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Diez años de velutina sin tregua a la vista

Los apicultores alertan de un repunte: los nidos siguen vivos tras el cálido invierno y las reinas están a punto de salir de la hibernación

La lucha contra la velutina se recrudece en Nigrán

La lucha contra la velutina se recrudece en Nigrán Marta G. Brea

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La lucha contra la velutina se recrudece en Nigrán Neli Pillado

Alfonso Vázquez fue uno de los apicultores de la comarca que colaboró en la retirada del primer nido de avispa asiática localizado en el Val Miñor. En Sabarís, en 2012. “El segundo fuimos a sacarlo a Monte Lourido... y desde entonces no paramos”, recuerda. Poco se conocía hace una década del comportamiento del insecto invasor procedente de China. Ya entonces se consideraba una amenaza para las abejas y se pedía precaución a los humanos ante la posibilidad de que las picaduras pudiesen resultar más dañinas que las de las comunes. Las sospechas de los criadores de abejas no han hecho más que confirmarse a lo largo de todo este tiempo. Sabían que podía devorar a sus productoras de miel. Diez años después estiman en “un 60-70%” la caída de la apicultura en la zona, asegura Vázquez. Él mismo tenía 25 colmenas antes de que llegasen y le quedan 9. Diversas investigaciones atribuyen a las abejas la polinización de un tercio de las especies vegetales, así que las consecuencias de la plaga que ha venido para quedarse podrán notarse a largo plazo.

Retirada de un nido de velutina con pértiga en Nigrán. Marta G. Brea

Mientras tanto, la lucha de los apicultores como Alfonso Vázquez continúa sin tregua. Él es uno de los héroes de la causa. Empezó retirando nidos a conocidos como particular, sin apenas medios, y desde que entró a formar parte del gobierno municipal de Nigrán como concejal de Sanidade y Relacións Veciñais en 2015 lo hace también de forma altruista, aunque ya desde la Administración y con herramientas. Dedica dos mañanas por semana a la tarea y le ayuda su amigo y también voluntario Jesús Pereira, vecino de Camos. “En lo que va de año llevamos veinte ya y todavía no es época de retirada”, señala el edil que contabiliza 800 nidos destruidos desde 2018. Si piensa en todos los que habrá dejado inactivos en la última década le salen “bastantes más de mil”.

El concejal que lucha contra la avispa asiática ha destruido ya más de mil nidos

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Y eso que la competencia en el asunto es de la Xunta. La Consellería de Medio Rural tiene contratado el servicio de retirada de nidos a la empresa pública Seaga, pero la realidad deja claro que llamar al 012 implica que “tarden semanas o meses en venir o que ni vengan”. De ahí que desde los ayuntamientos como el de Nigrán se tomen cartas en el asunto ante la alarma social que siguen desatando las avispas asiáticas. El Concello aporta trajes y una pértiga de 25 metros para llegar donde anidan los insectos, “normalmente en los lugares más altos, desde árboles, tejados...” Durante unos meses llegaron a utilizar petardos para reventar las colmenas, “y resultaba muy efectivo”, pero el Seprona los amonestó y volvieron a la fumigación.

Se estima entre un 60 y un 70% la caída de la producción de miel desde la llegada de la avispa asiática

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La destrucción de nidos y la colocación de trampas eran las medidas por las que apostaban inicialmente las asociaciones de apicultores como las más efectivas para acabar con la plaga. En la oficina de información ciudadana del Concello de Nigrán pueden recogerse ya las 200 trampas que el departamento de Vázquez ha puesto a disposición de los vecinos para este año. Ha repartido ya más de 2.000 gratis desde 2017. “Se cogen miles y miles y lo importante es colocarlas ahora, cuando empiezan a salir las reinas de la hibernación para hacer los nidos primarios. De esos nidos nodriza salen más reinas y construyen los definitivos”, explica.

Es momento de colocar trampas para cazar a las reinas que salen de la hibernación para construir los primeros nidos

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Todo ayuda pero el tiempo pasa y “esto ya desmoraliza un poco, la verdad”, apunta el enemigo número uno de las velutinas en el Val Miñor. Y es que este será “un año terrible”, según sus vaticionios y los de sus compañeros de la Asociación Galega de Apicultura.La pandemia frenó los trabajos de trampeo y retirada de nidos y el año pasado ya se registró un repunte, con un total de 250 nidos retirados solo en Nigrán, casi tantos como los 270 de 2018 y muchos más que los 175 de 2019 y en torno a 100 de 2020. En apenas un par de meses empezarán a retirar los de 2022 y todo apunta a que serán “muchos más”. Las altas temperaturas del invierno han jugado a favor del insecto invasor. “No ha hecho frío y hay muchas reinas vivas en los nidos que deberían estar secos y vacíos en esta época del año. Las nuevas reinas están a punto de salir de la hibernación y se juntarán todas”, advierte.

Los métodos son efectivos en parte pero los apicultores piden más implicación a la Administración autonómica en investigación. “O se busca alguna forma química de acabar con las velutinas o esto ya no lo paramos”, clama Vázquez.

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