galicia y Caixanova. En una subasta en la que participaron grandes bancos españoles como Santander, BBVA y CaixaBank, y los fondos de inversión Guggenheim y JC Flowers, la oferta de Escotet resultó ganadora.

En octubre de 2014 Novacaixagalicia Banco y Banco Etxebarria se fusionaron y fruto de la unión nació dos meses después Abanca. Como las antiguas cajas gallegas habían recibido dinero público, Abanca no podía seguir abordando nuevas operaciones de compra. Ese veto por imperativo de Bruselas se superó en 2017 y Abanca volvió a activar los planes de expansión con el objetivo de crecer, desde Galicia, por el resto de la península ibérica. Sus primeros objetivos fueron Liberbank y la filial española del grupo alemán Deutsche Bank. Sin embargo esas operaciones de 2017 no fructificaron. Escotet chocó con las reticencias del consejo del banco de origen asturiano y el grupo alemán decidió en el último momento, y tras preseleccionar a Abanca, seguir adelante con su subsidiaria española.

Sin embargo, el entendimiento entre las cúpulas del grupo gallego y el teutón fructificó en marzo de 2018, cuando Deustche Bank decidió salir de Portugal y le adjudicó su banco luso. La marca Abanca pasaba a ser ibérica y el siguiente paso en la expansión en la península se produjo ese mismo año al adjudicarse la filial en España de la lusa Caixa Geral de Depósitos, con oficinas en las principales ciudades españolas y una importante presencia en Extremadura.

Abanca cerró 2018 con un beneficio récord de 430 millones de euros y en la presentación de los resultados, preguntado por si seguía con su estrategia de crecimiento, Escotet se limitó a responder: "más adelante se podrá ver". Y ya se ha visto. En su punto de mira vuelve a estar Liberbank, un banco de tamaño medio, como Abanca, que tiene una implantación complementaria. Juntos serían líderes en el cuadrante noroeste de España, como herederos de las principales cajas de ahorros de Galicia, Asturias y Cantabria, y también en Extremadura y Castilla-La Mancha. Sus activos sumarían más de 90.000 millones de euros. Sería el sexto banco de España -tras Santander, BBVA, Caixa Bank, Sabadell y Bankia- y vista la trayectoría de Escotet en Venezuela se puede interpretar como un nuevo escalón

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