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A Senra se despide de Tercera con victoria

Los aurinegros tuvieron que remontar en el descuento un partido que se les complicó

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El Ribadumia se despide de su afición con una victoria Iñaki Abella

El campo de A Senra se despidió de la Tercera División con una victoria en un partido en el que se notó que ninguno de los dos equipos se jugaba nada, más allá de la honra. Aunque hubo ocasiones e idas y vueltas constantes, el intenso calor y la falta de objetivos no ayudaron a la intensidad.

El inicio del partido fue de tanteo por parte de ambos equipos. Los dos descendidos a Preferente, la falta de objetivos se notaba en la intensidad y en la presión, prácticamente ausentes. Esa falta de intensidad permitió la primera ocasión para os visitantes en un pase filtrado a Otero que, en situación inmejorable, estrelló el balón en Roberto Pazos. La respuesta del Ribadumia llegó poco después, en un robo de Cerqueiras, con balón filtrado a Álex Fernández, con el menudo delantero dando un pase de la muerte que no encontró rematador. A medida que avanzaban los minutos, el partido se iba animando y las ocasiones se sucedían, como el mano a mano que tocó Fran Fandiño con Rama que el local no supo aprovechar. Roberto Pazos volvería a ser clave en el minuto 19, al rechazar un disparo a bocajarro de Jesús en un a rápida transición del Paiosaco.

Los aurinegros tuvieron que remontar en el descuento con dos goles de Cerqueiras en un partido que se les complicó

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El Ribadumia fue, poco a poco, imponiendo su juego con posesiones largas a las que le faltaba encontrar rematador, un problema que os aurinegros acusaron durante toda la campaña. Las únicas finalizaciones fueron de Fran Fandiño y Cerqueiras, pero ambas en disparos lejanos que no enfilaron portería y apenas inquietaron a Rama. El meta visitante tuvo que emplearse a fondo en el minuto 40 saliendo a los pies de Giráldez, mientras su homólogo local metía una mano espectacular poco después a un cabezazo de Otero.

El encuentro parecía encaminarse hacia el descanso sin que se moviese el marcador cuando una rápida transición permitió a Otero plantarse solo ante Roberto Pazos y superarlo de disparo cruzado.

Todavía no había transcurrido un minuto de juego de la segunda mitad cuando un centro e desde la izquierda lo atrapó Fran Fandiño en el área. El jugador tuvo la sangre fría para evitar a un rival y fusilar al meta visitante igualando el encuentro. El propio Fran Fandiño sacó el balón bajo palos durante un barullo a la salida de un córner tan solo unos minutos después.

El partido volvía a ser un ida y vuelta, con ocasiones en ambas porterías como un disparo de Casariegos que atrapó Roberto Pazos o un cabezazo De Diego Abal a la salida de un córner que se fue alto.

El Paiosaco pudo volver a ponerse por delante en el marcador en el minuto 69, pero Jesús estrelló el balón en el palo tras haber sorteado a varios contrarios. Charles hizo lo propio en la portería contraria, la estrellar un cabezazo en el larguero a la salida de una falta. El partido podía caer de cualquier lado y lo hizo en el 80 a favor del Paiosaco. El culpable fue Otero, el jugador coruñés cogió el balón en tres cuartos, comenzó a gambetear superando contrarios hasta plantarse, un tanto escorado, ante Roberto Pazos. Su disparo se acabó colando entre el meta local y el poste, un golazo que se aplaudió desde la grada. Quedaban diez minutos en los que el Ribadumia resucitó a través de Cerqueiras. Sobre el medio centro se cometió un penalti que él mismo transformó y, ya en el 93, anotaría el tanto que le daba la victoria a los aurinegros.

“El equipo se merecía una victoria”


Viciblemente emocionado, el técnico del Ribadumia, Luis Carro, se despedía de A Senra con una victoria agónica por 3-2 sobre el Paiosaco. Carro apuntaba que “este triunfo era algo que ser merecía todo el equipo, al menos, ser capaces de despedirnos con una victoria en casa”. Carro asumía que, el encuentro de ayer “no era fácil jugarlo, tanto por el calor como por el estado anímico tras el descenso, y eso creo que nos pasó factura, especialmente en la primera mitad, donde cometimos varios errores y permitimos demasiadas transiciones del rival, en parte por las ganas que teníamos de ganar”. Carro y varios jugadores se despedían ayer de la que fue su casa estos años.

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