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Amar sin jugarse los bienes y testar sin impuestos

Palmou defiende la separación de bienes en el matrimonio si no se elige lo contrario

Asistentes a la ponencia de Jesús Palmou, ayer, en Abanca para el Ateneo Cultural. // Bernabé / Luismy

Asistentes a la ponencia de Jesús Palmou, ayer, en Abanca para el Ateneo Cultural. // Bernabé / Luismy

Integrante de la Comisión Superior de Dereito Civil de Galicia, el exconselleiro de Xustiza Jesús Palmou lo tiene claro: hay que acomodar la legislación a la situación actual incorporando los principios de igualdad, libertad y autonomía que rigen en la sociedad actual. Por eso, considera anacrónico y, concretamente, propio del siglo XIX que la legislación actual establezca como régimen supletorio de primer grado -es decir, aplicable a menos que se diga lo contrario- el régimen de gananciales en el matrimonio. Apuesta por la separación de bienes a menos que los contrayentes elijan expresamente gananciales. Así lo dijo ayer en una charla organizada por el Ateneo Cultural de A Estrada en la Sala Abanca.

En los últimos años lideró el comité que estudió la reforma legal impulsada por la Xunta para establecer como norma en los matrimonios en Galicia la separación de bienes. No salió adelante porque no hubo unanimidad al respecto aunque "sí mayoría", destaca Palmou, que tiene claro que ese cambio es hoy "una demanda social". "Al fin y al cabo lo que pretende es que sean los propios contrayentes los que decidan", explica. Argumenta que hasta en el Congreso de Notariado Español celebrado en La Toja hace tres años se concluyó que la separación de bienes reduce los costes económicos y emocionales de una ruptura conyugal.

El 50% se divorcia

"En este momento el 50% de los matrimonios se separan o se divorcian en torno a los 10 años", subraya Palmou. Haberse casado en separación de bienes es "una ventaja evidente", afirma. Agrega que en el siglo XIX, cuando se gestó el Código Civil, la mujer no tenía formación o, al menos, tenía una formación inferior a la del hombre; estaba sometida a la autoridad marital; y no estaba incorporada al mercado laboral. Entonces, los gananciales la protegían incluso de los herederos, que pudieran desposeerla de sus bienes en caso de que enviudase. Pero hoy, subraya, las mujeres trabajan y "ya tienen formación suficiente para saber lo que les conviene". Cree que lo lógico es que "cada uno sea dueño de sus bienes y de sus ingresos, con independencia de que ambos tienen que contribuir al levantamiento de las cargas del matrimonio en función de sus ingresos".

Palmou también se refirió ayer al régimen hereditario en Galicia, donde desde hace 11 años las legítimas son muy inferiores a las del resto de España donde se atienen al Código Civil. Frente a los dos tercios de todos sus bienes que este obliga a dejar a los hijos o a los nietos, la legislación gallega fija la legítima en una cuarta parte. De lo demás, los padres pueden efectuar el reparto que consideren conveniente.

Además, se refirió a los pactos sucesorios, que también permite la legislación gallega a diferencia del Código Civil. Posibilitan que un padre firme ante notario un convenio con un hijo dándole en propiedad y a cargo de la herencia un determinado bien por el que ese hijo -desde el año 2011- no tiene que pagar el Impuesto de Sucesiones ya que la legislación gallega declara exentas las transmisiones por pacto sucesorio inferiores a 400.000 euros. "Se está utilizando muchísimo", indicó Palmou, subrayando que desde el momento en el que se firma el convenio, el hijo se hace cargo del bien y paga las contribuciones si bien existe una fórmula en la que, aunque da la proiedad, el padre se reserva el usufructo. De ese modo, mientras viva, su hijo no puede desposeerlo del disfrute del bien cuya propiedad le está entregando.

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