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Llueve sobre mojado

El temporal complica la actividad,limitada a las terrazas en bares y restaurantes | Ahora tendrán que sumar la previsión meteorológica a los condicionantes de sus negocios

Almuerzo, café y aperitivo sacaron ayer el paraguas en  A Estrada.  | BERNABÉ/J. LALÍN

Almuerzo, café y aperitivo sacaron ayer el paraguas en A Estrada. | BERNABÉ/J. LALÍN

Llueve sobre mojado

Llueve sobre mojado

Cuando el pan depende de la terraza, la lluvia puede hacer que todo se quede en migajas. La hostelería de A Estrada lleva unos días poniendo el mantel para sus clientes al aire libre, ya que las nuevas restricciones vigentes en el municipio no permiten el acceso de los clientes al interior de los locales. Sin embargo, después de días de sol –aunque con los termómetros bajo cero–, las trombas de agua que cayeron ayer en el municipio volvían del todo desapacible la estampa de los comedores y dejaban bien claro que los hosteleros han de sumar una nueva incógnita a su ecuación, cada vez más difícil de resolver. Sus ganancias ya no solo están a merced del virus y de las restricciones. Ahora también tienen mucho que decir en ellas las previsiones meteorológicas.

El despliegue de sillas, mesas y parasoles que los hosteleros realizaron en los últimos días en las calles de la villa tuvo ayer que retroceder. Alguno empezó la mañana con energía positiva e instaló la terraza en su lugar habitual. Sin embargo, las intensas precipitaciones terminaron aconsejando romper filas y replegar tropas. Las sillas soportaron el chaparrón apiladas en muchos establecimientos, dejando limitada ya la actividad de los mismos al café para llevar.

En otros casos, los toldos y carpas se convirtieron en salvavidas, tanto para la caja registradora como para aquellos clientes a los que les apetecía disfrutar de un café y un vino, aunque cayesen chuzos de punta a su alrededor y hasta casi se agradeciese el calor que da la mascarilla.

La cosa se complicó para el almuerzo. Las condiciones meteorológicas no parecían dispuestas a atenerse a aquello de que nunca llovió que no escampara. Sin embargo, algunos hosteleros se las fueron ingeniando para dar cobijo a aquellos trabajadores a los que la ahora de comer les pilla en medio de la jornada laboral y sin posibilidad de ir a su casa para saborear el almuerzo. En estos casos, los comensales se dispusieron bien abrigados y lo más arrimados posible al cobijo de las fachadas, preservados de la lluvia por los entoldados, aunque tuviesen que pisar como si avanzasen por campo minado para no resbalar.

Quienes pudieron, viendo la que caía, se llevaron el menú para su centro de trabajo o para casa, poniendo así su grano de arena para que la hostelería local pueda capear el temporal en un momento altamente complicado para el sector.

De hecho, profesionales del mismo trasladaron en el momento en que entraron en vigor estas nuevas restricciones para el contexto estradense su petición de que se concreten las ayudas que se pondrán a disposición de la hostelería como actividad especialmente afectada por las medidas de contención del coronavirus –con cierre a las 18.00, aforos limitados o, como en el caso estradense, la prohibición de atender a los clientes en el interior del local–, subrayando varios propietarios que todavía no percibieron las aportaciones solicitadas por los cierres de los establecimientos al público en el mes de noviembre.

Por tanto, jornadas como la de ayer hicieron que llueva sobre mojado. Hoy lo descubrirán los hosteleros de Silleda y Forcarei, los otros dos municipios de las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes que se incorporan a los niveles máximos de alerta. Cafés y menús tendrán que sacarse al exterior. Tocará extender el toldo antes que el mantel.

Anuncian movilizaciones en Lalín

Hosteleros de Lalín acordaron la convocatoria de un acto reivindicativo delante de la casa consistorial con el que escenificar lo que consideran la desidia de la administración en la toma de “medidas urgentes para evitar la ruina de muchos negocios”. Más de una veintena de profesionales del sector se reunió anteayer en las dependencias de la Asociación de Empresarios de Deza (AED), donde se de decidió reclamar “a las diferentes administraciones públicas claridad y celeridad” en las ayudas para el sector. En la acción de protesta, con la que pretenden ocupar las inmediaciones del Castro Tecnolóxico, pretenden implicar y movilizar también a todo tipo de establecimientos que de un modo u otro dependen de la hostelería como distribuidores, proveedores o transportistas. Los convocantes solicitan además un refuerzo de la vigilancia y el control de aforos y horarios en negocios de este gremio al constatar que “todos los días se ven casos de incumplimientos sin que eso conlleve sanciones”, dicen. “Estamos pagando la gran mayoría por culpa de algunos pocos que actúan irresponsablemente y con total impunidad”, consideran los hosteleros, quienes piden “un trato igualitario a otros sectores con mayores índices de contagios”. “No pedimos el cierre de otros sectores, pero sí que se impongan las restricciones lógicas y que sean las mismas para todos. Lo que no pueden hacer las autoridades es seguir acribillando así a un sector tan castigado como el nuestro”, alegan. En lo que atañe a las ayudas, solicitan agilidad en los procedimientos para que estas lleguen cuanto antes a los empresarios, sobre todo en la hostelería nocturna “que no está recibiendo ni soluciones, ni ayudas ni información”..

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