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Fermín Ezkieta Yaben: "Los pontevedreses fueron la minoría más mayoritaria de la fuga, con 101 participantes"

"En el ánimo de los organizadores estaba ayudar a la República, a pesar del riesgo"

Fermín Ezkieta, en su conferencia en Mugartegui. // Rafa Vázquez

Fermín Ezkieta, en su conferencia en Mugartegui. // Rafa Vázquez

Los fugados del Fuerte de San Cristóbal/ Ezkaba. 1938 es el título de las conferencias que impartió Fermín Ezkieta esta semana en la Casa da Cultura de Silleda (miércoles) y en el Pazo Mugartegui de Pontevedra (jueves). El escritor vasco ahondó en las historias de muchos de los 795 fugados documentados que en 1938 huyeron hacia la frontera francesa, aunque solo consta que tres lo consiguieran y se sospecha que pudo haber un cuarto.

-¿Qué era Ezkaba?

-Una fortaleza de finales del siglo XIX, fue inaugurada en 1919 pero ya estaba obsoleta en el momento de su inauguración, la única finalidad que tuvo fue la de acoger a presos asturianos y leoneses en 1934 con la revolución de Asturias, que salieron tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936 y volvió a llenarse con presos a partir del golpe militar del año 1936. Hubo varios miles de presos, el registro recoge más de 5.000 nombres y apellidos, pero se sabe positivamente que pasaron bastantes más porque los sistemas de registro fueron deficientes.

-En 1938 se produjo la evasión histórica...

-Fue el 22 de mayo de ese año, cuando la guerra ya estaba bastante avanzada y lo último que se esperan los militares es que pueda haber una fuga en una ciudad que estaba en la retaguardia y que había sido uno de los puntales de la rebelión, del golpe del 36, en este momento hay 2.487 presos y se escapan en un plan de fuga ideado por unos 30 presos de las brigadas uno y dos casi 800 de ellos. Los otros deciden no fugarse porque estaban en unas condiciones deplorables, había habido varios cientos de muertos por inanición, enfermedades etc.

-¿A cuántos mataron?

-De los cerca de 800 matan en la huída a 206, a ellos cabe añadir otros 14 que son fusilados en Pamplona en el mes de agosto de ese mismo año y entre los que fueron capturados en la huída todavía en el fuerte entre el año 1938 y 1943 murieron por esas malas condiciones 46 personas, estamos hablando en su mayoría de gente joven, de entre 20 y 30 años, por lo que esa cifra de muertos en ese periodo de tiempo da idea de la dureza de las condiciones de vida en el interior del fuerte.

-¿Es ese el motivo de la fuga, las duras condiciones de la prisión?

-En su mayoría, lo que ellos plantean es que se fugan por el hambre y la miseria en la que están, esa muerte lenta a la que los conducen, no obstante si que hay indicios de que los que van a ser fusilados en Pamploma comentan, y así se recoge en ese sumario, que en la idea de los cerebros que organizaban la fuga, entre ellos el pontevedrés Antonio Valladares, gallego de Silleda, si estaba ayudar a la República aún a pesar de los riesgos personales que corrían, porque la mayoría de los organizadores cayó o bien muerto en la fuga o fusilado en agosto.

-¿Había una importante presencia gallega entre los fugados?

-Si, hubo 183 gallegos entre los fugados de Fuerte Ezkaba, de ellos a lo largo de la fuga son ejecutados 34, entre ellos Antonio Valladares, y también otros 8 capturados murieron posteriormente en ese periodo hasta el año 43 en el fuerte. La minoría más mayoritaria, no solamente gallegos sino en su totalidad, son de la provincia de Pontevedra, había un total de 101 pontevedreses en la fuga del fuerte de Ezkaba de los cuales 30 mueren en la persecución. Además de Valladares había otras figuras significativas como Atilano Godoy, originario de Cobotade y vecino de Marín, con cuya familia me reuniré estos días que estoy en Galicia, y otro caso es el de Amador Rodríguez, vecino de Salceda, que es el último resistente, el último fugado en ser capturado, estuvo escondido alrededor de tres meses hasta que el 14 de agosto es capturado. Le seguí un poco la pista para saber que este hombre pudo regresar luego a su tierra, a Salceda.

-Es en general un episodio histórico muy poco estudiado...

-Si que realmente llama la atención que la mayor fuga carcelaria que ha habido en la historia de Europa haya sido tan poco divulgada o casi oculta, pero se explica porque es lógico que a lo largo de décadas de dictadura lo que fue un ridículo para los triunfadores en la guerra fuese más bien ocultado, pero si que conviene recordar que en la prensa en su momento tuvo una importante repercusión, solo en 1938 en el New York Times hubo tres referencias a la fuga, también en prensa inglesa, francesa y en la republicana, pero al mes siguiente llega la batalla del Ebro, después llegó la segunda Guerra Mundial y este tema desaparece prácticamente de los medios.

-¿Cómo se produjo la fuga?

-Hay como dos partes, la primera durante meses se organiza por parte de ese grupo de treinta presos que estaban en las brigadas más duras y consiguen tomar la fortaleza, lo que ocurre es que desafortunadamente esperaban contar con unas horas de sorpresa para huir y acercarse a la frontera francesa, que está situada a menos de 50 kilómetros desde Pamplona, desde donde está el fuerte, y sin embargo se escapa algún centinela para dar la voz de alarma y se encuentra con que la segunda parte, esa escapada por los montes, ya se ve seriamente comprometida por la reacción de los militares, guardias civiles, paramilitares falangistas etc es bastante rápida.

-Varias mujeres fueron acusadas de complicidad...

-Si, los militares se preguntaron cómo había podido pasar aquello y eso los lleva a indagar sobre aquellas mujeres que visitaban a los presos, por ser familiares, mujeres, hijas, madres, y pensaron que eran ellas el enlace porque pensaban que si, que había habido un apoyo exterior entre refugiados en Francia o simplemente personas que estaban esperándolos en el exterior. Es algo totalmente falso, incorrecto, los únicos protagonistas y organizadores y sin apoyo exterior son esos presos de las brigadas, pero los militares detienen a varias mujeres, a algunas durante unos días pero hay alguna que está hasta 18 meses encarcelada hasta que se demuestra que realmente esas acusaciones no tenían ni pies de cabeza, eran mujeres que visitaban a los presos y que muchas veces si que compartían ideales y compartían temas con los que estaban dentro, y eso era lo que querían averiguar los militares, que también realizaron una intensa labor de espionaje en Francia para tratar de determinar si habían tenido ese apoyo exterior, en todos los sumarios, y son miles de folios, en ningún momento aparece ningún indicio en este sentido.

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