Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La sequía redujo el forraje un 30%

Los agricultores optan por prescindir del segundo corte y adelantar un mes la siembra de maíz, cuya cosecha también puede peligrar si en mayo tampoco llueve

Una cuba esparce purín en una finca recién segada en la zona de A Veiga. // Bernabé/Javier Lalín

Una cuba esparce purín en una finca recién segada en la zona de A Veiga. // Bernabé/Javier Lalín

Las previsiones de Meteogalicia para la semana que viene permiten pensar que esta vez no se cumplirá el refrán de "abril, aguas mil", así que habrá que tener confianza en otro dicho, el de "como agua de mayo". La agroganadería está esperando que, literalmente, se cumpla, porque los daños de una sequía que en realidad viene del verano del año pasado son ya palpables en el campo, y no solo en los embalses, cuyo volumen de agua está un 20% por debajo de las cifras del año pasado. El secretario comarcal de Unións Agrarias, Román Santalla, calcula que en el primer corte de hierba para forraje ya se perdió un 30%, en comparación con otros años. "La calidad de la hierba es buena, porque se crió con sol y tiene proteína, pero su cantidad es mucho menor", señala.

Ante las expectativas de que el tiempo continúe seco, muchos ganaderos ya optan por sembrar maíz, en lugar de dar un segundo corte a las praderas. Esta siembra se está realizando con un mes de antelación, en comparación con anteriores campañas. "Muchos incluso optaron por plantar ya antes de Semana Santa", indica el vicepresidente de Asaja, Francisco Bello. Esta circunstancia no tiene por qué implicar que haya que recoger la cosecha también un mes antes, puesto que el maíz tiene sus ciclos y no servirá antes de septiembre, recalca Santalla. Pero volvemos a lo de "como agua de mayo", porque si el mes que viene no llueve con cierta intensidad, el maíz podría ralentizar su crecimiento y entonces también esta cosecha podría correr peligro. "Está claro que si en mayo no llueve, ya podemos dar por perdida la mitad de toda la cosecha de hierba", avanza Santalla.

El cambio climático, que camina hacia periodos cada vez más secos y breves etapas de lluvia torrencial, obliga a que los agricultores piensen en instalar sistemas de regadío similares a los que se utilizan desde hace décadas en otros puntos de España mucho más secos que Galicia. En esta cuestión está ahora inmersa tanto la cooperativa Cobideza como Unións Agrarias.

También es cierto que existen cultivos alternativos al maíz que precisan mucha menos humedad para desarrollarse. Uno de ellos es el girasol, que además puede crecer en terrenos de menor calidad. Esta planta lleva ya un tiempo empleándose en Deza más que como alternativa, como complementaria, así que también será necesario explorar todas las potencialidades de este alimento.

Alfalfa y veza

La situación de sequía para el campo se agrava aún más al pensar que son muy pocas las explotaciones que todavía disponen de forraje del año pasado. En la comarca las granjas de vacuno "estamos bastante al día" en lo que a ahorro de alimento animal se refiere, debido sobre todo a la escasez de tierras que obliga a rotar cultivos en las mismas superficies. Por eso, en contra de lo que suele suceder en las primaveras lluviosas, las explotaciones ya tienen que echar mano de alimentos que se producen fuera de las granjas, como piensos, alfalfa, veza o paja. Eso sí, algo positivo han dejado estos casi cuatro meses de sequía: los ganaderos pudieron abonar los campos sin miedo a enterrar la maquinaria.

Compartir el artículo

stats