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La realidad de Guinea, en el Laxeiro

El activista Alfredo Okenve explica la represión del país desde hace 50 años

Alfredo Okenve, durante su encuentro con los estudiantes del instituto Laxeiro. // Bernabé/Ana Agra

Alfredo Okenve, durante su encuentro con los estudiantes del instituto Laxeiro. // Bernabé/Ana Agra

En agosto de 1979, hace 40 años, Teodoro Obiang lideró un golpe de estado contra el régimen dictatorial del primer presidente post-colonial de Guinea, Francisco Macías Nguema, que además era su tío. Bajo el nombre de Golpe de la libertad, intentó parar 10 años de asesinatos en masa. Pero en realidad, el mandato de Obiang, que todavía sigue en el poder, se caracteriza por una profunda agresión contra los derechos humanos, en un país donde a estas alturas aún se está tramitando la abolición de la pena de muerte.

Pero día a día, se producen detenciones ilegales, arrestos domiciliarios y diversos mecanismos de tortura. Una de sus víctimas es el activista Alfredo Okenve, que desde mediados de agosto reside en España, al estar acogido por el Programa de Protección de Amnistía Internacional. De la mano de esta ONG inició ayer en Pontevedra una gira de charlas por los centros educativos para explicar a los jóvenes la realidad que atraviesa su país.

Por la tarde recaló en el IES Laxeiro, acompañado por Cristina Prieto, de Amnistía Internacional. Okenve es físico de formación y además ocupó la vicepresidencia de una ONG. el Centro de Estudios e Iniciativas para el Desarrollo (CEID). En marzo de 2016, el gobierno de Obiang obliga a esta institución a cesar en sus actividades, bajo una amenaza de sanción económica. En julio de este año quedó disuelta. En cuanto al propio Okenve, en 2018 fue asaltado por policías en un par de ocasiones, y en una de ellas las agresiones fueron tan graves que tuvo que recuperarse en España. En marzo de este año, cuando iba a recibir el Premio Franco-alemán de Derechos Humanos, vuelve a ser detenido en el aeropuerto y sufre un arresto domiciliario.

Okenve explica que en su país se violan de forma sistemática los derechos de reunión y de asociación. Aunque desde la ONU se hacen recomendaciones de forma periódica, "su cumplimiento es insignificante", apunta. El país sí se somete a elecciones periódicas, "pero que no son democráticas, sino un simulacro, cada cinco años" donde los partidos de la oposición son meramente simbólicos, al no poder organizarse ni mantener contactos con los ciudadanos. De hecho, Obiang gana siempre los comicios por mayoría absoluta. De la represión ni se salvan los medios de comunicación.

Aunque Guinea Ecuatorial ha mejorado económicamente en los últimos 30 años gracias a la producción de petróleo y gas (atrayendo incluso población inmigrante), este avance "no se tradujo en un crecimiento social". El gobierno de Teodoro Obiang (que ahora tiene 77 años) prepara ahora una sucesión hereditaria. Hasta la fecha, Obiang es el dictador más longevo del mundo.

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