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La pandemia que hizo olvidar una plaga

Velutinas reinas atrapadas en los atrayentes. | // I. OSORIO

Podría hacerse un glosario con los muchos nombres con los que se bautizaron las vespa velutina, la famosa avispa asiática, una especie invasora que extendió por Galicia como una auténtica plaga. Al final les quedó lo de velutinas y la especialización pasó a la rama del trampeo y el avistamiento de nidos. El que más y el que menos sabe distinguir entre nidos primarios y secundarios, así como el procedimiento que hasta hace meses debía seguir para urgir la retirada de aquellas colonias que estimaba peligrosamente próximas. Sin embargo, a comienzos de 2020 se presentó un bicho mucho peor, que se extendió con rapidez por todo el mundo y que mostró una voracidad que deja a las velutinas como simples angelitos con un cuerpo a rayas. Estas avispas no desaparecieron, ni mucho menos, salvo que salieron del foco. La pandemia hizo olvidar la plaga.

En estos meses hubo un cambio que todavía desconocerán muchos ciudadanos. Cuando se precisa la retirada de un nido de velutina ya no sirve llamar al servicio municipal de Emerxencias de A Estrada. Ahora es el grupo de empresas públicas Tragsa el que tiene la competencia para la retirada de nidos, encargándose Emerxencias solo si se considera que puede entrañar un riesgo público por el lugar escogido por las avispas para asentarse.

Si antes en esta central estradense se recibían tres o cuatro avisos diarios por el avistamiento de nidos de velutina, ahora no pasan de tres o cuatro al mes. “Y hay meses que no hay ninguna llamada”, precisa el responsable del servicio, Carlos Faílde. Indica que el último nido se retiró en el estado municipal de A Estrada a principios del mes de septiembre.

De cientos, a diez

Faílde consideró que las llamadas constantes a Emerxencias y la programación de labores para la retirada o inactivación de los nidos de este insecto terminaban pasando factura al servicio, inutilizándolo en el caso de que pudiesen plantearse emergencias de otra índole.

En lo que va de año, no llegan a diez los nidos retirados por estos efectivos, cuando antes los avisos superaban los 400. “La gente se está metalizando de que esto va a quedar. No es que esté habiendo menos, pero la gente se acostumbró y llama solo por aquellas que están cerca de casas”, apuntó el coordinador de la citada unidad. Asume Carlos Faílde que, evidentemente, la preocupación por el coronavirus hizo que este tipo de preocupaciones se quedasen relegadas a un segundo plano. “Es imposible erradicar ya la velutina. Es una especie que hay que convivir con ella”, reconoció.

El trampeo

A mayores, muchos vecinos tienen un auténtico máster en trampeo, sabiendo muy bien cuándo han de colocarlos para tratar de atrapar al mayor número posible de reinas. No en vano, desde el Concello se promovió la organización de cursos para ofrecer a los ciudadanos una serie de nociones para sumarse a la lucha contra esta plaga, buscando proteger también a las abejas, a las que las velutinas ponen contra las cuerdas.

Esta avispa incrementó sensiblemente en los últimos años la actividad del servicio de Emerxencias. Tanto fue así que en el verano de 2019 los efectivos tuvieron que reforzarse para hacer frente al elevado número de avisos que derivaban en salidas para retirar o neutralizar estas comunidades de avispas.

El verano de 2019, el último antes de la pandemia, deja ver a las claras la tendencia al incremento de esta especie invasora. En agosto de ese año se recibían siete u ocho avisos diarios. Frente a los 60 nidos retirados en el estío de 2018, a finales de julio de 2019 la cifra llegaba ya a los 127. Emerxencias neutralizaba estos asentamientos con ayuda de un insecticida y, o bien los dejaba en el mismo lugar, o los se retiraba. Si la intervención se hacía fuera del período de riesgo de incendio, se quemaban.

Contando con que en 2019 el balance fue mayor que en 2018, el dato correspondiente a este último ejercicio alude a que A Estrada logró eliminar 713 nidos. De estos, Emerxencias de A Estrada neutralizó 463 y un grupo de apicultores, 250.

La avispa asiática llegó a España en 2010 y ha tenido un rápido avance. Natural de China, India e Indonesia, es una Especie Exótica Invasora (EEI) que, para alimentar sus larvas, captura a otros insectos, especialmente a las abejas que se emplean en la apicultura. Desde el año 2016, el Grupo Tragsa está trabajando en la gestión de avisos, retirada de nidos, elaboración de mapas de riesgo, así como en al formación y divulgación para sensibilizar de la problemática de la Vespa Velutina a determinados colectivos como asociaciones apícolas o bomberos.

“Este año vinieron tarde, pero vinieron. Su ciclo se retrasó y, al menos, nos dio tiempo a recoger la miel”

“Este año vinieron tarde, pero vinieron”, apunta el apicultor estradense Martín Cañedo. Indica que, en coincidencia con otros compañeros del sector, pudo observar que las velutinas parecen haber retrasado el ciclo. “En comparación con otros años, empezaron a aparecer bastante tarde”, indica. Este apicultor explica que fue hacia el mes de julio cuando comenzaron a dejarse ver algunas de estas avispas, dándoles margen suficiente para realizar su trabajo. “Lo bueno es que nos dio tiempo a recolectar la miel”, dijo.

Entre agosto y septiembre la floración desaparece y en muchos lugares ya lo hace antes. Donde hay brezo el ciclo puede extenderse y esperar hasta septiembre. “Las velutinas entre junio y julio ya están, pero aun las das mantenido a raya”, señala Cañedo. Añade que este año “lo fuerte” en la proliferación de esta especie invasora “vino en septiembre y ahora está empezando a bajar”. “Nos dio un poco de tregua”, apunta este estradense, si bien pone el acento en que las velutinas siguen estando ahí y en que se está haciendo un importante trabajo en materia de trampeo. Las condiciones meteorológicas pueden explicar el retraso en el ciclo de este insecto, al haber sido un verano lluvioso y una primavera poco favorable. “Tardaron en desarrollar los nidos”. Con la mejoría del tiempo hacia septiembre, la presencia de estas avispas asiáticas comenzó a ganar terreno. “Nos tenemos que defender. Los trampeos funcionan, pero hay que saberlos hacer bien, cuando salen las reinas en primavera, y evitar que caigan otros insectos”, dice Martín Cañedo.

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