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Se abre el telón y arranca el mes del salmón

Dos pescadores en el Ulla, tratando de capturar un salmón.

Dos pescadores en el Ulla, tratando de capturar un salmón.

El salmón se ha convertido en un símbolo indiscutible de A Estrada. Nadie duda de su importancia, de su fuerza y de su inestimable capacidad de nadar a contracorriente. Es un pez bravo, casi descomunal, capaz de luchar contra quien quiere arrebatarlo del río. Y es que hoy no solo se le da el pistoletazo de salida al mes de mayo, también a la campaña de pesca del salmón. Los cotos de Ximonde, Sinde, Pontevea y Santeles han comenzado a recibir pescadores desde la primera hora de la mañana. Casi una treintena de ellos, ataviados con sus cañas, se han sentado frente al río con la esperanza de capturar al primer salmón del año.

“Esta campaña es una incógnita total”, dice el pescador y director de la publicación Ás orillas do Ulla, Salva Ortega. Asegura que “está a ciegas” y le resulta complicado hacer predicciones. “Es muy difícil hacer una estimación sabiendo cómo nos ha ido en años anteriores, porque está yendo bastante a la baja”, afirma Ortega. Parece que las últimas campañas, al menos en términos de captura, no han sido demasiado buenas.

Un río variable

El Ulla, por su parte, parece ir en consonancia con los tiempos que corren. “El río está variando muchísimo en comparación con otros años, que solía estar más estable”, dice Ortega. Según cuenta, esta semana se ha fijado en que estaba a 70 metros cúbicos y, al día siguiente, en 40. Una variabilidad que considera sorprendente, puesto que de un día al otro el río es capaz de variar en 40 centímetros de altura.

Sin embargo, él estima que hoy el río permanecerá más estable. “Espero que tenga un caudal más ajustable para todos los cotos”, apunta el experto. Según explica, el de Ximonde permite grandes variabilidades, pero no así los otros. Por lo tanto, las particulares características del río también jugarán un papel esencial en este arranque de la campaña de pesca del salmón.

“La manera en la que esté el río tiene mucha influencia sobre las capturas. Si el Ulla está constantemente moviéndose, eso va a afectar muchísimo al pez. Es decir, puede hacer que entren muchos salmones o que te los saque del coto... Nunca se sabe”, advierte Ortega.

Las perspectivas, por tanto, se quedan en el aire. Sin embargo, Ortega se mantiene en el optimismo y espera que sea una buena campaña. “Ojalá que acabe la temporada con 40 salmones, porque eso sería muy bueno”, concluye.

Lo cierto es que los pescadores que se animen a participar en las capturas de los salmones todavía tienen margen para disfrutar de la experiencia. La campaña, que arranca hoy, esperará hasta el 30 de junio para poner el punto final a las capturas de salmón que se hagan este año.

Una fiesta cultural

Si algo especial tiene mayo para los estradenses, esa es la Fiesta del Salmón. Pese a que la pretensión del gobierno municipal es la de no dejar pasar otro año sin celebrarla, han descartado tajantemente la degustación popular. Lo que se sabe hasta el momento es que se optará por una fiesta de pequeño formato en la que predomine el contenido cultural. Y es que el coronavirus ha conseguido lo que no ha logrado nadie: dejar a los estradenses sin degustación popular del salmón por segunda vez en 50 años.

El director de "Ás orillas do Ulla", Salva Ortega.

Habla la voz de la experiencia. Salva Ortega sabe lo que dice y cómo lo dice. Es un experto en pesca, aunque asegura no ser bueno con las predicciones. “Siempre me equivoco cuando digo cómo va a ir la campaña”, bromea. Sea buen o mal adivino, se nota que lleva la pasión de la pesca en las venas. Cuando habla de ella, es como si fuese un pez en medio del agua. Nada entre palabras con seguridad y pasión. Y, además, con cautela. Parece que este año se avecina una campaña marcada por la incógnita. Asegura “no tener ni idea” de cómo va a ir. De lo que no duda es de hablar del arte de pescar un buen salmón.

–¿Cuáles son las particularidades de la pesca del salmón?

–La fuerza que tiene. Lo comparo con un toro. Los atúnidos cuando paran de aletear mueren. Tienen que estar continuamente moviéndose. Al salmón no le pasa eso. Es un pez que puede estar parado. Pero una vez que lo tienes en la caña, no para de dar guerra hasta que lo sacas fuera del río. Puedes ver uno con la panza arriba, pero como te pegue otro empujón te lleva otros 30 metros de hilo. La fuerza que hace este pescado es descomunal. Muchas veces se resisten más de lo que quisiéramos y nos hacen sudar en grande. De hecho, sé de pescadores que han estado hasta 40 minutos con el pescado enganchado para intentar sacarlo.

–Es un pez complicado, entonces...

–Sí. Además, su pesca depende de muchos factores. Por ejemplo, de la cantidad de agua que tenga el río. Cuanta más agua, más fuerza hacen ellos. Es decir, más resistencia. Cuánta más fría, más aún. Además, no es lo mismo cogerlo en los primeros días de mayo que a finales de junio. Hoy será inmensamente más fuerte que a finales de la campaña. La temperatura alta no les gusta porque los debilita.

–Parece que las campañas de los últimos años no fueron demasiado buenas. ¿A qué cree que se debe esto?

–Es un cúmulo de factores. Puede que hubiese poca agua, que los salmones entrasen más tarde, que no llegasen... Pueden ser muchísimas cosas. Y con el salmón es muy complicado saber qué pasa. De hecho, recuerdo que me han dicho “calma”. Porque parece ser que aunque no se capturen, están entrando a buen ritmo. Al menos en la estación de Ximonde. Es complicado hablar de cifras, pero parece que sí los hay aunque luego no se cojan con caña. Es decir, puede ser una mala campaña para los pescadores y una buena para el río. Es muy difícil de explicar porque una cosa es lo que se pesca y otra lo que hay realmente en el río. También se depende de muchos otros factores. Por ejemplo, el número de pescadores, si son hábiles o no, si el día es propicio...

–¿Y la pandemia? ¿Mejoró o perjudicó la campaña del año pasado?

–Pues parece que en el 2020 hubo un pequeño repunte. Aunque hubo muchos días que no se pudo pescar y otros tantos que sí, lo que sí hubo fue menos número de pescadores. Es decir, se podía pescar porque había muy poca gente en el río. De hecho, hubo un par de capturas más de las que había habido en años anteriores.

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