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“Necesitábamos esta vacuna, es un rayito de esperanza en un año de mucho miedo”

“No se trató bien a los mayores en esta pandemia, pero hoy me siento una privilegiada”, confiesa la directora de la residencia de Cruces, primera de la zona en recibir las dosis

Vacunación de José Videira.  | FOTOS: BERNABÉ-ANA AGRA / CEDIDA

Vacunación de José Videira. | FOTOS: BERNABÉ-ANA AGRA / CEDIDA

Grupo de empleadas junto a la directora fuera del centro. | FOTOS: BERNABÉ-ANA AGRA / CEDIDA

Vacunación de una trabajadora. | FOTOS: BERNABÉ-ANA AGRA / CEDIDA

“No me quita nadie el sitio”, decía Rocío Carbón a primera hora de ayer al ser preguntada por quién sería la primera persona de la residencia de mayores de Vila de Cruces en recibir la ansiada vacuna del COVID-19. Tras la directora fueron los demás trabajadores, hasta completar los 36 de la plantilla, y luego fue el turno de 48 de los 49 residentes, pues uno se encuentra en el hospital y no pudo recibir la dosis. “Tuvo mala suerte, porque es un señor que nunca va al hospital”, declara la responsable del geriátrico.

El centro cruceño fue el primero de Deza y Tabeirós-Terra de Montes en probar la vacuna. Pero las palabras de Rocío Carbón no transmitían nerviosismo ante un acontecimiento histórico para la comunidad que dirige, el municipio y la comarca, en general. Al contrario, “estamos muy organizados”, declaraba a esta Redacción. Eso sí, apenas podía ocultar la emoción en los momentos previos a que las dos enfermeras desplazadas por el Sergas empezaran, con ella a la cabeza, a poner inyecciones.

Las vacunas llegaron a Vila de Cruces a las 9:40 horas al geriátrico cruceño custodiadas por la Policía Nacional. Una vez revisadas y comprobado que estaban las dosis necesarias, fueron introducidas en las neveras para su conservación en condiciones. Las enfermeras fueron elaborando los preparados, cada uno para inocular a seis personas. La tarea de vacunación se prolongó durante toda la mañana y durante parte de la tarde, ya con dos profesionales sanitarias distintas. Unas y otras tuvieron un trato “muy cercano” con la gente, preguntando antes a todos si querían vacunarse, subraya la directora del centro.

“Necesitábamos esto, ha sido mucha tensión la que se vivió todo este año, muchas horas de trabajo y con mucho miedo –manifestaba por la tarde Rocío Carbón–. Es como un rayito de esperanza. Estamos todos muy contentos”. El hecho de empezar por los trabajadores hizo que ella quisiera ser la primera, para dar ejemplo a los demás, como máxima responsable de las instalaciones. “Tenía la conciencia de decir: voy yo primero, pero no por nada”, proclama. “Hoy me siento privilegiada de poder recibir esta vacuna”, confiesa Carbón, que cree que “no se trató bien a los mayores durante esta pandemia”. Por eso, considera “un acierto” haber empezado el proceso de vacunación por los geriátricos. “Ahora sí se está mostrando comprensión hacia las personas mayores. Aunque también tiene lógica desde el punto de vista sanitario”, apostilla.

Sin reacciones

El de ayer fue “un día muy organizado” desde el principio y, sobre todo, muy aguardado. “¿Ya me toca a mi?”, preguntaba una y otra vez José Videira, uno de los primeros internos de la residencia de mayores de Vila de Cruces en ser vacunado ayer contra el virus SARS-CoV-2. “José, espérese un poco”, le respondían sus cuidadoras entretanto no le llegaba la vez. Tanto él como todos sus compañeros recibieron la inyección correspondiente y ahora tendrán que esperar un tiempo para que les inoculen la segunda dosis y, si todo va bien, quedar inmunizados. La sensación que deja el día en el centro es como la de “una ansia a un lado”, resume Carbón. Ninguna de las personas que fueron pinchadas ayer notó reacción alguna, tal como indicaba la propia directora a última hora de la tarde. Ni los más entrados en años, pues hay varios nonagenarios y tres centenarias. De hecho, a sus 104 años, la abuela del centro está “muy bien” tanto a nivel cognitivo como físico, como lo demuestra el hecho de que “se vale ella sola para subir y bajar en el ascensor”. Otras dos mujeres tienen 100 y 101 años, respectivamente, y la primera se maneja perfectamente con el móvil.

Once centros con más de 550 usuarios y de 300 empleados

En las comarcas hay once centros geriátricos que suman más de 550 plazas y de 300 empleados. La práctica totalidad acepta la vacuna, por lo que se les irán suministrando en las próximas semanas. La segunda parada del Sergas en la zona tendrá lugar hoy en DomusVi Lalín, que cuenta con 151 residentes y 80 trabajadores. Estarán dos equipos hoy de 8:30 a 15:00 horas y el sábado en el mismo horario. Sin salir de Lalín hay otros dos centros: la residencia As Dores y la vivienda comunitaria Santa Rita. Otros dos hay en Silleda –la municipal, que gestiona Coviastec, y Fogar San Miguel, en la parroquia de Ponte– y en Forcarei –Nuestra Señora de los Dolores y la vivienda comunitaria Mama Mela–. En Rodeiro está el Fogar Enxebre, en la parroquia de Río, mientras que A Estrada y Cerdedo cuentan con sendas instalaciones de la Xunta de Galicia.

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